A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

jueves, 3 de marzo de 2016

El silencio...un gran aliado en las horas bajas...









Para los que me leen, se habrán dado cuenta que he estado ausente de este medio, y de casi todos, en realidad. El por qué, se debe a una razón personal e íntima, para mí ha sido el ¨encontrarme con la realidad¨, pues el tiempo pasa volando, sin que nos demos cuenta,  hace cinco meses que mi compañero de vida no está entre nosotros, y el hacerme consciente de esa verdad, ha movido todos mis cimientos...

Decidí, por motus propio, hacer un silencio tanto en las redes, como en mi persona física, ha sido una especie de retiro existencial, para poder expresar a mi antojo, todo lo que había represado en mi alma, por tanto tiempo. 

No tengo heridas físicas, ni emocionales al respecto, pero para alguien que lo compartió todo con su pareja por más de 43 años, se le hace cuesta arriba reconocer que ya no está ni para lo bueno, ni para lo menos bueno... Simplemente ha pasado de plano, y sin embargo ahora a mí, me toca hacer un nuevo camino, pero sin él, sin su constante compañía, sin su amistad y sin su cariño.

Este silencio de la casa, que ahora parece demasiado fría, ha sido y creo que así es, algo normal, en las circunstancias actuales. 

Es un momento pasajero, como todo en la vida, y edificante para mí, que por primera vez soy dueña absoluta de mis decisiones, pues antes las tomábamos en conjunto. Ahora en cambio, soy yo la que enfrenta los aciertos y los errores, pero desde la madurez que tengo y de la cual estoy satisfecha. No quisiera volver a ser más joven o tener una edad diferente a la que tengo. Pues soy consciente de que soy quien soy, por lo que he vivido, aprendido y compartido y no quiero ser diferente, solo yo, tal cual.

Estos días me han llevado a reflexionar y aceptar las cosas, la gente, los afectos, los momentos, en todo lo que tienen de valor, de verdad y de olvido, pues al final te das cuenta de que el olvido, es también una parte de la existencia misma, y nuestra memoria selecciona aquellos recuerdos que quiere conservar y someter al ¨barrido de memoria¨a todo aquello que considera sin valor o no reutilizable, es en esos momentos cuando le doy gracias a Dios, por habernos dado un cerebro tan prodigioso y maravilloso y a los cientos de millones de neuronas que tenemos y a los cientos de millones de sinapsis y conexiones que se afirman y forman en continuo progreso de nuestra mente.

No hay nada negativo en esta etapa, simplemente sigo evolucionando a mi paso, a mi ritmo, sin prisas o por lo menos trato de que así sea, pero sin pausa, porque la vida sigue, el mundo gira y no se para, como nosotros también lo debemos hacer.

Gracias a todos los que me siguen, gracias a las personas que en estos días de silencio, han seguido buscando mi blog, son unos ángeles, Dios los bendiga.

Sigo aquí, tengo muchas ideas, planes, sueños, que iré compartiendo con todos ustedes, en la medida que este tiempo de autocuración, me lo permita.

Yo sólo puedo darles millones de gracias, y desearles que Dios ilumine todos y cada uno de nuestros días. Somos realmente afortunados y a veces no nos damos cuenta.

Que Dios nos bendiga.

Mireya Pérez.


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