A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

lunes, 30 de marzo de 2015

Te prometo que Mañana lloraremos juntas....








Aunque el título nos parezca raro, en realidad es una frase que yo le decía a mi hija cuando tenía cuatro años apenas, y le daban esos ataques de llanto que parece que no se van a acabar nunca, y aunque parezca mentira, al escuchar esta frase:

- Te prometo que mañana lloramos juntas...- , ella dejaba de llorar, yo la abrazaba y el momento de tristeza desaparecía, como por arte de magia.

La frase no es mía, se la escuché decir a un personaje de una novela televisiva de los años 70, en la voz de Jacqueline Andere, actriz mejicana, muy hermosa y famosa como protagonista de los culebrones de aquella época, que todavía veía yo en esos tiempos. Luego, en los noventa, con la emisión de la novela Pantanal de la televisión brasileña, diría yo adiós definitivamente a las telenovelas. Simplemente porque me parecieron trillado los argumentos, y creo que siguen igual (detesto los gritos de las actrices en una conversación, cuando podría llevarse a cabo sin perder los estribos, y en segundo lugar, porque siempre la buena es la chica pobre o la secretaria, mientras que la esposa de toda la vida, es la bruja del cuento...).

Cuando alguien se encuentra desolado por alguna situación que los desborda, el que alguien cercano a ti, te abrace y te de consuelo, significa todo un mundo para el que sufre la congoja en ese momento. 

Y también es cierto que el tiempo todo lo cura, hasta el más profundo dolor... Con el tiempo, el dolor se va haciendo cada vez más soportable, e incluso, en algunos casos, sobre todo en algún desamor, cuando volvemos a recordar algo, pensamos que fuimos muy tontos al creer que nos mataría de dolor, y así es.

También es cierto que vemos las cosas de forma muy diferente Hoy que Mañana, porque la perspectiva cambia, los sentimientos en algunos casos se fortalecen, y en otros se van difuminando con el paisaje, poco a poco, y como dice el refrán popular: ...¨No hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista¨... Así ocurre con nuestro dolor, al principio nos ahoga, pero poco a poco va perdiendo intensidad y se va difuminando, hasta que incluso, se convierte en un agri-dulce recuerdo, pero recuerdo al fin y al cabo. Sin herir, ni sufrir, simplemente es una experiencia más en el equipaje de nuestra existencia.

Creo que las experiencias de la vida, nos hacen ser cada vez más humanos, en el buen sentir de la palabra, menos perfectos y más cercanos. Las personas que han sufrido y han logrado sobre ponerse a su dolor, con el tiempo cambian su percepción de la vida, la valoran en su justa medida, y le ponen menos atención a las nimiedades... Ya no es importante, si me miró o me dejó de hablar, o si no llamó... Lo importante es que cuando necesitamos una mano amiga, una palabra de consuelo, es justamente esa persona, la que se hace presente y te brinda el apoyo, la palabra de consuelo, o el buen consejo. Es en esos momentos cuando la verdadera amistad se pone de relieve, lo demás carece de valor como tal.

La frase que da inicio a este tema me parece muy relevante, porque nos da el sentido de la esperanza, primero en que mañana será otro día y sobre todo, nos da la esperanza de que si mañana necesitas llorar, yo estaré ahí para acompañarte en el dolor, como también lo estoy para compartir la alegría, el gozo y la felicidad.

Ese es el sentido del verdadero amor o de la amistad verdadera, es casi como si hubiéramos hecho el compromiso implícito de estar ahí en lo bueno y en lo malo hasta que Dios quiera. Y si un día no estoy físicamente, pues, aunque sea con la ayuda de las redes sociales, les acompañaré de corazón y de sentimientos, siempre estaré ahí, para apoyar, para ayudar, para escuchar o leer, para sentir, con mis seres queridos, con mis amigos, con esa familia que adopté como mía sin serlo. Porque eso son los amigos y las amigas: al final son la familia que se adopta con el pasar de los años y son muy importantes!!!.

Dios nos bendiga a todos y cada uno de nosotros, y ojalá podamos contar con alguien o con muchos que nos digan: ¨Mañana lloraremos juntos ¨.....Pero si es posible no llorar, mucho mejor, jajajaja.

Mireya Pérez.



viernes, 27 de marzo de 2015

Lo que no valoramos...


A veces estamos tan inmersos en nuestro propio dolor, en nuestro amor propio, que nos olvidamos del resto del escenario que nos rodea. Esta bailarina, que está tan absorta en su soledad, quizás mirando al lago, no está atenta al público que la mira con espectación, esperando que los acordes de la orquesta den inicio al próximo movimiento, a veces es un solo con arabescos y piruetas, otras es un Pas de Deux, que nos muestra el baile de dos figuras...

La vida a veces, es como un ballet, donde hay una trama, un desarrollo y un desenlace...

Pero no tiene por qué ser trágico, como en el Lago de Los Cisnes o en Giselle. No, tan solo es una nueva etapa de nuestras vidas.

Posiblemente creemos que, por haber ¨aparentemente fracasado¨en una relación, la vida se acaba, no, eso sólo ocurría en las novelas del siglo XIX. Hoy en día, gracias a Dios, los seres humanos hemos aprendido que mañana vuelve a salir el Sol, y que si se fracasó en una etapa, lo importante es en verdad, saberse recuperar, hacer el duelo, si hace falta, y después, poco a poco volver a sonreír.

Siempre, siempre hay nuevas oportunidades, personas maravillosas que nos rodean y nos dan soporte en la horas bajas, y fantásticas por descubrir... Y si el destino es no tener una pareja definitiva, pues la soledad no es mala, siempre que te ames y valores lo suficiente. Porque nadie es el complemento de nadie, pero si se encuentra alguien que sea un buen amigo, que sea alguien que te valora y estima, que es amigo en las buenas y en las malas y que, por sobre todas las cosas, te acepta tal como eres, sin querer cambiarte para que te parezcas a alguien... Pues mejor que mejor.

Cuando reaccionamos con furia o frustración ante una situación, no nos damos cuenta de la pérdida de energía vital que desperdiciamos en un hecho que no tiene vuelta de hoja. A veces, nuestra propia mente nos juega malas pasadas, y es tan crítica que nos hace sentir como disminuidas ante una imagen aparentemente perfecta, pero irreal. Porque de sobra sabemos que nada es absolutamente blanco o negro, que existen miles de matices entre esos dos colores, tan absolutos. Y así somos los seres humanos, nadie es absolutamente bueno, como tampoco absolutamente malo. A veces se cometen errores, que quizás nos cuesten hasta la vida, pero la mayoría de las veces aportamos cosas positivas y valiosas a nuestro entorno y a nuestros seres queridos. Pero somos humanos, al fin y al cabo, y cambiantes, como las fases de la Luna...

