A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

domingo, 22 de diciembre de 2013

¿ Dónde está el hogar?

 


Hoy rebuscando entre mis libros, he encontrado uno, que leí por lo menos hace 40 años, se llama Mon Amour, Diario de un enamorado,  de Franz Weyergans, Ediciones Sigueme, Salamanca 1969.
 
En este libro el escritor nos habla del amor conyugal, de la familia, del hogar, y de lo que representó para el protagonista la presencia de su esposa en su vida, y ya que estamos en vísperas de Navidad, donde todos o casi todos, regresan o regresamos al hogar, al sitio donde toda la familia se reune para celebrar estas fiestas tan especiales, quiero compartir con ustedes, unas líneas del mismo, espero que les guste como a mí.
 
..... Un día dijiste delante de mi a  una visita: - ¨Le he dado a mi hija mayor la cómoda que estaba en el descansillo delante de la habitación de los niños. Cuando eran pequeños en ella guardaban todos sus tesoros. Cada uno tenía su cajón. Cuando vi salir este mueble de casa, no sé que me pasó, soy incapaz de decir la pena que tuve¨-
 
Quizás no sean las apalabras exactas. me sentí trastornad al saber que estabas disgustada y sólo recuerdo esta revelación: estabas apegada a las cosas, no por sí mismas sino por lo que significaban. Todavía más: una parte de tu vida, consagrada a tu amor maternal, acababa de cerrarse y yo no me había dado cuenta.
 
Sabía, que igual que yo, tú habías con dolor alejarse a nuestros hijos. Como yo, debías empezar a amarlos de otra manera y estabas convencida de que era la única solución. Debíamos transformar su ausencia en presencia. Pero no teníamos la certidumbre de su calor, de sus sonrisas, de su vida, de esta vida que cada uno alimentaba y a la que cada uno aportó un fragmento.
 
Yo desconocía la separación que puede sufrir una madre. No sabré jamás lo que representan, para una mujer, los seres salidos de ella, y a los que ella no cesa de tener entre sus manos hasta el momento de la partida. Y entonces la madre se encuentra con sus manos apretadas en torno al vacío.
 
Pero, en estos años de partida y dolor transformado, quiero tratar de encontrar lo que has perdido, más exactamente lo que has dado, lo que dejaste ir con los hijos que se fueron.
 
Lo que hace la felicidad de la madre, a mí me parece, es dar, y ver que al mismo tiempo que da recibe. Es la libertad en el don. Ella es dándose.
 
¿Igual que el padre entonces?. No, pues el padre se despega del hijo, retrocede ( y tiene que luchar contra este retroceso que tiene el peligro de llevarle demasiado lejos). La madre queda atada. Libre en su atadura, pero atada por mil lazos invisibles. Yo no los veía, es ahora, mucho después, cuando lo percibo.
 
Tus hijos son felices, en sus matrimonios, apasionados y apasionantes. lo serían menos, si no hubiesen conocido, en una casa ordenada y singular, esta presencia soberana, próxima y distante, siempre dispuesta a escuchar pero nunca a la escucha, incluso hasta prevenir al padre. Agente del exterior y agente del interior, estando constantemente presente en los dos niveles, esto es lo que sin duda fue tu vida de madre.
 
Sabías siempre lo que eran y lo que hacían tus hijos, qué esperaban y en qué confiaban. para mí eran una interrogación, en cambio tu lo sabías todo. ¿En esto consiste la diferencia entre el padre y la madre?
 
Una parte de ti misma me ha quedado oculta. Como gracias a Dios el tiempo no cuenta para nosotros,comprendo o trato de comprender hoy a través de los hijos, de qué manera has sido madre. Vivo el presente, el pasado, no es pasado, y jamás lo será, puesto que es.
 
Nuestro amor es el anuncio de la eternidad. Puedo revivir un día determinado a mi gusto, un día del tiempo en que los niños eran pequeños. Durante mis largas ausencias, te veía en la casa rodeada de niños. Me acuerdo muy bien. Recuerdo cómo en aquellos tiempos, íbamos a misa a pie, el domingo por la mañana, a través de la pradera desnuda: Había que pasar junto a un roble verde, contando por los campos de tomillo, cerca de la carretera, y desde el roble verde todo recto hasta una granja aislada, dejándola a la izquierda, descendíamos hacia Aurel, el pueblo del viento, enclavado en un pequeño valle, sobre la roca. Recuerdo todo perfectamente, el café con leche que mandabas preparar, las advertencias que hacías a cada uno, desde la hija mayor hasta la pequeña.
 
Tu encontrabas la falda de flores que se había perdido por guardarla demasiado bien, cepillabas el cabello y lo trenzabas, eras la que dabas con la crema para los zapatos, te preocupabas de colocar los sombreros, vigilabas este mundillo hasta el momento de la salida. A continuación una hora de camino bajo el sol que hacía relucir las ramillas bajo nuestros pies, entre el olor del tomillo, la lavanda, la menta. Ibas de uno a otro. después de la misa comíamos galletas sentados en círculo en el atrio, luego íbamos a beber limonada al café donde la sombra de los árboles dibujaba graciosas imágenes en los cristales. después la consabida visita a los ultramarinos ( especie de estancos o abastos) y nos volvíamos a pleno sol.
 
Como ves, recuerdo todo, hasta la felicidad que se cernía sobre nuestro fatigado silencio. Jamás te he preguntado ni tu lo has hecho conmigo. Vivíamos. estábamos preocupados por vivir y por vivir lo mejor posible. Los niños formaban parte de nuestra vida puesto que eran nuestra vida.
 
Tu maternidad es una presencia, una presencia que no elige, que actúa por instinto donde se la necesita: Pero el instinto no es´sólo un don, se ha ejercido,vivido, desarrollado, por la meditación y por la vida, y por la reflexión que es tu vida. Hacer día tras día, gesto tras gesto, convencida que es lo que conviene hacer para continuar dando al mundo aquellos a los que tu has puesto en él, esa es sin duda toda tu acción. Quizás me equivoque y quizás no profundice bastante, pero yo te veo así.
 
No hablo del pasado, porque tu has conservado tu disponibilidad, tu manera de estar en el centro, aún cuando te mantengas apartada, y sonríes todavía más ahora viendo a tus hijas rehacer con su hijos los gestos que tu hiciste con ellas.
 
.... Yo me pregunto, si la edad adulta no es la infancia reencontrada, asumida conscientemente: Me pregunto si la perspectiva de ser todo para una persona y esperarlo todo de ella impide relacionarse con el mundo, impide ser responsable y tener plena conciencia de sí mismo. No lo creo. Sencillamente, si lo espero todo de un ser, quiero decir que espero que todo pase por él, que todo adquiera su colorido, su calidad humana, su sentido. La mujer es la mediadora.Las manos de mi esposa, su mirada, su cuerpo, hacen que me sienta unido a otros hombres, desde el más desconocido al amigo más querido, y a las cosas, desde las gramíneas a las galaxias. puede suceder que su manera de presentarme el mundo me apene o me encolerice. Claro está que entonces me pondría en guardia. Pero aunque un día me ofreciese el mundo de las personas y de las cosas equivocadamente, sería ella la que me lo habría dado y ella misma la que me obligaría a descubrirlo como realmente es. Lo bueno de un ser no consiste en la debilidad de la infancia, sino en la capacidad de admirar. Pero los habitantes de las mazmorras o de las casas públicas han perdido la capacidad de admirar. La civilización a base de descapotable y muchacha de ocasión la ha suplantado por la posibilidad de aburrimiento ( Y no es lo mismo aburrirse que dificultad de comunicación, que todavía conserva la virtualidad de preguntarse por el amor.)
 
...... Nuestros hijos guardarán un recuerdo de la casa muy distinto del nuestro. La querrán más o menos suntuosa, más o menos habitada, con cierto empaque o sin importarles el techo o las paredes, el orden o el desorden. Qué más da. pero, de esta o aquella manera, les pasará lo que a nosotros. Conservarán eso si, tu sello, tu impronta. lo esencial no radica en que coman dentro o fuera, en que estén reunidos una o varias horas juntos en verano, o separados en invierno. Importa poco la propiedad de aquella admirada cómoda de fina línea o la lámpara estilo italiano expuestas en una tienda de antigüedades, de junto al lago Gard. Ojalá si teniendolas disfrutan tanto como nosotros acariciándolas con la mirada. Porque la verdadera alegría no consiste en eso.
 
Te estoy viendo en nuestra casa, en nuestras casas, en tus casas. Y te veo llenandolas de pequeñas cosas, tú.
 
Porque lo que te preocupaba, lo que te preocupa, no es presumir de ellas, sino hacer que sean. Ser, no tener. Tu eres de tal manera, de tal manera estás presente, que allí donde tú estás, allí está la casa, allí está la luz, la palabra, la seguridad...... El Hogar.
 
 
Notas: Creo sin temor a equivocarme que es la mejor definición que se puede hacer del hogar, si nosotras hemos logrado que nuestros hijos, amigos y gente que venga a nuestra casa se sientan como en la suya propia, con ¨azúcar¨, habremos convertido cuatro paredes en algo precioso, el Hogar.
 
Con Cariño y respeto
 
Mireya Pérez
 
 

 

viernes, 20 de diciembre de 2013

Ser mujer.......