Hay un libro que me pareció maravilloso cuando lo leí por primera vez, se llama El Camino de Las Lágrimas, de Jorge Bucay, Ramdon House Mondadori, S.A. 2003. En este libro, el autor nos habla de las diferentes fases del Duelo, que no tiene que ser sólo cuando perdemos a alguien, porque ha fallecido. No, también existe Duelo, cuando perdemos una pareja, porque la relación terminó, de una u otra forma; cuando nos mudamos de residencia o de país; cuando cambiamos de entorno laboral, etc. En todas las etapas en que nos vemos impulsados a hacer un cambio drástico en nuestras vidas, existe la añoranza por los tiempos vividos, extrañamos a los amigos o compañeros, extrañamos a la persona a la que de ahora en adelante ya no podremos tratar con la misma intimidad de antes, nos cuesta entender que delante de nosotros se abre una nueva etapa, quizás en solitario, pero nueva al fin y al cabo, donde quizás descubramos un nuevo Yo, que ni siquiera sabíamos que existía.

Tenemos mucho miedo al fracaso, pero esto solo es una palabra más, en realidad a veces, detrás de una decepción se esconde una oportunidad, detrás de una caída, tenemos quizás la oportunidad de descubrir fortalezas que desconocíamos. Detrás de un NO, hay millones de Si....Hay quien incluso dice que cuando cierras una puerta, se abren cientos de ventanas que llevan luz a tu interior.

Personalmente, (aunque también tendría miedo a comenzar en un área de mi vida, que en estos momentos permanece en estado de latencia, escondida, encerrada en sí misma, pero viva) creo que las personas, independientemente de su condición, raza, edad, circunstancias personales, etc. Tenemos capacidad para re inventarnos, para levantarnos como lo hará la bailarina de este cuadro y hará la parte más esperada de toda la velada, cuando haga los giros o foutté, la gente los cuenta, yo tenía una profesora de ballet que en sus mejores tiempos llegaba a hacer 36 giros y la gente aplaudía como loca y casi llevaba abajo al Teatro Nacional o al Municipal, y así lo han hecho cientos de grandes bailarinas en todos los tiempos...

Seamos como esas grandes bailarinas que se prestan a hacer la parte más importante de su coreografía personal... Todavía hay mucha vida por delante, no importa la edad en que estemos, cada quien tiene su propio camino, su propio ideario, su propio destino. Y esta etapa que creemos mala o desastrosa, es simplemente un aprendizaje para otra etapa mucho mejor.

Siempre, siempre ocurre lo mejor, aún en los momentos grises de nuestra vida. Les prometo que mañana volverá a salir el Sol y brillará majestuoso ante nuestros ojos, y traerá nuevas alegrías y experiencias por vivir.

Dios nos bendiga a todos.

Mireya Pérez



martes, 24 de marzo de 2015

Cuatro palabras que darán valor a nuestras vidas...



En la vida de cada ser humano, en su historia particular, ocurren situaciones y circunstancias que lo motivan, lo mueven, lo aleccionan y lo hacen evolucionar. Pero a veces, durante ese crecimiento también se sufre, por diferentes motivos, y a veces el dolor es tan profundo y está tan arraigado en el alma, que la persona no ve lo hermoso del paisaje, porque lo está mirando a través del cristal empañado de sus lágrimas...

Hoy quiero compartir con ustedes, una humilde enseñanza que estoy aplicando cada día a mi vida, y no, no me he hecho millonaria, ni he encontrado el secreto de la eterna juventud, ni he sido escogida para ser modelo de algo, jajajaj. No, simplemente, desde que descubrí estas palabras, mi vida ha cambiado al positivo, aunque a veces tenga momentos de bajón, que los tengo, pero en líneas generales, me ha ayudado a seguir adelante, a pesar de todo y por encima de mis limitaciones mentales y físicas.

Son cuatro palabras que usamos a diario sin darnos cuenta, pero que no le damos el sentido que deberían. Estas palabras son:

PERDÓN 

 LO SIENTO

TE AMO

GRACIAS

Y no son cuatro palabras cualesquiera, no, si las decimos todos los días y en ese orden, iremos sanando nuestra alma poco a poco.

PERDÓN:

Qué difícil es para nuestro Ego pedir perdón, reconocer que nos hemos equivocado o que cometemos errores, es muy difícil, y significa una prueba de Humildad inmensa. Pero lo que no sabemos es que, primero debemos empezar por pedonarnos a nosotros mismos...

Se que más de uno habrá respingado 

-¿Perdonarme a mí mismo?- Si no he hecho nada malo-

Pues sí, amigos y amigas, aunque no lo crean nuestra psique nos bombardea continuamente con el sentimiento de culpa, por este o cual motivo. No importa qué haya pasado, nos sentimos culpables. Y hasta que no lo reconocemos y nos damos el permiso de perdonarnos a nosotros mismos, no estamos en paz con nuestra conciencia. Aunque esa acción no constituya un pecado grave, ni siquiera una ofensa... pero a nuestro yo, si le incomoda. Y por ello, debemos aplicar ese Perdonarnos a Nosotros mismos. Y luego a los demás.

Perdonando al otro, aunque no se lo digamos de frente, pero si desde nuestro corazón. Empezamos a sanar nuestra heridas emocionales. Pues al fin y al cabo, es a nuestra alma, a nuestro Ser, al que le beneficia el Perdón.

LO SIENTO:

Otra palabra de Humildad, que debemos aplicar primero a nosotros mismos, y después a los demás. A veces cargamos con culpas, que no son nuestras, decisiones que tomaron otros, pero que nos afectaron, y no nos lo hemos perdonado, o no se lo hemos perdonado. Decir lo siento, es el primer paso para reconocer que no somos perfectos, pero que estamos en la vía o el camino para superarnos.

Cuando decimos esta palabra, con convicción y con sentimiento, se nota, la gente lo acepta, y surge una sonrisa inmediata, dándonos a entender que todo se ha subsanado y perdonado. Es el sentir del verdadero ser arrepentido. 

Y les digo que a la larga, a través de la practica, nos da mucha paz mental y espiritual.

TE AMO:

Me dirán.. 

_ Pero si yo se lo digo todos los días a mi pareja, a mis hijos, a mis padres, a mis hermanos, a mi perro o mi gato!!!.-

Si, tal vez es cierto pero... Te has asomado al espejo esta mañana y le has dicho a ese ser humano que se ve en el espejo: - Que lo quieres- ¿Verdad que no?.- Que hasta el solo pensarlo te parece absurdo?...

Pues bien, déjenme decirles que nosotros también necesitamos querernos a nosotros mismos, aunque nunca nadie nos haya dicho que debíamos hacerlo (a mi me enseñaron a querer primero al prójimo, antes que a mi misma) y es una tarea ardua recordar que si yo no me quiero y me estimo en lo que valgo, como ser humano y pensante, los otros tampoco van a valorar a ese ser humano que ven, porque simplemente no les voy a dejar hacerlo, yo misma me he saboteado millones de veces. Y tengo que resetearme, como si fuera un ordenador...

Me cuesta mucho, pero lo intento, y estoy aprendiendo a amarme tal como soy, y tratando de descubrir la mujer que mis amigas quieren y conocen a veces mejor que yo. He sido muy dura y crítica conmigo misma, la humildad ha sido demasiado esgrimida por mí hasta el punto de no reconocer los rasgos positivos que tengo. No soy perfecta, pero soy alguien digna de ser amada, querida, respetada y admirada, a un nivel X, no tengo por qué referirme a eso, pero yo he sido mi peor crítico, y me he hecho daño moral, sin saberlo. Pero como gracias a Dios tengo tiempo para solucionar las cosas y para aprender a valorarme, pues lo estoy haciendo.

Eso no significa que crea que soy mejor que otras personas, no, para nada, solo que yo, como ser humano, tengo cosas hermosas que compartir, enseñar y también tengo virtudes que hacen que a la gente le sea grato hablar conmigo, estar  a mi lado, o compartir momentos o espacios de vida.

Si no nos amamos a nosotros mismos, tampoco podemos amar a otros, o si lo hacemos, no es con tanta entrega como debería ser-

Nunca es tarde para empezar, y la vida siempre nos da oportunidades, sólo hay que aprovecharlas y sonreír, porque la vida es bella y vale la pena vivirla.

GRACIAS:

Ser un alma agradecida, por todos y cada uno de los parabienes que Dios nos ha dado, es maravilloso. Pero si además agradecemos a nosotros mismos y a los demás por ser parte de nuestras vidas, por habernos acompañado una parte del camino. Por ser el maestro o maestra que necesitábamos en un momento dado de nuestra vida, trae mucha energía positiva y sobre todo Paz.

Y aunque nos parezca mentira, la vida nos irá poniendo en el camino aquellas cosas que nos van a ser de utilidad para seguir creciendo y evolucionando.

Una anécdota: 

Cuando salgo con mi coche para hacer alguna diligencia, como en la ciudad en que vivo no hay suficientes aparcamientos o parques de estacionamiento. El conseguir un puesto donde aparcar, se convierte en toda una odisea. Pues yo, desde el mismo momento en que me monto en mi coche y salimos de casa, voy pidiéndole a Dios o a los angelitos del camino que me consigan un puesto perfecto y maravilloso para mi coche, que no sea un lugar prohibido, y que sea de fácil acceso. Y aunque ustedes no lo crean, cuando llego a la zona donde debo buscar un puesto para aparcar, de repente, ahí está el puesto perfecto y maravilloso que pedí... Y enseguida empiezo a dar Gracias a Dios por hacer realidad ese hecho tan sencillo.

La verdad es que no pido grandes cosas, sólo hay una que la sabemos la almohada, mi Señor y yo, y se lo pido todos los días. Como sé que es algo más complicado, tengo Fe en que en el momento en que esté lista para enfrentar esa Verdad, las cosas se darán de manera perfecta y armoniosa. 

Pero mientras tanto, rezo y le doy gracias a Dios, por el milagro maravilloso de amanecer cada día y ver que todavía está aquí alguien que me necesita, y al cual he destinado cada minuto de mi vida. Y tengo Fe. Mucha Fe en que las cosas se irán arreglando e irán apareciendo los ángeles o personas que necesito para seguir la senda o el camino que me ha sido encomendado.

Si han tenido que pasar por una separación, una ruptura o un adiós definitivo, en su interior, enviénles con mucha Fe, estas cuatro palabras:

Perdóname,si te hice daño o te hice sufrir o no cumplí con todo lo que esperabas.

Lo siento, de todo corazón, si por ausencia, defecto o efecto, te hice daño. Nunca fue la intensión.

Te amo, siempre serás alguien importante en mi vida, y le doy gracias a Dios por haberte conocido, has sido un gran maestro o maestra para mí.

Gracias, por todo lo que me permitiste compartir, por estar ahí siempre, cuando te necesitaba, como espero yo haber estado también para ti...


Que Dios nos bendiga a todos, y ojalá puedan empezar a aplicar estas cuatro palabras en su vida. No se van a sentir mal, estoy segura de ello..

Mireya Pérez.



lunes, 23 de marzo de 2015

Vivir es Fantástico!!!!!!!!!!


Cada día, cuando amanece y la luz inunda mi cuarto, abro apenas los ojos, como para atisbar un poco esa hermosa polifonía de colores que trae consigo el nuevo amanecer, y eso que no habito en una ala de la edificación que de a un jardín, sin embargo, aún así, veo el cielo, una parte del viaducto que da al Camino de Ronda, los edificios antiguos del casco colonial, y el murmullo del viento que sopla y mueve las hojas y ramas de los árboles.

Ha comenzado la Primavera, y con ella, trae consigo una lluvia de tonalidades inmensa, la naturaleza se expresa con alegría, pues las flores exhiben sus variados y hermosos colores, el aroma atrae a los insectos y a los pájaros que liban su néctar azucarado, para completar un ciclo hermoso y vital...

En otras partes del planeta, las osas saldrán de su madriguera con sus oseznos, y empezarán un duro entrenamiento de dos años, hasta que puedan dejarlos a su libre albedrío. Casi todas las madres de la naturaleza animal, habrán dado a luz, o estarán por hacerlo. Así como cientos de miles de jóvenes tratarán de atraer a su pareja para emprender un cortejo que permita la supervivencia de su especie. Veremos asombrados como, en algunas especies animales existe la monogamia: las águilas, los pingüinos, etc. No se separarán en toda su vida, y cada dos años, posiblemente tengan nuevas crías cuya existencia compartirán por igual, turnándose con la madre para cuidar los huevos, o para traer el alimento.

No estamos solos en este planeta azul que llamamos Tierra, con nosotros cohabitan millones de seres vivos: plantas y animales, desde los microscópicos hasta los macroscópicos y gigantes. Cada uno de ellos, es una expresión llena de vida, de la vida de la cual todos formamos parte, en armonía y equilibrio, aunque a veces, el ser humano en su eterno afán de conquistar y acumular, haya roto más de un equilibrio natural, sin sospechar que a la larga, el primer perjudicado será él.

Vivir y descubrir cada día, los maravillosos secretos de la naturaleza que nos rodea, es un privilegio maravilloso, la ausencia de ruidos estrambóticos, el romper de las olas contra la playa o las rocas del acantilado. El susurro del río, que de forma lánguida y suave deja correr sus aguas, hacia abajo, hasta llegar a ser un río más grande y caudaloso, donde gracias a él, se ha formado nueva vida, donde los seres humanos han aprovechado sus riquezas, para instalar sus poblados, sus ciudades, y recorriendo cientos de kilómetros, y espacios, por fin llegar a su destino, el ancho mar...