 
 A veces, cuando estamos en alguna reunión de amigos, de compañeros de trabajo o de estudios,o en un asiento del bus, del metro o del tranvía, escuchamos sin querer trazos de alguna conversación, y nuestros sentidos se ponen en sistema de alerta, y ya estamos haciéndole caso a lo que dicen, no por cotillear, sino que un no se qué te hizo poner atención. Y eso me ocurrió ayer, una compañera había traído una tarta de chocolate para celebrar el inicio de las vacaciones de Navidad, y a alguno de los chicos se le ocurrió decirle-, que estaba muy buena, y que ya se podía casar....-
 
Decirles que eso causó una revolución, me quedaría corta, la primera yo, somos 17 adultos, cuatro de ellos hombres, así que encima el chico estaba en minoría absoluta, lo primero que me vino a la cabeza es si tenía pareja, a lo que me dijo que sí, y- ¿ estas casado?- todavía no...
 
Cuando uno escucha esa frase en una persona de más de 70 años, entiende que se haga esa frase, pero hoy en día en pleno siglo 21, los roles han cambiado. La mujer y el hombre comparten los roles del hogar, se ayudan mutuamente e incluso, en muchas de las parejas jóvenes que conozco, es el marido el que cocina, y a mi me parece muy bien. No hay ninguna ley escrita por el ser humano en donde defina cuál ha de ser el rol de cada persona, en su vida de pareja o no. Y porqué vas a ser de menos si eres una chica y no te gusta cocinar, ¿cuál es el problema?, la chica tiene otras muchas cualidades para compartir y no tiene que ser exclusivamente el ser buena cocinera; que lo es, maravilloso, que no, pues también.
 
Al chico de nuestro grupo, una vez que todas hablamos y expresamos nuestra opinión, solo le quedó pedirle disculpas a la compañera, y eso me hizo pensar en otro tema: ¨La mujer debe ser para el matrimonio o para hacerse religiosa de una orden eclesiástica¨.... decían en los tiempos de mi abuelo..., y a pesar de que yo soy muy religiosa, y tengo mucha Fe, no creo que el destino de una mujer tenga que ser el que dicte la sociedad, esté o no avanzada.
 
La mujer es, gracias a Dios, multi tareas, me explico, si escuchas a una madre de dos hijos, que estudia y trabaja, te dirá que su día empieza a las 6 o a las 5 de la mañana, cuando se levanta, se baña, prepara las loncheras de sus hijos, los despierta, los baña, o los manda a ducharse, mientras tanto ella va programando la colada, la secadora de ropa, dobla lo que se secó ayer, revisa que los chicos no se olviden de nada y a las 6 y media está saliendo a llevar a sus hijos al colegio, y de ahí a su trabajo, si solo tiene una hora para almorzar, seguramente se calentará su almuerzo en el micro hondas de la empresa y se sentará en el comedor de la compañía a comer junto a sus compañeros, y luego de nuevo a trabajar hasta las 6, de ahí irá a buscar a sus chicos, si el marido no los ha recogido antes y llegará a la casa con ganas de bajarse de los tacones, se mudará de ropa y empezará su ritmo de atender a los chicos, preguntarles cómo les fue en la escuela, si hicieron los deberes, si les falta algo, revisará la despensa, para recordar mañana pasar por el super a completar lo que haga falta, luego irá a la lavandería a buscar los trajes de su esposo y se tomará un café con las compañeras al salir el viernes del trabajo, porque saldrán más temprano.
 
El fin de semana, también lo tendrá lleno de tareas, revisará os correos, hará las cuentas para ver si el presupuesto del mes va bien,o si habrá alguna contingencia, llevará a los chicos al juego de fútbol o de béisbol o al campeonato de natación, aunque por dentro quisiera estar en su casa, tomándose una taza de café y no hacer nada, pero no, ahí está ella, apoyando a sus chicos y aupándolos aunque su equipo haya perdido el partido, luego a comer helados, visitar a los abuelos, si todavía están vivos y por fin a casa.
 
La mujer está siempre como dice mi madre: ¨En misa y repicando¨, generalmente nuestra cabeza está mentalmente en muchos sitios, pero como en apartados, muy ordenados, y tratamos siempre de dar lo mejor de nosotras mismas, porque también tenemos el rol de esposa, compañera, amiga, enfermera, confesora no de pecados, sino de escuchar al otro para tratar de centrarlo o centrarla y quitarle hierro a ese problema, y si no se puede solucionar, pues dejarle las cosas al tiempo, que todo lo soluciona, que tampoco somos una caja de sabiduría, pero somos generalmente: confiables, honestas, honradas, trabajadoras, entregadas, luchadoras, buenas amigas de nuestros amigos, pero somos además un ser humano que siente y que padece a veces en silencio, pero que trata de llevar las cosas lo mejor posible.
 
Hoy en día, si has llegado a los 40 y no te has casado, no es un problema, no es que se te haya pasado el arroz, simplemente tomaste una decisión en tu vida, y ya está, eres feliz así, que cada quien tiene una misión en la vida, y no todos van a ser padres o madres, hay muchos roles por desempeñar y la humanidad es lo suficientemente grande como para darle cabida a todos y cada uno de nosotros, independientemente de nuestro credo, raza, color de piel y país donde hayamos nacido o vivido, todos cabemos y somos necesarios en este planeta nuestro llamado Tierra.
 
Y creo sin ninguna duda, que cada uno de nosotros somos necesarios, que por alguna razón Dios o la vida nos pone en el camino o hace que nuestras vidas se crucen, aunque sea un instante, pero que ese instante le aporta o te aporta algún aprendizaje, así es la vida y creo que es maravillosa, a pesar de los momentos amargos o de dolor, que también se tienen en la vida y que todos a la corta o a la larga tendrán que sufrir, porque todos nos vamos a ir, aquí no se queda nadie, eso de que vamos a vivir 700 años, no por favor, que la vida dure mientras podamos ser útiles a los demás y a nosotros mismos, no creo que nadie quiera vivir para siempre, yo por lo menos no, me gustaría si ver crecer a mis nietos, disfrutar de sus logros y alegrías, e irme, cuando el Señor crea que es mi hora con la conciencia en Paz y con el alma tranquila, si es así habré hecho bien la misión que Dios me impuso, que yo no se cual es, pero que espero saberlo en algún momento, digo yo no?.
 
En fin, creo que ser mujer es algo maravilloso, tenemos el don de traer a nuestros hijos al mundo, de hacer y crear muchas cosas, de compartir y vivir, de dar alegría y de acompañar al otro, a quien nos necesite, ahí siempre estamos aunque sea para poner nuestro hombro, para que el otro pueda llorar, porque las lágrimas limpian el alma, y a veces también son de alegría, cuántas veces no hemos llorado de tanto reírnos, a mi me ha pasado montones de veces, incluso de tener que sentarme en el piso a reír a carcajada limpia y llorar de alegría, que a gustito nos ponemos, cuando eso ocurre.
 
Así que chicas bienvenidas al club, a disfrutar de nuestra condición de mujer, y solo tratemos de hacerlo lo mejor que podamos y disfrutemos de la vida, que es muy corta, y es de la única que tenemos memoria. Que Dios las Bendiga.
 
Mireya Pérez    20/12/2013
 
 

 

martes, 17 de diciembre de 2013

Princesa una perrita muy especial

 
 Cuando hablamos de mascotas en general, siempre se nos viene a la cabeza gatos y perros, aunque algunos tienen otros tipos de mascotas como peces, tortugas, hansters, etc. Pero creo sin lugar a dudas que la mascota por excelencia es el perro.
 
En nuestra vida habremos tenido quizás muchos perros, a unos los recordaremos más que a otros, bien porque fue el primero, bien porque era el mayor trasto del mundo, etc., pero a nosotros en particular nos ha tocado vivir con Princesa estos cinco años de su vida, y creo modestamente que es una perra feliz, pero que sobre todo nos hace felices a nosotros.
 
No es una perra de raza o pedigré, es simplemente una perrita mestiza blanca y negra en el cuerpo, y con la cabeza negra y manchas entre cobre y blanco, siempre tiene su cola levantada haciendo un pequeño arco, y al caminar tiene un estilo muy coqueto, femenina al fin y al cabo, es la dueña de la casa, y sin temor a dudas marca el día a día de nuestras vidas, aunque al ser tan inteligente, sabe detectar cuándo hay un ambiente de tristeza en la casa y enseguida hace un par de piruetas o se pone a correr de un lado para el otro tratando de llamarte la atención, y si es la hora de tomar el sol, exige que le abran el balcón para ella explayarse y tomar el sol en diferentes posturas, unas muy cómicas, porque parece como si se hubiera desarticulado, luego, cuando finaliza su hora de spa, viene muy contenta a indicarte que ya puedes cerrar.
 
La hora de salir a pasear es muy particular, pues si se te ha pasado la hora ella viene muy discreta y te gruñe bajito, pero insistente y te hace que la sigas, hasta el lugar donde cuelga su arnés, y ponérselo es una locura, porque se pone tan feliz, que a veces es una odisea el colocárselo, pero una vez listas, bajamos y comenzamos nuestro paseo de mañana y en la noche, equipada yo con mis bolsitas especiales para recoger su caca y botarla en un contenedor. Si el camino nos lleva al parque, suelo soltarle la correa para que salte y juegue, pero siempre está cerca de mí, digamos que siendo yo la líder de la manada, me tiene muy controlada, yo me río porque siendo una perrita pequeña de unos 20 cm de alto y de 4 Kg. de peso, tiene carácter y cuando presiente que viene algún perro, antes de que yo lo haya visto, ya ella está anunciando que ella está ahí y que estos son sus predios, a veces me he asustado porque vienen perros muy grandes en comparación con ella, pero no, ella se mantiene impertérrita y se deja oler el hocico, el cuerpo, pero su rabito no, eso es sagrado, ahí hace un movimiento de que no quiere que la molesten y los dueños de los perros se ríen conmigo, por el carácter particular de esta perrita.
 