El Hemisferio norte del planeta se decide a darle la bienvenida a esta fiesta de la Primavera, mientras al sur, estarán en el Otoño, con sus hermosos colores que van desde el verde más oscuro, hasta el más hermoso caleidoscopio de colores de estas zonas con árboles de hojas caducas, que se caen en este tiempo, para luego renacer en la Primavera. Todo en el planeta sigue un orden maravilloso y espléndido, sincronizado, perfecto, como su Creador.

Respirar, poder caminar, sentir la brisa o el viento, o los rayos de sol, poder mirar hacia el horizonte, sentir todos y cada uno de los sonidos y poder distinguirlos unos de otros, son parabienes de los cuales disfrutamos, y no nos damos cuenta, para nosotros es algo natural, normal. Sólo cuando perdemos uno de nuestros sentidos, es cuando en verdad valoramos lo que tenemos o teníamos. Y no debería ser así.

Creo que en la medida que pasan los años, y las estaciones se van sucediendo unas a otras, es cuando en verdad nos damos cuenta del privilegio inmenso y maravilloso que es vivir, ver, sentir, amar, respirar, sonreír, cantar, escuchar  y disfrutar a manos llenas, de las cosas simples y hermosas de la vida.

Dios nos siga bendiciendo cada día de nuestra existencia, con estas expresiones únicas y hermosas de todo lo creado, y ojalá sepamos cuidar este legado hermoso y único, patrimonio de todos, sin pertenecer a nadie en específico, y ojalá no tuviéramos que fundar organizaciones para que cuiden algo, que deberíamos cuidar todos, de motus propio.

Feliz día y disfruten de este clima maravilloso que nos ofrece tantas y tantas alegrías.

Mireya Pérez


sábado, 21 de marzo de 2015

La Humildad y la Vanidad... Un cuento sobre estos dos elementos de nuestra vida.












Cuando vemos la palabra Vanidad, nos imaginamos a alguien glamoroso frente a un espejo, observándose con satisfacción y con orgullo, pues la imagen que refleja es la de una persona, quizás vestida a la última moda o al último alarido del glamour, que se siente dueño del mismo, o por lo menos de la pequeña parcela de su mundo.

Por otro lado, la Humildad la asociamos a personas o seres que quizás consideremos inferiores, como una hormiga o un gusano, pero que sin embargo, en su ser encierran grandes milagros de la vida. La Hormiga laboriosa, trabaja en equipo para llenar sus despensas antes de que comience el invierno y las lluvias o la nieve lo destruya todo, o por lo menos no permita buscar alimentos. Y el gusano, quizás algún día se convierta en un capullo, que luego de un tiempo se transformará en uno de los seres más hermosos y prodigiosos de la naturaleza, en una Mariposa de brillantes colores.

Así que en nuestro diario vivir, estos personajes conviven y se adaptan al medio ambiente para vivir, crecer y procrearse, de manera que puedan transmitir a una nueva generación todo lo aprendido, y lo que han tenido que afrontar y a lo que han sobrevivido, se grabará en la memoria de sus genes y lo transmitirán a sus descendientes.

Pero ¿qué ocurre en el mundo vegetal?. Pues aunque no lo crean también existe ese dilema entre la Vanidad y la Humildad, y para ello me voy a valer de un cuento, que no es mío, pero que leí en un libro de Jorge Bucay titulado Cuenta Conmigo, Editorial RBA libros, Buenos Aires 2005. Y dice así:

En una vieja casona, abandonada hace ya mucho tiempo, tanto que hasta los pobladores de la zona ya no se acordaban del nombre del último habitante de la misma. Quedaban apenas tres paredes en pié, el techo de madera y teja hacía ya muchos años que se había derribado, e incluso las paredes que aún quedaban en pie, eran apenas unos escombros con restos calcinados, recuerdo de algún incendio que quizás acabara con el resto de la edificación, hace muchos, muchos años.

Los niños del pueblo solían venir a jugar, a buscar lagartijas, pero la maleza se iba apropiando cada vez más del viejo edificio, hasta que un día los niños dejaron de venir, sus padres les habían amonestado hablándoles del peligro e inestabilidad de las paredes o escombros de la casona antigua.

Así, que ya ni siquiera se oían a los niños jugar, y la casona derruida se fue haciendo cada vez más lóbrega y triste, sin embargo, su historia cambiaría, pues un buen día, del suelo cercano a una de las paredes que aún se mantenía en pié surgiría poco a poco una hermosa enredadera, joven, fuerte y vivaz, que iría cada día creciendo y extendendiéndose por todo el lugar, y cuando llegaba la primareva se llenaba de colores, exhibiendo sus flores de forma de campanilla, que se habrían de noche y daban un hermoso aroma a ese lugar. Pero estaba sola, y no tenía con quien hablar, y seguía creciendo año tras año, extendiéndose hasta cubrir casi todos los escombros del lugar...

En otro sitio, cerca de una de las paredes, un buen día un pequeño pájaro que aleteaba con mucha prisa para poder libar del dulce néctar de las flores, dejó caer de entre su plumaje una pequeña semilla, que fue directamente al suelo medio húmedo de lo que alguna vez fue un jardín desayunador...

La enredadera que vio caer la semilla, escudriñaba tratando de ver cuando ésta empezaría a brotar, contenta de que por fin tendría alguien con quien cotillear... Pero el tiempo pasaba y los años se siguieron unos a otros, hasta que después de casi cinco años, por fin, la enredadera vio con asombro cómo un pequeño brote empezaba a emerger de entre la maleza del jardín abandonado, y se puso feliz porque por fin podría hablar con alguien más, pero tendría que pasar algún tiempo más hasta que la planta, que iba creciendo se hiciera fuerte y vigorosa, pero la enredadera no se amilanaba, ella todos los días, le recordaba al recién llegado que ella era la dueña del lugar, en Primavera se pavoneaba de sus flores de colores y de su dulce aroma, en cambio el nuevo, no llamaba la atención era como otros árboles, bueno no tanto, pero no había florecido y parecía todavía débil, frente a ella, exhuberante y hermosa.

Durante veinte años, el joven árbol sufrió en silencio los devaneos y la cháchara de la enredadera, que siempre alardeaba de su hermosura y de cómo había extendido sus dominios, el árbol, si hubiera podido, habría encogido sus hombros, pero lo que tenía eran ramas, con hojas, cuyo follaje empezaba a ser cobijo de algunas especies de pájaros que felices, cada Primavera, hacían sus nidos entre sus ramas, y luego silencioso observaba el cortejo nupcial, la puesta de los huevecillos y por fin, al cabo de un tiempo, el nacimiento de los polluelos, era la parte de la vida en este jardín que más le gustaba, pero la cháchara de la enredadera, lo atormentaba, y no sabiendo cómo responderle, guardaba silencio siempre.