Cuando se despierta en la mañana, como duerme conmigo, se monta encima de mí y literalmente me escala hasta llegar a la altura de mi cara y como sabe que no me gusta que me lama, en un descuidada mía, saz, me lengüetea la nariz y sale feliz después de darle yo  su besito de buenos días.
 
Si yo voy a ducharme, al principio llora como queriendo entrar, pero cuando se da cuenta que no va a hacer ningún efecto conmigo, se va tranquila a su sitio y espera a que yo salga del baño para seguirme, le encanta observarme cuando me visto, y creo que ya tiene catalogada mi ropa, porque a veces si es ropa de estar  por casa, la huele, y se va tranquila a otra parte, pero si es la ropa para salir al tendero o para hacer diligencias, empieza a retarme montada en mi cama, como diciendome- atrévete a salir sin mí- ¿como vas a salir y no me vas a llevar?. Sin embargo, si la ropa es más formal, pareciera por el olor que ella entiende que a ese lugar no me puede acompañar y se queda tranquila, solo que observando todos mis movimientos, al final cuando ya estoy lista para salir me acompaña a la puerta y luego se va tranquila a su lugar preferido, el sofá, donde esperará mi regreso o si mi esposo está todavía acostado, pues se montará en su cama y se acurrucará entre las mantas para estar bien calentita, y cuando el despierte le hará lo mismo que a mí lamerle la nariz para decirle buenos días.
 
Si estoy llegando a casa, mi esposo dice que sabe que ya estoy en el edificio, porque ella se pone en la puerta y se pone a oler debajo de la misma, y empieza a gemir, como indicando que ya estoy por llegar, que le abran la puerta para recibirme, porque ella es una gran anfitriona, cuando viene alguien y ella presiente que es gente sana, enseguida los saluda, les brinca, les pone las patas en las rodillas y hace todo porque la acaricien, la gente por lo general acepta de buen grado este gesto tan particular, luego ella me sigue y se sienta justo a mi lado, por si acaso, no se han dado cuenta de que yo soy su dueña y ella mi compañera incondicional.
 
A la hora de comer, tengo que reconocer que la tengo mal acostumbrada, porque después de probar distintos tipos de piensos, al final dí con una marca que es la única que le gusta, pero eso sí, se lo tengo que dar yo, porque eso de comer de un plato, de una fuente, de una servilleta, no va con ella, su pienso, se lo da su dueña, uno por uno, y si es posible, cuando ella quiere, se lo tengo que lanzar al aire para que ella lo agarre, es una forma de juego, se que no es lo más adecuado, pero no hay niños en casa, solo dos adultos, y es nuestro pequeño gran mimo con ella.
 
Si estoy trabajando en el ordenador, pues se acuesta en su cojín especial, y se queda tranquila, siempre que no vea movimientos que indiquen que  voy a ir a algún lugar porque ella me sigue a todos sitios, y cuando ya está tranquila porque sabe qué estoy haciendo, vuelve a uno u otro sitio a esperarme, y sigue en su medio sueño, pero con la antenas parabólicas muy atentas. Su orejas, suele tenerlas dobladas, pero puede levantarlas completas, tener una doblada y otra recta y además mover la cabeza y hacer gestos con toda su cara para hacer una pregunta silenciosa, o para tratar de entender lo que le decimos.
 
Es muy juguetona, le encanta una pelea de almohadas, lo hacemos de ves en cuando, generalmente yo agarro un cojín suave y le doy en el lomo, y entonces ella se lanza hacia a mi, y yo la bloqueo, y se pone a correr y regresa, salta hasta el sofá y vuelve a tratar de agarrarme desprevenida, pero yo estoy lista y a veces le tengo mi mano escondida entre las mantas del sofá y ella trata de encontrarla y yo le agarro el hocico y ella se vuelve otra vez a correr y a buscarme, a ver si podemos jugar, esto dura unos 10 minutos más o menos, luego ya tranquila, se acuesta a mi lado, o si es la hora del ¨cariño¨ que es muy sagrada, la hora de ver televisión en la noche,  ella busca con su cabeza mi mano, para que la acaricie, y enseguida se voltea patas arriba, para que le rasque la pansita o sus pectorales, a mi me gusta acariciarle las patitas, me distraigo contando sus dedos, y a veces le digo,- aquí hay que hacer algo con estas uñas,- y enseguida ella empieza a lamérselas como diciendo- pero si están perfectas y limpias¿ no me ves?.
 
Es muy limpia, todas las mañanas, y cuando regresa del paseo, se acuesta y empieza a lamerse, su cara, con sus patas se las pasa por los ojos y se limpia las legañas, luego se lame sus patas una a una con mucho cuidado, su rabito es su zona más acicalada, a ella eso de tener el rabo sucio no le va, siempre está como si lo acabara de lavar, y cuando la baño al principio trata de escapar de la bañera, pero cuando siente el agua tibia que le cae como lluvia, se queda tranquila y se deja bañar , luego, cuando la saco y la seco con su toalla especial, se suelta y se dirige al balcón para votar hasta la última gota de agua que le haya podido quedar y ya feliz, regresa para sentarse en mi regazo,ese es su lugar preferido por excelencia, y lo mejor de todo es que no se va a dormir hasta que yo no lo haga.
 
Cuando ya son las 12 de la noche y yo no hago gestos de irme a dormir empieza a ponerse inquieta y se para en el dintel del estudio, como diciendo- anda vamos, que ya es tarde, que hay que acostarse- y al final cuando voy a dormirme, pues la muy simpática ya está en mi cama esperando solo que yo levante las sábanas para ella entrar entre el edredón y la manta y dirigirse primero a mis pies, pero más tarde, cuando ya hace más frío se acurruca delante de mi vientre y yo me siento un marsupial, ¿será que en la otra vida fui un canguro?.
 
Ese es el día a día de una perrita sin pedigre, pero con mucho amor, es la gran compañera en los momentos de alegría, pero también en los momentos de dudas o tristezas, pareciera que siente en el aire que algo pasa, y enseguida reacciona haciendo giros, volteretas, círculos para morderse la cola o simplemente se monta en mis rodillas y me pone las patas en el pecho y me mira fijamente, a veces quisiera poder entender qué puede pensar o qué quiere decirme, pero en verdad que logra que se disipen las nubes y sale de nuevo el sol.
 
La buscamos en un refugio de animales, y creo que es la mejor adopción que hemos hecho, a veces nos llega información de otros cachorros, pero no podría atender tantas cosas al mismo tiempo y los animales necesitan cuidado, mimos y cariño, y si hay que regañarle, siempre lo hemos hecho desde el respeto que como ser vivo es, nunca le hemos pegado, si hace alguna travesura como comerse mis plantas, la llevo hasta ellas, y le enseño que eso no se hace, aunque entiendo que al no haber un jardín, los perros se purgan comiendo hierba que en casa no hay, por eso mi pobre palmera es la víctima de sus necesidades, pero por lo demás no podría pedir un mejor comportamiento de un ser tan sencillo, tan sumiso y cariñoso; espero que viva con nosotros toda su vida, y quizás cuando ella ya no esté me sea muy difícil sustituirla por otra, porque ella me ha dado mucho a cambio de tan poco.
 
Dios creo a los perros,en mi humilde opinión, para que fueran el gran compañero del ser humano, lástima que algunos no saben tratarlos o los utilizan para hacer peleas monstruosas, solo con el fin de ganar dinero, o por el afán sanguinario de ver como lo hacen,cuando hay una noticia de ese tipo, me gustaría que los encerraran para toda la vida, para que no volvieran a hacerle daño a un animal tan noble como es el perro.
 
Esa es mi linda Princesa,nuestra gran compañera.

 
 

sábado, 14 de diciembre de 2013

Cuento: Un alma generosa

 
 Aunque este cuento está basado en un hecho real y con personajes reales, para mantener su identidad y su privacidad, cambiaré los nombres, pero los hechos sí corresponderán a esa alma generosa, que Dios la Guarde en su Gloria.

Había una vez un hombre joven que después de la guerra civil española y habiendo tanta hambre y poco trabajo, un buen día decidió emigrar a América, en el pueblo, otros amigos y primos ya se habían ido antes y en las cartas que le enviaban a sus mujeres y madres, contaban las maravillas de esa nueva tierra, las posibilidades de con esfuerzo y trabajo, lograr poco a poco hacerse de una vida holgada y de poder traerse a la familia al completo para disfrutar todos ellos de esta nueva tierra llamada Venezuela.

Pedro, que era un campesino que lo único que había logrado aprender era las cuatro reglas de matemáticas: sumar, restar, multiplicar y dividir y a escribir, pero con errores de ortografía, cansado de los regaños del maestro del pueblo, prefirió como sus hermanos dedicarse al campo, ayudando al padre y a los tíos a arar y sembrar y esquilar ovejas, pero eso no daba para alimentar a tanta familia, eran unos 15 entre los padres, hermanos y los que ya se habían casado, el todavía no lo había hecho, pero tenía una novia muy guapa, llamada Rosa, su Rosita, como él le llamaba.