Una noche de invierno de repente, se destaparon los cielos y empezó a caer una pertinaz lluvia, acompañada de descargas eléctricas, que al principio se veían como resplandores en el cielo, seguidas del ruido más espantoso que hubiera escuchado alguna vez nuestro árbol, la enredadera, por el contrario, se quejaba de que esta lluvia estaba estropeando sus hermosas flores, y ahora no tendría nada que mostrar al día siguiente...

Y de repente... Un rayo calló muy cerca de la casona, y la lluvia se hizo ahora muy fuerte tanto, que de repente los muros de la antigua casona se empezaron a desmoronar, uno a uno fueron cayendo, arrastrando consigo a la enredadera que torpemente gritaba pidiendo auxilio, pero su amigo el árbol, no podía moverse, sus fuertes raíces lo mantenían en pie, y solo atinaba a sentir piedad por la enredadera, cuyas raíces aéreas, sufrían el mismo destino que los cascotes del viejo edificio, estos irían cayendo sobre ella, como en cámara lenta, arrastrándola y destruyéndola, y nuestro árbol sólo atinó a ver en el último instante, cómo una flor caía, poco a poco, hasta desaparecer entre la maleza, los escombros y la lluvia....

Este cuento, que he adaptado a mi manera, refleja un poco lo que ocurre a nuestro nivel humano, las personas a veces cometemos errores de juicio y como la enredadera del cuento, nos sentimos orgullosos de nuestros logros, y quizás hasta hayamos alardeado de ellos... Pero la vida, con el tiempo nos pone a cada uno en su lugar, y muchas veces habremos visto, cómo aquel personaje que no llamaba la atención, pero que trabajaba en silencio, haciendo lo mejor posible, un buen día, era ensalsado ante sus compañeros, por su buena labor, y aunque las mejillas se le pusieran algo coloradas y en los ojos asomaran unas lágrimas traicioneras, veríamos cómo respiraba profundo y muy posiblemente solo atinara a decir gracias, con una voz casi inaudible, muy probablemente, fuera este personaje humilde el que obtendría el puesto de mayor rango, mientras que el vanidoso, se quedaría en su mismo puesto rumiando su desgracia.

La vida generalmente le abre las puertas a la persona humilde de corazón y de acción, mientras que al vanidoso, poco a poco, hasta sus propios amigos le irán haciendo a un lado, para que no los asocien a ellos, confiando en la escasa memoria de la gente, o por lo menos es lo que creen ellos. 

La gente tiene memoria, aunque a veces tarden un poco en reconocerlo. Pero el humilde no espera recompensa alguna, es feliz sirviendo a los demás, como el árbol que disfrutaba de las aves que lo habían escogido para hacer allí su nido.

Seamos pues humildes de corazón y acción, seamos felices cuando una persona amiga logra una meta, aupémosle para que siga continuando con sus logros, y luchemos por los nuestros propios, en silencio, como las hormigas laboriosas, poco a poco con empeño, se logran las cosas, sin distraernos con vanidades, que una vez pasada la moda, ya no ocupan mas que espacio en el armario. Sin embargo, cuando la prenda es un básico, se convierte en atemporal y durará muchos años, si lo sabemos cuidar.

Que Dios nos bendiga a todos y cada uno.

Mireya Pérez.



miércoles, 18 de marzo de 2015

Practica, Practica, Practica....











En nuestra experiencia vivencial, habremos escuchado un sin fin de veces esta palabra Practica, sobre todo si queríamos aprender algo. 

Por ejemplo, cuando éramos niños de tres o cuatro años y nuestra madre agarraba un papel y un lápiz, nos trazaba a lo mejor una hilera de palitos, y nosotros, a veces mordiéndonos los labios, agarrábamos aquel lápiz y tratábamos de hacer lo que nuestra madre con tanta facilidad había hecho. 

Cuando después de muchos intentos, logramos hacerlo, recuerdo el - Bien hecho!!!- de mi madre. Y seguidamente empezaba a dibujar un círculo, con un palito abajo, y era la ¨a¨ y si el círculo tenía un palito arriba era la ¨o¨.

Y luego, cuando ya lo había logrado, ella sabiamente me decía:

- Practica ahora a hacerlo tu sola- Y yo me afanaba en hacer hileras de palitos, ¨a ¨y ¨o ¨, para luego de hacerlo muchas veces, mi madre, contenta me enseñaba una nueva vocal, la ¨u ¨ y la ¨i ¨. Y ya tenía las cinco vocales dominadas.

Luego entré a mi amado colegio, Nuestra Señora de La Consolación, en Caracas, en una zona llamada La Florida. Ahí, junto a la madre Carmen y a la Madre Rosa López, aprendería a leer, las primeras palabras, las que un día leyendo descubrí que sonaban dentro de mi cerebro y que tenían su propia voz, y entonces amé tanto la lectura, que me llevó a mundos insospechados, y hoy casi 55 años después me siguen fascinando, no importa si son en Español, Inglés, Portugués, Italiano o cualquier otro idioma, que gracias al traslate del ordenador puedo entender. Mi mundo mágico, las letras que se pueden combinar en formas infinitas y llenar de significado nuestra vida.

Pero todas las cosas que he aprendido en mi vida, incluso el Ballet, se hacen gracias a esa palabra reiterada Practica, Practica, Practica....

Incluso el rezar necesita de la práctica diaria, la meditación, el aprendizaje de un instrumento musical necesita de la practica diaria, hasta que aparentemente lo dominamos.

Todo, absolutamente todo lo que somos, lo que hemos aprendido e incluso aquello que enseñamos a otros, nos ha llevado años y horas enteras de practica, practica y practica. Y gracias a ese continuo realizar una y otra vez, la misma actividad, la hemos perfeccionado, la hemos mejorado, e incluso, aunque no lo podamos reconocer a voz en cuello, disfrutamos de esa labor, tantas veces practicada.

La practica hace al maestro, hace al virtuoso de un instrumento como puede ser el Violín, la Guitarra o el Piano... El pintor afamado, tuvo antes que pasar por horas de prácticas ante un lienzo en blanco, hasta que un día, habiendo aprendido a dominar una técnica, es capaz de crear esas obras maravillosas que luego todos admiramos.

Gracias a la practica continua de una tarea, de un ejercicio, de un instrumento o equipo, nos hacemos en virtuosos, en usuarios avanzados e incluso en Maestros.

No temamos por tanto, aprender cosas nuevas, de practicar, de dedicar horas o minutos cada día a practicar sobre ese nuevo conocimiento, no, debemos dar gracias a Dios, que aún en la vejez, como he visto yo a ancianos jóvenes de 80 años, tomar cursos básicos de Internet para ellos poder navegar, en estos espacios infinitos que les abre la informática a miles de millones de seres humanos cada día, en este nuestro amado planeta Tierra.