Un buen día, después de leer tres veces la carta de uno de sus amigos, le dijo a su padre que iba a emigrar y que iba a averiguar qué se necesitaba para hacerlo, el padre le dijo que le parecía bien, pero que primero debía casarse con su Rosita y llevársela con él, y más feliz que niño con juguete nuevo, Pedro se fue en busca de su Rosita para darle la noticia, y ella muy comedida le dijo que tenía que hablar con sus padres,para pedirle la mano, por el qué dirán, ya sabes, no fueran a pensar que habían comido el pastel antes de pasar por la vicaría, aunque  lo dijo roja como el granate, pero en sus ojos se veía un brillo de felicidad.

Así que el domingo, después de misa, Pedro junto a su madre, con mucha solemnidad, se acercaron a los padres de Rosita y le pidieron formalmente la mano de la chiquilla, explicándoles que la premura era porque Pedro quería emigrar a Venezuela, y ellos le habían aconsejado que se fuera ya casado. Los padres de Rosita, que ya sabían de esto porque su hija no tenía secretos para ellos, les dijeron que estaban de acuerdo y que debían hablar con el párroco, Don Manuel, para ver en qué fecha se podía celebrar la boda. Don Manuel, se puso muy contento, pues en estos últimos años, eran más las chicas que se quedaban esperando la vuelta del novio, que las que lograban casarse e irse con ellos.

No eran tiempos de preparar bodas pomposas, ni mucho menos, Rosita escogió entre los poco vestidos que tenía, un camisero que se había hecho ella misma, con florecitas pequeñas, y un cinturón tejido con la misma tela, por adorno sólo se puso unas flores de Jazmín en el pelo ensortijado, y en sus manos un ramo de las mismas flores, que habían cortado a primera hora de la mañana.
La boda fue muy sencilla, solo los padres de ambos y los novios estaban presentes en esa pequeña iglesia del pueblo, pero los novios solo hacían más que verse y agarrarse de las manos como asegurándose de que era cierto y no un sueño. La cara de Rosita estaba iluminada con su radiante sonrisa que iluminaba  sus ojos con ese brillo especial que nunca la abandonaría, y que siempre le abriría las puertas y el corazón de las personas que conociera en esa tierra nueva a donde pronto partirían.
 
Ya casados, lo último era hacer las maletas, que apenas era una muy sencilla, de madera con remaches de metal, era tan poco lo que tenían los dos, pero en cambio se querían con locura, y sabían que entre los dos, saldrían adelante. Y llegó el jueves, el día de embarcar, se abrazaron a sus padres, que presentían que a lo mejor no los volverían a ver, pero era por su bien, y además podrían escribirse y estar así unidos, aunque siempre tendrían  el desconsuelo de no estar en los momentos importantes, como la llegada de los nietos, pero ambas familias eran fuertes, respiraron profundo, abrazaron a sus hijos y les dijeron adiós con el pañuelo, hasta que solo se veía la estela del barco.
 
El viaje duraba 12 días, e iban en tercera,lo que significaba que los hombres pasarían la mayor parte del viaje en la cubierta del barco, y las mujeres en los camarotes con series de literas, para que pudieran dormir. Rosita, como no mareaba, pasaba mucho tiempo en cubierta, con un pañuelo amarrado a su cabeza para que el aire no le ensortijara más su cabello negro, y Pedro siempre con su boina calada hasta las orejas para evitar el frío, los hombres charlaban de sus sueños, de lo que sabían por alguno que regresaba de ver a la familia; mientras que las mujeres hablaban de sus sueños y sus miedos, Rosita escuchaba, pero no decía mucho, porque no sabía qué esperar de esa nueva tierra, y además prefería hacerse ella misma su opinión, así que procuraba ponerse a tejer sentada en algún cajón de los que había amarrado en cubierta, y entretenida entre el tejer y las horas en que conversaba con su marido, los días se fueron rápido, y al fin doce días después, por megafonía les avisaban que se aproximaban al Puerto de La Guaira, Venezuela, que los primeros en desembarcar serían los de primera clase, seguidos en orden por los de segunda y al final los de tercera, se les rogaba que no perdieran su equipaje y que les fuera bien.
 
En el puerto había mucha gente tratando de buscar entre los pasajeros las caras amigas,y entre ellos, un rostro amigo el de su amigo Antonio, que al ubicarlos empezó a mover con más agitación su mano, después de un tiempo que les pareció eterno,por fin bajaron por las escalerillas del barco y se abrazaron al amigo, hacía cuatro años que se había venido con otros chavales, y ahora mientras subían en una gua gua que allí llamaban autobús, Antonio le iba explicando a Pedro como eran las cosas, con suerte les había encontrado un cuartito en la misma pensión donde él estaba, el cuarto era muy simple, una cama pequeña, una mesilla, una hornilla para cocinar, y los aseos estaban en el pasillo, a la cara de angustia de Rosita, el amigo le dijo que no se preocupara, que como los hombres se tenían que levantar a las 5 de la mañana para salir a trabajar, pues luego las mujeres tenían más tiempo para ellas asearse y eso, Rosita no se lo imaginaba, pero se resignaba, y mientras tanto iba viendo el hermoso paisaje que veía a través de la ventana del autobús, la ciudad queda a una hora más o menos del puerto, pero le dijeron que era muy bonita y que se estaba construyendo mucho, mañana lo llevaría a conocer al patrón a ver si le daba trabajo, y Pedro y Rosita hicieron una oración en silencio, Señor ayúdanos y ampáranos.
 
La ciudad era todo lo que les habían descrito y más, llegaron a una zona de la ciudad que se llamaba Candelaria, Antonio le explicó que ahí había muchos gallegos e isleños y algunos portugueses que vivían en las pensiones e incluso en pisos que había en esa zona,y que la Iglesia era grande y hermosa, con una plaza donde sentarse a conversar, que en las noches hacía fresco, pero nunca el frío de su tierra. Rosita estaba ya deseosa de llegar y respirar ese aire nuevo. Y cuando por fin llegaron a la estación de autobuses y vio la cantidad de gente que se bajaba y caminaba presurosa, se dio cuenta que en verdad estaba viviendo una aventura, la ciudad en verdad era inmensa, y estaba dominada por una montaña majestuosa, llamada El Avila, que servía de referencia al Norte geográfico de la ciudad.
 
Pedro se enamoró de esta tierra nueva, y luego de darle gracias a Dios en la Iglesia de la Candelaria, junto a su Rosita, fueron a la pensión donde Antonio les había apalabrado una habitación, la dueña de la pensión también era española, pero tenía ya 15 años viviendo aquí, y le iba bien,los inquilinos eran todos trabajadores y no causaban molestias, les dio la bienvenida, les entregó las llaves de la habitación y se marchó dejando a Pedro y a Rosa, por fín solos.
 
Las lágrimas que Rosita tenía contenidas desde hacía muchos días se volcaron como torrentes, y el pobre Pedro solo sabía abrazarla y consolarla, presentía que sus lágrimas eran una mezcla de miedo, de añoranza y de incertidumbre.
 
Así comenzaron sus vidas en esta ciudad, Pedro consiguió trabajo en una construcción que estaban haciendo en una nueva urbanización que la llamarían El Silencio, era un gran proyecto, y si al finalizar las obras quedaban como la maqueta que una vez vio en la oficina del arquitecto, sería una obra muy buena. Rosita, consiguió a través de la portera un puesto de costurera en una fábrica y así, poco a poco, Pedro y Rosa comenzaron a abrirse paso en Caracas. Cuando ya tenían dos años de haber llegado, habían podido alquilar un apartamento cerca de la plaza, y también parecía que iban a tener a su primer hijo, la ilusión en la casa se respiraba en cada rincón,pero ellos seguían trabajando y ahorrando para algún día poder poner algún negocio por su cuenta.
 
El tiempo pasó, y después de 20 años, tenían cuatro hijos y ya tenían su propio negocio con tres amigos más del pueblo, era un abasto grande, y en una zona de gente de bien, de clase media, y poco a poco con el trabajo de los cuatro, fueron creciendo, comprando los locales que rodeaban al de ellos hasta que a principios de los años 70 ya tenían un negocio que era un Supermercado, aquí la gente podía encontrar todo lo que necesitara, no solo alimentos, sino cosas de ferretería, menaje del hogar, licorería y hasta algún adorno para un regalo. Los cuatro amigos habían prosperado mucho, ya no vivían en apartamentos, sino que tenían sus buenas casas, habían podido traer incluso a los padres y hermanos a vivir en esta tierra y sus hijos estudiaban en buenos colegios de pago, e irían a la Universidad. Pero en el fondo Pedro y Rosita, seguían siendo la misma gente sencilla de toda la vida, los ahorros en el banco y algunas inversiones que habían hecho no los habían cambiado, al contrario cada vez estaban más seguros de que Dios los había recompensado y siempre tendían la mano cuando alguien los necesitaba.
 
Un buen día, Pedro llegó a su casa con la carta de un tío suyo que había emigrado a Argentina, pero que nunca se casó y no tenía hijos, en la carta le contó que estaba enfermo, que no tenía dinero y le pedía que si le podía ayudar con algo. No se lo pensaron dos veces y le dijeron en otra carta que contaran con ellos, que si estaba en algún hospital que no se preocupara, que le dijera a qué cuenta le podían girar el dinero, para que se recuperase. Durante un año, y a pesar de las veces que Pedro le pidió al tío que lo dejara visitarlo para acompañarlo, el tío se negaba, que prefería que lo recordaran como era, y otras cosas, sin embargo Pedro siguió mandándole dinero todos los meses para ayudarlo, hasta que al final del segundo año, recibió una carta de un bufete de abogados de Argentina, que solicitaban su presencia en esa ciudad lo antes posible, aclarándole que su tío había fallecido.
 
Pedro viajó con su hijo mayor que ya tenía 34 años y era abogado a Argentina, con la intención de pagar las deudas que el pobre de su tío hubiera tenido, y con eso en su pensamiento realizaron el viaje de casi 12 horas en avión.
 
Al llegar a Buenos Aires, y después de alojarse en el hotel, pidieron un taxi y se dirigieron al bufete de abogados, luego de los saludos preliminares, y cuando Pedro iba a hacer la pregunta sobre cuánto debía su tío para pagarles, se quedó mudo de sorpresa, cuando los abogados los pasaron a la sala de juntas y procedieron a leerle el testamento de su tío.
 
-Yo, Antonio de Jesús Gomez, mayor de edad y en pleno ejercicio de mis facultades mentales designo como heredero universal de todos mis bienes y posesiones a mi sobrino Pedro Gomez...... los abogados siguieron leyendo, pero a Pedro solo se le quedó grabada una parte del manuscrito.....
-¨Cuando enfermé, siendo un hombre soltero y sin hijos, sabiendo que mi enfermedad iba a ser larga y final, sin cura, escribí siete cartas iguales a mis siete sobrinos, y solo uno respondió y me mandó dinero para pagar todo lo que me hiciera falta, nunca preguntó qué enfermedad tenía, sólo que si necesitaba más, y cuando alguna vez por probarlo, le pedí algo más, siguió enviando más, y acompañado siempre de hermosas cartas, fotos y de libros que me ayudaran a sobrellevar mi enfermedad. Por su bondad, por su altruismo, por su falta  de egoísmo hacia una persona que había dejado de ver hacía tantos años, le dejaba toda su fortuna, tanto en Argentina, como en USA y España.
 
Pedro no lo podía creer, incluso dijo que él no se lo merecía, que debía haber una equivocación, y tratar de ver si en todo caso se podía distribuir entre los siete primos. Los abogados dijeron que en caso de que él hiciera esa alución, se daría a la Caridad, pero nunca a los otros seis, que tenían más que Pedro y que ni siquiera contestaron su carta.
 
Pasaron varios días entre arreglaban los papeles, firmaban, abrían nuevas cuentas bancarias, etc, y los abogados los llevaron a ver parte de sus posesiones, entre ellos una gran Finca o Hato de cría de ganado con más de 5000 reses  y miles de Ha. de terreno, caballos, y pare de contar. Pedro parado en el corral pensaba en los cuarenta años que hacía que había salido de Galicia con tantos sueños, pero que esto no lo hubiera esperado jamás, y pensó hacer algunas cosas, pero primero tenía que llegar a Caracas y hablar con Rosita.
 
Cuando por fin llegaron a casa y se sentó a hablar con su esposa, charlaron durante un buen rato, y al final decidieron hacer una reunión con sus cuatro hijos y esposas, había que tomar una decisión, y así lo hicieron:
 
Después de contarles toda la historia les planteó lo siguiente:
 
Como el mayor era abogado, sería el presidente de la empresa que formarían a nombre de los cuatro hermanos, y se turnarían en la misma cada cinco años, la segunda hija que era Economista, se encargaría de los negocios de Nueva York y California(Viñedos, acciones, etc), el tercero que era Administrador se encargaría de los negocios de Argentina, y la menor que estaba estudiando el master en Administración de Empresas se mudaría a España para atender los negocios relativos a esa empresas. Esto quería decir que todos los bienes del tío eran ahora responsabilidad de los cuatro y estarían bajo la vigilancia de su padre, que esperaban supieran honrar a ese tío que en su infinita sabiduría le había dejado un legado muy grande, y que al finalizar cada año contable se destinara el 10% de las ganancias a una fundación contra el cáncer que llevaría el nombre de su tío.
 
Sus hijos así lo hicieron y lo hicieron bien, y a finales de los 90 cuando Pedro tuvo un derrame cerebral, aunque se recuperó, decidió hacer un testamento legandole en vida todas sus  posesiones a partes iguales entre los cuatro hijos y un apartado especial para su Rosita.
 
En el año 2007, un segundo derrame se lo llevó, pero creo que se fue feliz, había formado una hermosa familia, y les había dado muy buenos ejemplos, de honradez, caridad, honestidad y de amor familiar, esperaría a su Rosita en el Cielo, cuando a ella le tocara marchar, pensaría en su Galicia y sonreiría, lo había hecho bien.
 
Mireya PérezR. 14/12/2013
 
 
 

martes, 10 de diciembre de 2013

Una vida con sentido o un sentido a la vida.....

 
 
 
Cuando éramos jóvenes,más de una vez habremos visto la palma de nuestras manos y nos habremos hecho la misma pregunta¿ En verdad tienen sentido estas arrugas o huellas en la mano?. Yo soy biólogo, así que lo que les puedo decir es que esas arrugas, que a lo largo de nuestra vida se van haciendo más profundas y marcadas, no son más que las arrugas que forma nuestra mano al cerrarse en un puño. Al principio, como la mano es joven, son difuminadas, pero al llegar la madures, y dependiendo de lo que las hayamos utilizados, albañil, jardinero, médico, escritor, científico, delineante, ama de casa, pintor, y un largo, etc., tendrá mayor o menor desgaste y son parte de nuestra personalidad,como el saludo con la mano, las personas con mucha confianza en sí mismas, lo hacen con energía y mirándote a los ojos, otros parece que estuvieras estrechando algo como mantequilla, y da la impresión que lo vamos a dejar sin manos. A mí me ha pasado más de una vez, pero si has practicado algún deporte por mucho tiempo, donde desarrolles más unos músculos que otros, harán que tu mano sea fuerte y con energía.
 
Bien, toda esta diatriba sobre las manos, es porque siempre me pregunté sobre los caminos que aparecen y de repente se bifurcan,se trifurcan o se acaban y empiezan a pocos milímetros, y eso me ha llevado a dialogar sobre la infinidad de veces que a lo largo de nuestras vidas, habremos llegado a un punto, en el cual teníamos que escoger un camino u otro, y así en muchas oportunidades. Yo conozco a personas que no, que su vida ha sido una simple y hermosa línea recta. La mía en cambio, se parece al Camino de Santiago, quizás por eso lo quiero hacer, he tenido que tomar tantas decisiones, cambiar de rumbo e incluso de país, que a veces me preguntó qué sentido ha tenido esto en mi vida.
 
Se que todas y cada una de las cosas que he hecho en mi vida, y los errores y los aciertos, han hecho de mi esta persona que soy, muy diferente a la de mi juventud, pero incluso diferente a la de hace 6 años o de hace 10 meses.
 
Como Cristiana y creyente, espero y confío en que Dios me perdone todos mis errores, así como los que pueda haber hecho a otras personas, he pedido disculpas y perdón muchas veces,e incluso públicamente, pero siempre como ser humano que soy, a veces me entra la duda.... Si hubiera hecho tal o cual cosa, los resultados cuáles hubieran sido.....No hay marcha atrás, y en uno de los artículos que escribí en estos días, hablé de cerrar puertas, las he cerrado, pero aquella que tengo que frisar,me mira y me desafía,pero mi intención es firme,incluso ya tengo pensado qué cuadro va a colgar en esa nueva pared frisada y especial...
 
Estamos a pocos días de decirle adiós a un año que ha sido especial en muchos sentidos, por un lado, una lucha contra la enfermedad de mi esposo, que gracias a Dios, si no la hemos ganado,le hemos ganado tiempo, tiempo de calidad; por otro lado,mi nieto va a cumplir su primer año de vida y el domingo comenzó a caminar solito y las carcajadas que emitía,como diciendo - vean lo que estoy haciendo- no se paga ni con todo el oro del mundo, tenemos una familia maravillosa,con una hija amorosa, y feliz, tengo muy buenas y queridas amigas,mis compañeras de mi viaje especial, que siempre están para lo bueno y para lo malo, he recuperado a compañeras del colegio con las que no había conversado en años, y es muy grato saber y contactar con ellas. también he tenido pérdidas, una de ellas muy profunda, que me acompañará hasta el día que a mi también me toque marchar, para esa pena, no hay consuelo, ni nada que pueda hacer,el destino o  su destino,no lo sé, pero ya no podré soñar con tenerlo en mis brazos,con darle todo el amor que tengo en mi alma sólo para él, lo único que hago es rezar por él, para que Dios le haya dado la Paz que tanto buscaba, y que alguien en su inmensa misericordia haya rezado un Padre Nuestro por él. Es el tema que no puedo tocar,sobre lo que no puedo hablar, y mi gran secreto, ya mi cajita de cartón con  pétalos de flores de colores que representaban , todo lo que he hecho,lo que he aprendido, y lo que he compartido, no tendrán todas colores cálidos y armoniosos, habrá una rosa azul añil, como a él le gustaban, el gran amor de mi corazón.......
 