Sólo necesitamos estar motivados emocionalmente para hacerlo, fijarnos una meta, por pequeña que sea, y cada día, a una hora en la que sabemos que tendremos nuestro tiempo especial, hacer la práctica de ese algo nuevo que nos hemos trazado. Con el tiempo,  veremos con asombro de nuestra parte, nuestros propios logros, y la satisfacción personal y humilde, de haber logrado ese imposible, nos habremos superado a nosotros mismos, y sólo con esa palabra tan simple: Practica....

Que Dios nos bendiga a todos, y nos brinde la posibilidad de aprender, enseñar y compartir con otros, esa sabiduría ancestral que llevamos todos por dentro.

Mireya Pérez


El gran Paco de Lucía, que en Paz descanse y el Concierto en Aranjuez

domingo, 15 de marzo de 2015

Ser fiel a ti mismo ¿parece dificil? No lo es....









A veces, sobre todo cuando somos jóvenes y todavía no hemos forjado nuestro intelecto y voluntad, nos vemos arrastrados por el viento de las ideas de otros, como veletas al viento. Y los golpes de la vida nos van enseñando poco a poco a encontrar ese camino, que es sólo nuestro, donde podemos compartir con otros que encontramos en el sendero, un tramo corto, largo o infinito. En realidad no lo sabemos, porque el camino se va haciendo a si mismo, como nosotros nos vamos forjando, moral, espiritual e intelectualmente, según nuestras experiencias e inquietudes.

Al pasar los años, a través de los distintos aprendizajes que nos va presentando la vida cada día, vemos con asombro aparecer personas, libros, carteleras, películas, canciones o imágenes que nos van llegando profundamente, a lo más hondo de nuestro ser, ese yo que nadie ve, pero que nosotros si conocemos, o estamos aprendiendo a conocerlo.

Y sin darnos apenas cuenta, ese gran maestro y escultor que es Dios, va forjando o esculpiendo nuestra alma, nuestros sentimientos, pensamientos e ideas, así como los conocimientos que se van afianzando en nuestra psique, moldeándonos de una forma particular y única.

Con el tiempo hemos aprendido y hemos valorado cada una de las situaciones que se nos han presentado, y que de una manera directa nos han ido fortaleciendo, incluso frente al dolor, porque el dolor también forma parte de nuestro equipaje existencial, pero no para hundirnos, no, el dolor aunque inevitable, se asoma a nuestra existencia, en diferentes épocas de nuestra vida, y la manera en  cómo respondemos a él, será totalmente diferente ayer, como lo será hoy y posiblemente en el mañana que aún no ha llegado.

El dolor viene porque perdemos a personas importantes de nuestra vida, bien porque les toca emprender el viaje al que algún día nosotros mismos nos enfrentaremos, o porque alguien que creíamos nos acompañaría para siempre, de  repente y sin aviso, se bajaron en alguna estación de nuestro tren existencial, o sin saber por qué de repente nos responden con ofensas o con palabras que creemos no merecer. Pero de cada una de esas situaciones que creíamos nos iban a destruir moralmente o físicamente, en realidad sirvieron para fortalecernos. Siempre aunque no lo pensemos, siempre de cada situación que nos mueve lo más intimo de nuestra alma,  salemos fortalecidos. Un nuevo Yo aparece mucho más íntegro, más humano, más cercano y muy posiblemente más humilde.

Y un buen día, descubrimos que si hay algo importante realmente en nuestra vida, es ser nosotros mismos, con nuestros defectos y virtudes, con nuestros aciertos y nuestros errores, con nuestras luces y nuestras sombras. Y que somos fieles a nosotros mismos, que hemos aprendido a valorar a ese ser humano que cada día se despierta, abre los ojos y le da gracias a Dios por esa nueva oportunidad de vivir, de aprender, de compartir, simplemente Ser Uno Mismo, distinto y único, humilde, sencillo, pero realmente uno mismo.

No nos avengoncemos de ser nosotros mismos, no tratemos de parecer ser algo que no somos, no vale la pena, cada uno de nosotros es valioso por si mismo. Y la gente nos debe aceptar tal y como somos, la variedad es una de las características de la Raza Humana, y no tenemos por qué aparentar algo que está lejos de nuestro sentir y de nuestro parecer.

A fin de cuentas, sólo nos debemos a Dios y a nosotros mismos, pues sólo nuestra mente acompaña a ese cuerpo que nos da forma de una manera o de otra.

Debemos amarnos tal como somos, aceptarnos y estar felices, así podremos compartir nuestra felicidad y dar apoyo cuando haga falta.

Que Dios nos bendiga a todos y cada uno de nosotros.


Mireya Pérez.





jueves, 12 de marzo de 2015

Un cachito de felicidad.....



Las cosas simples que nos rodean nos dan felicidad, aunque a veces no nos damos cuenta, porque el concepto de felicidad está errado en nuestro fuero interno. 

Quizás hayamos pensado que si alcanzamos tal o cual meta seremos felices, y sin embargo, la mayoría, una vez han alcanzado esa meta, sienten en vez de regocijo, soledad o hastío e incluso hasta desprecio, porque la felicidad no estaba ahí. 

Quizás estaba en la sonrisa del hijo que cada mañana nos despedía camino de la escuela, y ahora que ya tenemos tiempo, no está, se hizo grande y emprendió su propio vuelo.

Quizás la felicidad estaba en la sonrisa de la esposa que con amor lo esperaba llegar a casa después de un día arduo de trabajo, pero estaba tan cansado que ni siquiera la miraba  a los ojos, y siguió de largo, dejando a su paso un reguero de la americana, corbata, maletín, zapatos, y ella con lágrimas contenidas las fue recogiendo poco a poco, con un brillo de dolor en sus pupilas, pero en silencio respiró y trató de esbozar una sonrisa, para no darle paso al desánimo, al dolor, a la tristeza, pensando quizás que ya se le pasaría...

Y el tiempo que lo cura todo, pero que también es un juez implacable, al final de muchos años nos puso frente a frente, y nos encontramos con la verdad cruda y dura: Eramos felices y no lo sabíamos...

Ahora aparentemente es tarde, ya no hay sonidos de risas y alegrías en el hogar, ya no hay flores en el jarrón de la entrada, ni el olor a vainilla y canela que tanto le gustaba a ella, no, ahora solo hay silencios, rotos a veces solo por el sonido del viento entre los árboles del paseo o de la Rambla, pero dentro de estas cuatro paredes, solo hay silencio, profundo, espeso, como si en vez de un hogar estuvieras en una cápsula del tiempo, abandonado y vacío, sin sentido. Y piensas en todo lo que te esforzaste y en lo que luchaste para llegar a tener, pero tener qué, si ahora lo realmente importante no está...

Y caes en cuenta de todo lo que sacrificaste y a quienes sacrificaste por lograr algo, que te quitó lo más importante que tenías. Ninguno de ellos te exigió nada, sólo querían un cachito de tiempo para reír, para jugar, para que los ayudaras a montar la maqueta del colegio, para jugar al fútbol o para asistir al acto académico, siempre olvidaste los momentos especiales, y si no hubiera sido por ella, tampoco te habrías acordado de los cumpleaños, siempre inmerso en tus pensamientos, nunca compartiste con ella, tus ansias y tus anhelos, quizás ella te hubiera dicho que no hacía falta tanto, que ya eran felices con tenerse los unos a los otros.

Pero ella, la compañera fiel, amiga y cómplice, un buen día, en un chequeo médico le dijeron que su tiempo se había acabado, y como hizo siempre no dijo nada, los cuidó hasta que ya no pudo más, y una noche, la más larga de tu vida, se fue entre tus sollozos y tu dolor, y los chicos que habían crecido vieron a su madre, frágil y delicada que sólo atinó a abrazarlos y besarlos por última vez, y se fue, como vivió, en silencio y en amor.

Ahora que ha pasado el tiempo, y recorres las estancias vacías sin brillo de la casa, te das cuenta cuan importante era su presencia, y nunca te diste cuenta, ella solo quería que fueras feliz, y sus niños, sus chicos adorados, a quienes acariciaba y abrazaba cada vez que podía. 

Hoy hasta Honney, la mascota la llora, y es ella la que te pide que la saques a pasear, porque si no, no te darías cuenta, y mueves tus pies como si tuvieran plomo, y sales con la perra a la calle y recorres esos espacios sin ver, solo guiado por ella que busca sus lugares secretos, y tu mente en otro tiempo, y la brisa abate tu rostro y riega las dos lágrimas traicioneras que demuestran que eres humano...

Ahora en esta soledad, te das cuenta de lo importante que son las pequeñas cosas, el aroma del café recién colado en la mañana, la sonrisa de tu mujer, el ajetreo de los chicos que se vestían para ir al colegio, el beso de despedida y el saludo a la llegada. Ya no queda nada de eso, solo la soledad, y quisieras por unos minutos volver a sentir el ¨cachito de felicidad¨que tenías y no valoraste en su justa medida.

El domingo vendrán los nietos y te has propuesto comprar las flores predilectas de tu esposa, para adornar la casa, y harán una barbacoa en el patio y tratarás de capturar con la cámara momentos que no se borren, pues ahora, ahora valoras esas pequeñas cosas, y hay mucho tiempo por delante....


Dedicado a todos y cada uno de los ¨trabajólicos ¨ entre los que me cuento a mí misma, el artículo lo hice en masculino, pero yo como mujer hice lo propio, todos los días durante más de 30 años, y aunque no me perdí un partido, ni un cumpleaños, etc., si sacrifiqué lo más importante para mi, el tiempo para los míos. Sabía a que hora entraba a mi trabajo, pero podían darme las ocho de la noche y yo todavía en mi puesto trabajando, dando respuestas a gente que estaba en el otro lado del país. Me arrepiento de haberles robado a mis seres queridos esos momentos extras que eran para ellos.

Si me lees y aún estás a tiempo, cambia, dedica el tiempo a cada cosa por separado, pero que los tuyos sean lo primero.

Que Dios nos bendiga a todos, y gracias Señor por darme tantos Cachitos de felicidad, porque a pesar de todo, soy afortunada, pues pienso, siento, amo y comparto. Gracias mi Dios.

Mireya Pérez




lunes, 9 de marzo de 2015

Ser mujer en estos tiempos y a nuestra edad....










Ser mujer a lo largo de la historia ha sido algo muy complejo y difícil, primero porque siempre, desde la prehistoria, fuimos las encargadas de mantener el fuego, de labrar, arar, cosechar, de parir los hijos, amamantarlos, cuidarlos y criarlos. De preparar la comida, etc... 

Con los siglos, y según los tiempos iban evolucionando, también la mujer fue haciendo lo propio, y llegamos a ser estadistas, jefes de estado, gobernadoras y hasta Presidentas de grandes naciones, mujeres como Golda Meier, Indhira Ghandi, etc. Luchadoras por los derechos de la mujer, para que lográramos votar, ser dueñas de nuestro patrimonio, e incluso lograr la separación del cónyuge, en los casos en que la convivencia se hacía imposible. No quiere decir que divorciarse sea la meta de las mujeres, no, yo defiendo la unión de la pareja cuando se llevan bien, cuando hay respeto y se valora al otro, cuando se trabaja en equipo por el bien común que son los hijos y la familia, pero si no es posible y la convivencia es insoportable, las leyes se han creado para eso.

Hoy en día, gracias a la evolución social y mental del mundo en general, o por lo menos del mundo civilizado, la mujer a nuestra edad (mujeres mayores de los ti cinco... ejem) , es joven todavía, ya no es una pre anciana, es activa, va al gimnasio, hace Yoga, camina, sale con la amigas, se toma sus cervecitas o birras con total naturalidad, va al cine, y nadie la cuestiona por  hacerlo. Ya no ocurre como hace 40 años que la gente pensaba que si una mujer salía con sus amigas, sin el marido, era porque iba buscando lo que no se le había perdido...

 Hemos madurado como población y la mujer ha demostrado en sobradas ocasiones, que no es un apéndice del marido, del padre o del hermano mayor. No, la mujer de hoy en día se sabe dueña de si misma, y como tal actúa, aunque cometa errores como cualquier hijo de vecino. Nadie nace aprendido, pero en recapacitar y evaluar lo aprendido está la clave de la superación física y emocional.

En estos días una amiga me comentaba sobre la edad que teníamos y se preguntaba ¿qué hubiera sido de nosotras si pudiéramos volver atrás en el tiempo? y yo le respondí que no quería volver a pasar por esa etapa, ya la viví, me encanta esta edad que tengo ahora, me encanta poder disfrutar de los nietos cuando estoy con ellos, recordar sus aventuras y descubrimientos, formar parte de ese mundo maravilloso que ellos representan.   

No quiere decir que mi juventud hubiera sido perfecta, no lo fue, como no lo ha sido para casi nadie, pero ¿qué hago yo ahora que estoy en mis 59 años, pensando en los mil si hubiera?, cuando tengo un tiempo por delante, que no se de cuánto tiempo estaré hablando, pero que aún no he explorado, y es ese tiempo precisamente el que quiero vivir. No quiero ser más joven, no, me encanta esta etapa de mi vida. 

Atrás han quedado las luchas por demostrar que era inteligente, capaz y eficiente. No tengo que hacerlo ahora, no voy a competir con nadie mas que conmigo misma, es a mi a quien tengo que mostrarle todas las cosas que puedo hacer, cumplir los pequeños grandes sueños que tengo, sencillos, accesibles, simples, pero míos a fin de cuentas.