Así que en la balanza del año 2013 pesan más las cosas buenas que las malas, y tengo que darle Gracias a Dios por ellas.
 
Espero que en el balance que hagáis de vuestras vidas en este año que termina, todo sea felicidad, y muchos éxitos y logros, tan inmensos como el universo, y sobre todo que todos tengan amor para compartir, alegría y felicidad, que Dios los Bendiga!.
 
 
 

viernes, 6 de diciembre de 2013

Cuento: Una promesa de amor

 
 
 
Hace muchos años ya, tantos que la historia los ha olvidado, que una joven apenas de quince años.conoció a un chico que era mucho mayor que ella, al principio no lo observó mucho,sólo le gustaron las manos, que eran grandes y como cuadradas, se imaginó que posiblemente tocara guitarra, pues un amigo de la infancia también tocaba y la forma de los dedos eran particulares, así como la de los pianistas suelen ser manos delicadas de dedos largos; pero lo que le fascinó fue la voz, ese joven tenía una voz muy particular, que le dio un vuelco al corazón, y cuando dijo una frase muy criolla ¨Na´Guará ¨, las rodillas se le volvieron de gelatina, la había flechado y no se había dado cuenta.
 
pero ella era muy joven para él,y cuando su amiga la llevó a casa no notó la extrañeza que la chica tenía en la mirada, sabía a ciencia cierta que su madre al día siguiente le haría la confesión habitual, pues cada vez que salía a algún lado en grupo, tenía que darle todos los detalles pormenorizados de sus salidas, y la chica que pensaba ¨el que nada ha hecho nada teme¨pues siempre fue un libro abierto para sus padres; pensó en el suyo que se había ido hacía muy poco tiempo, él si la hubiera entendido con solo mirarla y le habría agarrado las manos y hubieran charlado rato largo al respecto, pero ya no estaba y mamá era más directa.
 
Así que al día siguiente le contó como le fue en la velada, que solo tomo refrescos,pues era menor de edad, y no había probado alcohol en su vida, y llegó el lunes y vuelta al colegio,con la rutina normal de un día de clases cualquiera, tomar apuntes, bajar al recreo, reunirse con las compañeras, cantar en el patio, si las madres las dejaban, porque los recreos eran por turnos, según el grado escolar, y por fin el sábado.
 
La mamá de su amiga llamó para pedirle permiso para que la chica se pasara el fin de semana en su casa con sus hijas, al fin y al cabo eran compadres y la niña necesitaba distraerse, no estar tan encerrada en el dolor, además de que la chica tendría que llevar luto cerrado por dos años, según las normas de la casa. Así que ese sábado, pues fue a casa de sus amigas, almorzaron, rieron,se contaban sus cosas sobre la mayor que estaba preñada y que pronto daría a luz a su primer hijo, y sobre la amiga que le gustaba el chico, pero que a lo mejor los padres no le iban a gustar pues no era como ellos, españoles.
 
Total que al final de la tarde la amiga le dijo que iban a ir al cine los cuatro, y ella pensó ¿qué  cuatro? y la amiga se rió, -pues quienes van a ser Pimentel y Rujano, casi se cae de la cama, y se debe haber puesto rojita,porque la amiga enseguida rió y le dijo- a que a ti te gusta Rujano?- a mí- contestó ella. -Sí yo creo que a ti te gustó él, y creo que también a él le gustaste porque le preguntó a Pimentel, si no le iban  a traer un regalo este fin de semana-, la verdad la tomó tan de sorpresa, que casi se desmaya.
 
Pero luego, desechó la idea por absurda, habían 12 años de diferencias entre esta chica y el joven, ¿quién se iba a fijar en una niña tan inocentona como ella?, así que se olvidó hasta que a la hora de la salida, se arreglaron ,su amiga la maquilló un poco para que no se viera tan pálida y fueron al encuentro con los jóvenes, fueron al cine, qué vio, ni se acordaba, pero lo que si hizo fue guardar el tique del cine para dárselo a su mamá el domingo cuando regresara a casa, en la película, estaba nerviosa, no sabía donde poner los brazos,para no chocarlos con los de él, no fuera a pensar que lo hacía a propósito, pero a cada movimiento que él hacía le llegaba el aroma de la colonia que usaba, que la mataba, qué rico olía, se prometió que la próxima vez que saliera de compras entraría a una perfumería y trataría de averiguar qué nombre tenía.
 
La velada fue muy agradable, terminaron comiendo pizzas en una pizzería muy famosa de esa época y los cuatro charlaron amigablemente, claro que ellos trataban de dejarle espacio a la otra pareja para que hablaran de sus cosas porque todavía los padres de la chica no estaban muy conformes con este pretendiente. Al final a las 11 en punto llegaron a casa de la amiga y les dieron las tantas hablando de todo y de nada, su amiga estaba muy enamorada del chico,y él se veía muy buena persona y era además el mejor amigo de Rujano.
 
El domingo fueron a misa y en la tarde, la llevaron a su casa, por si tenía que revisar alguna tarea o repasar para algún examen.  de ahora en adelante cada quince días, habría alguna salida de este tipo entre los cuatro o entre seis porque a veces también venía el hermano de Rujano con su prometida, y este chico era muy bromista y siempre hacía blanco de sus bromas a la niña del grupo, pero en reglas generales lo pasaban bien.
 
Los meses fueron pasando, y la amiga le preguntaba si Rujano le había dicho algo y ella le decía que no, a lo que su amiga le decía que era raro porque Pimentel le contaba que sólo hacía hablar de ella, y de que tenía miedo de ¨madurar un plátano, para que llegara otro y se lo comiera¨, cosa que a la chica al escucharlo, primero se puso roja y luego le dio vergüenza, de cuando acá ella era un vegetal, estaba bien que fuera una chica joven, sin experiencia de la vida, pero tarada no era, y la amiga se sentó en el piso a reír  hasta que se le saltaron las lágrimas, cosa que las contagió a las dos.
 
Por fin, y después de mucha salidas en grupo y de muchos nervios, Rujano se le declaró formalmente, y ella le dijo que sí, pero que ella no quería tener amores a la espalda de su madre así, que ella se lo diría esa noche y posiblemente el viernes el tendría que ir a su casa para que su madre lo conociera y le dijera las normas por las cuales se iba a regir el noviazgo, seguramente se quedó de piedra pero no lo dijo, y efectivamente el viernes santo de 1972, estaba entrando formalmente a ser el novio de la niña de la casa.
 
Las normas: llamadas telefónicas de 8 a 8y media todas las noches, visitas los miércoles de 8 a 10 en la casa , porque la niña estudiaba bachillerato, y salidas acompañadas de su madre y ocacionalmente su hermano los sábados y domingos de 6 a 10. La cara se le puso blanca, y trató de esconder detrás de los grandes mostachos que usaba de bigotes la sorpresa o la risa, a lo mejor pensaría quién me mandaría de ¨roba cunas¨, pero me gustaba la chica o más bien me había enamorado de su inocencia y candidez, y así lo cumplió. El noviazgo duraría 2 años y 9 meses.
 
Lo simpático fue que la chica se graduó con 17 años de bachiller y empezó la carrera en la Universidad ese mismo año, en octubre, y a los dos días de haber empezado las clases y de haber averiguado cuántos varones había en clases, pues le dijo que se casaban el año que viene. La chica se quedó pasmada, pensaba que sí se casarían,pero al menos cuando terminara la carrera, pero el no quería esperar así, que esa noche cuando ella regresó de la Universidad le dijo a su madre que Rujano se quería casar el año que viene, su madre se quedó callada un momento, y luego le dijo bien, tendremos que empezar a preparar tu ajuar, pero su madre tendrá que venir a pedir la mano, a duras penas, la chica convenció a su madre que pospusiera la petición de mano para Mayo del año entrante, y la fecha de la boda cerca de las vacaciones de Navidad de la Universidad para no perder clases.
 
El 31 de Mayo de 1974 la futura suegra junto a su hijo amado, se presentaron en la casa de la chica, a quien ya conocía, y consideraba muy joven para su hijo, pero nunca lo había visto tan feliz, así que aceptó. La recepción fue cordial y una vez que la señora Rujano pidió la mano, vinieron los requisitos de la madre de la novia, la lista fue larga, pero lo más importante, que la niña estaba estudiando una carrera y que debían dejarla terminar, para ella y para su esposo que en paz descanse era un compromiso moral, y Rujano enseguida dijo que al contrario él era el primero que quería que ella que ya estaba en 2º de universidad terminara la carrera.
 
Ese año pasó muy rápido y un 14 de diciembre de 1974,la niña y Rujano se dieron el sí quiero en una iglesia franciscana, y se juraron amor eterno en la salud y en la enfermedad, en el bienestar y en la pobresa hasta que  la muerte los separara.
 
Este próximo 14 de diciembre cumplirán 39 años de casados, y el balance es positivo, a pesar de que han tenido tiempos muy duros, como ahora con la enfermedad, pero tuvieron años de inmensa felicidad, dos hijos a quienes aman con locura y los nietos, que son la alegría de la casa.
 