Cada edad tiene su encanto propio, y es maravilloso poder asomarse al espejo, y a pesar de las cicatrices morales y físicas, ver a un ser humano que tiene luz propia, que mira de frente a la vida, que atiende las pequeñas grandes responsabilidades que le han tocado, pero que no ha perdido la alegría de vivir. No tengo sueños de grandeza ni nada por el estilo, pero me gusta escribir, y el simple hecho de compartir con otros las cosas que he aprendido, la experiencia adquirida, me parecen un gran regalo de la vida. Y se que cuando tenga que entregar mi carga, no me van a juzgar por lo bueno o malo que haya hecho, sino por las oportunidades que pueda haber desaprovechado, la tan nombrada por mi Parábola de Los Talentos...Esa es quizás mi mayor inquietud, es una responsabilidad que tengo para conmigo misma. Quizás sean parte de las manías que he ido agarrando en el camino de la vida, jejejeje. Como el orden en los armarios de la ropa de cama y las toallas, jajajajaj.

Creo que las mujeres de hoy en día estamos más preparadas, independientemente de si tenemos o no estudios académicos, la Universidad nos forma o nos da herramientas, pero también he comprobado que mujeres sin preparación académica alguna, son mucho más sabias que otras con unos cuantos títulos en las espaldas. 

Porque la escuela de la vida enseña, sin piedra, sin palo, y escribe en línea recta, a veces con letra torcida, pero escribe y cincela el alma de cada quien. Y al fin y al cabo, es el alma la parte más importante del ser vivo, lo que lo anima o le da vida. A ella es a quien debemos darle la mejor formación y el mayor cuidado, pues nos acompaña a cada hora o instante del día y la noche, es nuestro verdadero yo, que nadie ve, pero que sabemos que existe, y evoluciona junto con el ente que habita. 

Por ello es tan importante el aprender, leer, compartir, admirar, indagar sanamente, buscar afanosamente, el iluminar nuestra psique, nuestra alma, cuidarla con mimo y con esmero, no emposoñarla con ningún veneno, no atender a murmuraciones, apartarnos de aquello que nos pueda traer so sobra o dolor, y si el dolor llega a nuestra puerta, porque irremediablemente llega, tener la entereza y el valor para abrir la puerta y sonreír, pues La Parca llega en un momento dado, para llevarse a los que amamos, como algún día hará con nosotros. Pero si hemos sido buenos compañeros del camino y hemos estado ahí para lo bueno y para lo menos bueno, nos quedará el consuelo de no haber dejado de hacer nada por el otro o por los otros, la conciencia y el alma estarán en paz. Cosa muy importante.

Que Dios nos bendiga siempre, nos de Salud y Esperanzas para seguir adelante y perseguir nuestros sueños. El día que dejemos de soñar, habremos empezado a envejecer verdaderamente. 

Un abrazo de corazón a corazón para todos.

Mireya Pérez


miércoles, 4 de marzo de 2015

Nuestra fuerza interior....








A lo largo de nuestra vida suelen ocurrir muchas cosas, grandes y pequeñas, que sin nosotros darnos cuenta, nos van moldeando como una cera, para hacer de nosotros lo que somos en el día de hoy.

He escuchado de personas conocidas que su vida ha sido casi plana, sin grandes altibajos, como si hubieran estado protegidos contra viento y mareas; otros en cambio, han sufrido grandes acontecimientos que más de una vez, les han hecho pensar  que quizás  estuvieran siendo castigados, sin razón aparente, por la vida. Y quizás resuenen en sus oídos, una frase de La Biblia, donde como una lápida aparece en letras grabadas a sangre y fuego: ¨La culpa de los padres, la heredarán sus hijos¨...

Creo que no es ni una ni otra cosa, simplemente los hechos ocurren, y cuando las personas se adaptan a la nueva situación y las enfrentan con valentía, al final de todo ese proceso, salen fortalecidas. Como los soldados que son sometidos a duras horas de entrenamiento, que culminan no solo en la graduación del mismo, sino en el resultado esperado, un soldado preparado para el combate o para las acciones que puedan tener que enfrentar en un futuro, a veces lejano y otras inmediato.

Dios no es un ¨castigador¨, si nuestros padres en la Tierra, suelen ser personas que nos aman, nos protegen y nos cuidan. También nuestro Padre Celestial hace lo propio, aunque no escuchemos su voz, ni sintamos una caricia. Pero con cada hálito de vida que tenemos, nos damos cuenta que siempre hay una respuesta a cada situación, y si algo no sucede como esperamos, no es porque nos estén castigando, no, es solo que eso que anhelamos quizás no nos convenga, o no estemos preparados aún para recibirlo.

A lo largo de esa existencia, a veces larga, otras corta, vamos adquiriendo destrezas y conocimientos, que aunque no le veamos el sentido práctico en el momento, forma parte de nuestro equipaje de sobre vivencia, muy posiblemente el día de mañana, sin saber ni cómo ni por qué, aparecerá la oportunidad de utilizar ese conocimiento y les vendrá a la memoria alguna frase como: ¨ El Saber no ocupa lugar¨... Y entenderán por qué fue necesario conocer o aprender e incluso vivir determinada experiencia, aunque la misma nos haya producido en algún momento so sobra, incertidumbre e incluso dolor físico o moral.

Y cuando hayan pasado los años y se enfrenten al cambio de estación biológica, entenderán que todas esas situaciones hermosas, desastrosas, edificantes y a veces hasta quizás humillantes, los habrán llevado a este nuevo amanecer, al comienzo de una nueva etapa en la vida, diferente, esperanzadora y muchas cosas más. Pero sobre todo entenderán por qué la vida los sometió a pruebas tan difíciles, o a situaciones tan extremas, y comprenderán que todo tuvo un sentido: El fortalecimiento de nuestra alma, el crecimiento interior, la recopilación exhaustiva de herramientas físicas y espirituales para emprender el nuevo y hermoso camino que tenemos por delante.

Ahí reside nuestra fuerza interior, toda la fuerza espiritual que necesitamos reside en nuestro interior, y el apoyo que siempre nos va a dar la Fe, el conocimiento de que Dios siempre está a nuestro lado, brindándonos apoyo, aunque a veces nos falten las fuerzas y creamos que ya no podemos más. Después de rezar o de elevar una plegaria al Señor, descubrirán con asombro que respirar ya no es tan difícil y que pueden renovar el andar y seguir hacia el infinito y más allá. 

Solo hay que tener Fe y confiar, nunca nos va a faltar el apoyo y encontrarán en el camino una serie de personas o ángeles del camino que les prestarán ayuda, auxilio o apoyo, nunca falla. 

Dios siempre está ahí, aunque no lo veamos, aunque no sintamos su presencia, pero esta ahí. Solo hace falta tener Fe.

Que Dios nos bendiga a todos. Feliz día


Mireya Pérez.