El tiempo de Dios es perfecto, y pone cada cosa en su lugar, la chica que era tan sencilla,tan temerosa e inocente, la enfermedad del esposo la convirtió en una mujer fuerte para él y por él, decidida, entregada,amable y cariñosa con los de casa, generosa, y humilde, siempre tiene una palabra de aliento para los demás, porque sabe que hay dolores mucho mayores, que se llevan en silencio para no preocupar,y ha aprendido que lo importante es la calidad del tiempo, la calidad de vida que le puedas dar, el amor, la atención, la amistad a toda prueba y la entrega incondicional, su Fe en Dios le ha hecho cada vez más fuerte, y su mirada siempre tiene esa dulzura que tiene la gente que conoce la vida y que ha sufrido y  que ha aceptado su destino, no hay amargura, y siempre tiene para los nietos y sus hijos miles de besos y abrazos, y canciones infantiles para alegrar las caras de sus nietos con esa abuelita medio payasa que juega con ellos y se tira al piso a jugar como si fuera un niño más.
 
Ese es el día a día de esta pareja que se juró amor y que se siguen amando a pesar de los problemas, de la enfermedad, y que son los mejores amigos del mundo.
 
 
 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Cuento : El encuentro de las águilas....


Cuento: El Encuentro de Las Águilas:

Había una vez, en las altas montañas del Pirineo español, unas águilas imperiales que sobre volaban excitadas, porque se acercaba la época del apareamiento; los jóvenes que todavía no tenían pareja, comentaban entre sí, las bondades del águila que buscaban para ser su pareja por el resto de sus vida, unos decían que querían que fuera buena cazadora, otros que fuera fuerte y le gustara volar largos tramos para conocer nuevos sitios, sin embargo había uno más tímido, que no quería hablar al respecto, pues su padre que era un águila ya mayor, tenía cerca de 20 años, le decía que, cuando viera por primera vez a la joven águila sabría cuál era la que estaba destinada para él.

- ¿Qué significa destinada padre?- le dijo el águila joven al padre- 

_ Pues, que nada ocurre por azar, cuando llegue la época del apareamiento cientos de águilas jóvenes comenzarán a volar, y ustedes alrededor de ellas, pero tú sabrás enseguida cuál va a ser tu pareja, cuando sus miradas se crucen por primera vez- le dijo el viejo sabio.

- Los chicos dicen que deben tener tal y cual característica, pero a mí me gustaría que al volar juntos, los dos sintiéramos los rayos del sol sobre nuestra espalda y la brisa de las montañas, y que eso nos hiciera volar con más alegría, si cabe- dijo el joven.

- También está lo del nido _ Dijo de nuevo el joven _  Hay que construirlo lo más alto y protegido posible, lo construiré solo, o ella me ayudará? -

Y el padre le dijo:

- Hay jóvenes a las que les gusta que su pareja haya preparado el nido, el cual debe ser grande, pues somos aves grandes, y nos turnaremos para cuidar a los polluelos, pero, siempre ella aportará algún arreglo adicional, siempre ha sido así y continuará haciéndolo por todo el tiempo.

- Ya he comenzado a construirlo entre las ramas de un ciprés gigante que hay cerca de un acantilado, difícil de ser visto, pero seguro, aún me faltan algunos detalles, pero espero que a a ella le guste.

-Padre, ¿es cierto que cuando las águilas forman pareja, es para toda la vida?- preguntó el joven

- Sí hijo, así es, una vez nos hemos encontrado, solo la muerte podrá separarnos, y aún así, si uno de los dos muere antes, el que queda sigue su vuelo en solitario, y se convierte en un águila solitaria o en el maestro de los aguiluchos, si los padres lo permiten.

- ¿Y extrañas mucho a mamá?- hace dos inviernos que ya no está con nosotros-dijo el joven con temor de abrir una herida en el corazón del padre.

- Siempre la extraño, porque fue la mejor compañera que un águila puede tener, volaba a alturas insospechables, era gran cazadora, y como madre, formó a cada uno de nuestros hijos hasta que ya tenían suficiente fuerza para empezar su propio camino, como lo harás tu muy pronto, y siempre estuvo orgullosa de su progenie.- dijo el padre con voz entrecortada.

- Era hermosa, enorme con unas alas que al desplegarlas tenían una gran envergadura, su plumaje era una calidoscopio de colores entre el ámbar  y el marrón oscuro, no había otra más elegante en el vuelo, y mas diestra en la cacería, pero un buen día enfermó, por algún tipo de veneno que habían puesto los tramperos, y apenas logró llegar al nido, donde falleció. Yo tapé con ramas y musgos su tumba, para que ningún ave carroñera descubriera su cuerpo, y busqué un nuevo sitio para construir nuestro nido.

- ¿ Padre crees que yo tendré la misma suerte?- dijo el hijo no muy convencido-y el padre que ya había observado a las águilas jóvenes que pronto empezarían el celo, le dijo: 

_ Estoy seguro- la vida siempre nos pone en el camino o en el aire a ese ser especial que nos va a acompañar, y a ti te pasará igual- no te preocupes y cree en ti mismo, es lo más importante, la seguridad, que te permitirá sobrevivir, y la destreza  para cazar.

- Vamos a descansar que mañana comienza la temporada de celo, y ya verás cómo encontrarás a tu pareja, y no olvides nunca lo que te ha aconsejado este viejo padre tuyo_

-No padre, nunca lo olvidaré.

La noche fue de luna llena, y en los riscos más altos y los árboles más altos, se podía ver dónde anidaban las águilas, pero no había temor de que un cazador las viera, pues estaban camufladas entre el follaje de los árboles y los salientes y grutas pequeñas de los riscos. Todos los jovenzuelos estaban excitados, por el gran día que se presentaría mañana o en los próximos días, y nuestro joven pensó:

 - Madre donde quiera que estés ilumíname para encontrar mi pareja ideal,como lo fuiste para papá.-

Y el gran día llegó, alrededor de unas veinte o treinta águilas jóvenes emprendieron el vuelo, seguidas por los aguiluchos, lo cuales fueron a medida que se acercaban a ellas, haciendo su propia elección; también nuestro joven se había fijado en una, de pecho blanco, enormes alas entre doradas y mostaza y con un porte en su cuello y cabeza que a él, le parecía, única.

 Ahora la cosa estaba en si ella lo aceptaría, voló lo más fuerte que pudo y se acercó a ella, y empezó su danza de cortejo, al principio ella hacía el amague de escaparse, como si él no le convenciera, pero él siguió con su esquema de conquista, hizo arabescos al volar, se lanzó en picada, hizo alarde del control del vuelo al soplar la brisa, y así estuvo durante un tiempo que le pareció muy largo, hasta que por  fin, sus miradas se cruzaron, y el joven sintió un golpe en el corazón que le decía que había logrado su propósito, esta joven águila tan hermosa le había aceptado, y entonces los dos emprendieron el vuelo juntos por varios kilómetros, y luego regresaron, felices, hasta el nido, el cual ella revisó con mucha intuición, y por supuesto hizo algunas observaciones para mejorar la estructura y así proteger a los polluelos que tendrían en el futuro, el joven no cabía de gozo, en eso se acordó de su padre, y levantó la cabeza para saber si lo había visto y si aprobaba a la pareja que había escogido, pero no estaba por ningún lado, no se preocupó por él porque era un águila sabia y habría preferido dejar a los jóvenes comenzar su nueva vida.

En realidad el padre lo había visto, pero ahora tenía otra misión que cumplir y emprendió el vuelo hacia tierras lejanas, el Dios de los cielos le había encomendado una misión y tenía ahora que buscar al objeto de la misma, no era la primera que le encomendara desde su viudez, pero esta era especial, y quería comenzar en cuanto fuera posible, dio una última mirada a la nueva pareja, y los bendijo desde el fondo de su corazón.
Cuento  de Mireya Pérez R. 4/12/2013.


Gracias por leer mis escritos amigos, Hoy he renovado lo que escribí hace cuatro años, pero la esencia y el mensaje es el mismo: La Familia, el Amor y la Comprensión.

Dios nos bendiga amigos, feliz semana para todos.

Mireya Pérez

martes, 3 de diciembre de 2013

Cuento El pastor y la cabra

 
 
   
Había una vez en una aldea muy alta en la montaña,escondida entre riscos y saltos de agua, una pequeña aldea de apenas 30 habitantes, las casa antiguas de piedra y techos de madera y cubiertas de tejas cocidas al sol, tenían más de 100 años de construidas, pero la mayoría estaban vacías, sus dueños o habían muerto,o se habían trasladado a un pueblo más grande o tras los hijos que se fueron a estudiar a la gran ciudad. Sólo Manuel y su esposa Jacinta, junto a otros campesinos todos ya mayores, continuaban en esas cumbres tan frías.
 
Manuel se levantaba apenas amanecía, revolvía las cenizas de la lumbre y la avivaba con leña nueva y seca que tenía en el cobertizo, preparaba una taza de café y llamaba a Jacinta para que tomara el café mientras él iba en busca de la única cabra que les quedaba a ver si quería darle un poco de leche.
 
La cabra estaba en el cobertizo, muy contenta, calentita entre la paja y el buey , pero cuando oyó los pasos de su dueño, empezó a refunfuñar,- ya venía este hombre a molestarme, a pedirme que le de leche, si ya no tengo macho que me preñe, ya hace más de dos años, que crié por última vez, y este hombre todo los días viene con lo mismo, porqué no me busca una pareja a ver si así hacemos el milagro entre los tres, yo vuelvo a criar, tenemos una cría y yo les doy leche-.

 El buey que la escuchaba, se hecho a reír,- pues la tienes muy difícil- le dijo- , a menos que tu misma busques otro rebaño, no vas a poder cumplir con tu misión, y para las fiestas serás el plato principal....
 
La cabra se asustó, se levantó, atisbó por entre los maderos y con la pata le dio al madero a ver si cedía, y cedió,y la cabra feliz, se escapó para el monte.
 
Cuando Manuel llegó al cobertizo y vio que la cabra no estaba, agarró su morral, se puso la manta al cuello y cogió el palo que le servía de apoyo cuando las rocas entorpecían su camino- pensaba para sus adentros- esta cabra está loca de remate ¿a dónde se fue a pastar?, y ahora Jacinta tendrá que mojar el mendrugo de pan solo con el café, bueno, no importa, tengo que encontrar a esta cabra.
 
Y comenzó el rumbo hacia la montaña, de vez en cuando paraba y oteaba con la vista a ver si la veía , pero nada,- esta cabra,- pensaba- me va a matar, ¿qué se le habrá ocurrido esta vez?-pensaba- creería que la iba a sacrificar- pobre si es mi compañera, llevamos tantos años juntos, que me da mucha pena de ella, pero tengo que encontrarla.
 
Mientras tanto,la cabra subía por la parte más escabrosa de la montaña, y de vez en cuando mordisqueaba los matojos de hierba que aparecían aquí  y allá en la subida. De repente, escuchó el sonido del agua, y brincando de alegría se acercó al manantial, bebió hasta saciar su sed, y descansó un rato, pero tenía todavía miedo y decidió continuar su camino, así siguió hasta que el sol se pudo en la mitad del cielo, hacía mucho calor, así que agotada buscó refugio debajo de un árbol frondoso y se durmió.
 
Manuel por su parte había encontrado las huellas de la cabra y las siguió hasta el manantial, donde lavó sus manos, refrescó su cara y bebió agua, también llenó su cantimplora, por si la búsqueda tardaba un poco de tiempo más.
 
Cuando la cabra se despertó se sintió como rodeada por un montón de cabras y carneros de diferentes tamaño y edades,las cabras más viejas le preguntaron- ¿que haces por estos rumbos, acaso estás perdida?-la cabra que no cabía en sí de la alegría- trató de hablar tan rápido,que las otras cabras se rieron, y le dijeron-, tranquila que tenemos tiempo de sobra, nuestro pastor acaba de almorzar y está durmiendo la siesta, así que tenemos tiempo de conversar.
 
-De donde eres? no te habíamos visto por estos rumbos-dijo la mayor de la cabras que se veía que era la matrona del rebaño.
 
-Es que esta mañana me asusté cuando vi que se acercaba mi dueño, porque el pobre quiere que le de leche, y ya hace tiempo que mis ubres están vacías, y decidí huir antes que decidiera sacrificarme´
 
La cabras sonrieron comprendiendo su problema, y la dejaron estar tranquila un rato, siguieron pastando tranquilas, y cuidando de sus cabritos, mientras la cabra extraña, paseaba por los alrededores, hasta que un macho cabrío con una enorme cornamenta,la hizo parar en seco y le dijo- ¿de dónde eres cabrita?- que pareces perdida- y la cabra quizo contarle su historia,pero el macho se había movido y con descaro la revisaba de arriba abajo- pensaba para sus adentros, que a pesar de no ser entrada en carnes, tenía buena planta, y a lo mejor le podía hacer un favor.
 
La cabra se puso nerviosa, pues entendió lo que vendría después.pero también eso sería su salvación, pues si quedaba preñada,volvería a tener leche y su dueño a lo mejor cambiaba de opinión.
 
Pasó un buen rato, hasta que por fin se oyó el silbato del pastor que estaba durmiendo, y con el llamaba a sus cabras, y también de reojo la cabra se dio cuenta de que su pastor había llegado al pastizal, el pobre venía sudando, pero cuando la vio se alegró de verla y la abrazó. Luego fue a hablar con el otro pastor, y algo debían haber comentado, pues se echaron a reír, y se despidieron.
 
La cabra vio alejarse a la manada de cabras y cabritos y al macho cabrío que orgulloso caminaba sintiéndose el rey del harén.
 
Manuel,se acercó a su cabra, la acarició y le dijo- eres una cabecita loca, pero quizás sin querer nos has ayudado-casi diría que fue cosa del destino- bueno vieja amiga vamos para casa, que el camino es largo, y nunca habíamos subido tan alto.
 
Cuando se vio la silueta del pequeño pueblo, la cabra brincó de alegría, ya estaban cerca de casa, y cuando el pastor la dejó en el cobertizo, la pobre estaba tan cansada que ni siquiera pudo ver la cara del buey que la miraba extrañado y la alegría del pastor.
 
-¡Jacinta, Jacinta!- llamaba Manuel a su mujer al abrir la puerta de la pequeña casa,- nuestra cabra nos ha salvado,- sabes que se me escapó y tuve que llegar hasta más allá del manantial y en la planicie del lago encontró a otro rebaño de cabras y un macho cabrío-,¡Jacinta ,que para la primavera tendremos un cabrito o dos!, quien sabe, a lo mejor así nos cambie la suerte, y Jacinta, abrazó a su marido y trató de esconder las lágrimas de felicidad, eran muy pobres, ella araba el campo con la ayuda del buey y cosechaba algunas verduras, pero no eran tierras ricas, y apenas daba para sostenerse , pero la cabra sin saberlo, les había dado un rayo de esperanza.
 
Y al llegar la primavera, la cabra de Manuel y Jacinta dio a luz dos cabritos, un macho y una hembra, y no había más felicidad en el pueblo, porque por fin después de mucho tiempo quizás podrían hacer que poco a poco la gente regresara y hubiera más vida.

Por lo pronto Manuel y Jacinta tenían de nuevo la esperanza de empezar de nuevo, ya no eran jóvenes, pero la terquedad de la cabra les había enseñado, que si se quería se podía, ahora, viendo como los cabritos buscaban a la madre para beber de su leche , cerraron los ojos y le dieron gracias a Dios.
 
Y la cabra daba gracias a su destino que le había hecho buscar por entre los riscos la salvación a su pena, ahora estaba tranquila sabía que poco a poco Manuel con la ayuda del otro pastor podría ir acrecentando poco a poco la manada, y Jacinta podría hacer queso, y sus retoños comer flores de esos paisajes tan hermosos. Todo había valido la pena.
 
 

 

lunes, 2 de diciembre de 2013

Cerrando puertas.....

 
 
 
 La vida a veces nos pone en la encrucijada de cerrar o mantener puertas abiertas a situaciones, personas o cosas que nos hacen sufrir y no nos dejan evolucionar. Hoy yo gracias a mi libre albedrío he decidido cerrar algunas puertas: la primera al dolor del ayer, que me tenía encadenada a la frase tantas veces dicha: si hubiera..... o si no.....; ayer ya pasó,no tengo forma alguna de cambiarlo, y de las palabras dichas o contestadas, tampoco puedo hacer nada, sólo tengo que cerrar esa puerta, y encima pasarle llave, que se oiga el cerrojo, claramente, esa puerta, no la voy a volver a abrir.
 
Perdono todo lo que pasó y me perdono a mí misma por el daño que pueda haber hecho sin saberlo, pero hoy, he decido maduramente, como adulto,cerrar esa puerta, y con el tiempo si es posible taparla con un friso,para ni siquiera recordar que alguna vez existió. El dolor, tendré que curarlo poco a poco, pero al seber que ya no hay posibilidad de volverme a contaminar con lo que me hacía daño, me ayudará a curar mis heridas y al final, puede que ni siquiera queden cicatrices.
 
 La segunda puerta que estoy cerrando es la del ego, eso que dice quién aparentemente soy yo, pero que no es cierto, es solo una imagen que me he hecho a lo largo de los años, pero que no dice nada de mí, ni de como soy en realidad;no quiero tener nada ver con eso que me atrapa y no me deja avanzar. lo importante, no es mi apariencia exterior, quién fui o que hice o hasta dónde llegué, aquí y ahora soy una nueva yo, y espero que mejor que la anterior, pero humilde y sencilla,que no necesita de artilugios y florituras, natural y sin nada de particular ,una simple mujer como todas ,madre, esposa,hija, abuela; solamente una mujer, nada más y sólo eso.
 
Se que con el tiempo se abrirán algunas ventanas, y espero que las mismas traigan luz, esperanza y alegría a mi alma y mi espíritu, que ahora trata de sanar sus heridas, y como loba solitaria, me adentro en mi madriguera para sanarme y así poder hacer frente a los retos que se que han de venir;para algunos, me he ido preparando,para otros, la sorpresa y mi fuerza interior, serán las guías para asimilarlos y responder ante ellos.
 
Pero el mensaje de hoy para todos y para mí, es que cuando una situación nos supera y no está en nuestras manos solucionarla, debemos dejarla atrá, y en manos del Señor, y de ser posible, cerrar para siempre ese capítulo doloroso, que nos dejó una enseñanza,pero que no nos puede mantener atadas y maniatadas,no podemos seguir siendo victimas de nuestra propia incapacidad de reacción, por eso, una vez, he podido reaccionar, las he cerrado. No quiere decir que no existan  o que no existieron,sólo que ya es un capítulo cerrado, que no hay que volver a leer.
 
Quiero compartir con ustedes el video de la películoa El Cambio del Dr. Wayne Dyer, lo he visto varias veces y siempre descubro algo nuevo que me puede servir de guía,ojalá también les sierva a ustedes