A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

miércoles, 3 de junio de 2015

Reflexiones de una vida que llega a los 60 años... La mía!!!!!










Quedan apenas un mes y dos días para llegar a mis primeros 60 años de vida, y digo primeros, porque nunca había llegado hasta aquí, jajajaja, claro, jajajaja. Y quiero hacer un análisis entre personal, filosófico y poético de una vida, vivida con todas y cada una de sus consecuencias, tanto positivas como negativas.

Creo que al mirar atrás, y revisar en las fotos, las diferentes etapas que he vivido, siempre ha existido una constante, que es mi mirada y a veces mi sonrisa, hay gente que trabajó o estudió en algún momento conmigo, y que de repente me han encontrado en algún centro comercial, y ellos o ellas me han reconocido, y yo, para mi pena, no a ellos, y cuando les he preguntado cómo me reconocieron, han apuntado siempre a mi mirada, así que siendo algo que parece un punto a favor, pues me gusta y me encanta esa forma mía de ver hacia adelante, aún cuando el camino a veces haya sido bastante escabroso.

Otras de las cosas que recuerdo y amo, aunque ya no pueda hacerlo, por dos esguinces que he tenido en el mismo pie, es el ballet. Aunque acudo al teatro cuando viene alguna compañía o algún ballet para verlos y disfrutarlos y hoy en día gracias a YouTube también puedo disfrutar de una actuación especial, gracias a Dios por la tecnología que nos permite el acceso a este mundo tan maravilloso.

Recuerdo que mi casa quedaba al lado de la Academia Americana, y como era una niña muy inquieta, pero a la vez muy dada, las dueñas de la academia me permitían ver los ensayos los sábados en la mañana, y un buen día, mientras el Sr. Bracho , que en paz descanse, practicaba al piano una partitura de un can-can,  una pichurra de cuatro años, jajaja yo jajajaj, se puso a imitar a las bailarinas, sin saber que desde la parte alta, todas las chicas del cuerpo de ballet me estaban viendo en silencio y muertas de risa, y la coreógrafa se acercó al balcón y me vió y enseguida me llamó a que fuera donde ella, por supuesto que estaba atemorizada, creía que me iban a regañar, y mi sorpresa fue que me preguntó si me gustaba el ballet, le dije que sí, que me encantaba sobre todo cuando hacían los pasos en diagonal, y acto seguido fueron a mi casa, conmigo agarrada de su mano, y le dijeron a mis padres, que me habían inscrito en la academia, y que si no tenían recursos para pagar mis clases, no importaba, pues ellas me becarían... y así estudié ballet, todas las tardes de 4 a 6 de la tarde, en la Academia Inter Americana de Ballet, dirigida por las hermanas Contreras, hasta los 16 años.

A ellas les debo en mi primer lugar: la disciplina; el ballet o cualquier deporte, aporta en los niños y jóvenes valores maravillosos, como son el compañerismo, el concepto de equipo y la concentración en lo que haces. 

No importa cuanto tiempo haya pasado, se ha quedado grabado en mi memoria celular, así como en mis músculos, aunque desgraciadamente no en mi peso corporal, jajajaj. Cuando tenía 18 años, teniendo 1,72 de altura, pesaba 48 kg. y llevaba una talla 0. Hoy gracias a Dios, y a pesar de no tener el peso ideal para mi contextura y edad, si mantengo la postura corporal de toda la vida, importante para mi salud física y para mi columna vertebral.

Otra parte importantísima de mi vida, fue mi época del colegio, primero como estudiante, luego como docente y como representante de mi hija que también estudió en mi amado colegio de La Consolación de Caracas, 35 años de mi vida están ligados a esas cuatro paredes tan queridas, y a mis amadas y recordadas madres del colegio, a quienes sigo unida por lazos de afecto de compañerismo y de nostalgia, por las que ya han sido llamadas a la presencia de Dios, fueron, son y serán siempre un pilar importante en mi formación como ser humano y espiritual. Las quiero!!!!

Mi época de estudiante universitaria, ha sido genial, éramos el mejor grupo del mundo, unidas, simpáticas, inteligentísimas, generosas, guapas, dicharacheras, y sobre todo grandes compañeras y compañeros. Yo me casé apenas había comenzado a estudiar y aunque no tuve hijos hasta que estaba en cuarto año de la carrera, guardo con especial cariño los recuerdos de esa primera maternidad, porque mis compañeras y compañeros fueron muy especiales conmigo, hasta el punto de que uno de mis compañeros que pertenecía al Grupo de Rescate Venezuela, se había preparado para asistirme al parto, en caso de que ocurriera estando en clases, me enteré mucho después por una de mis amigas, es uno de los seres humanos más especiales que he conocido. Asistí a clases hasta el 26 de enero, dí a luz el 31 de enero y me incorporé de nuevo a clases el 8 de febrero, porque estábamos en exámenes parciales y no podía faltar. Y mis compañeras, y compañeros y nuestros profesores se portaron como lo que fueron, unos seres humanos maravillosos. Los quiero, aunque algunos ya lo saben, jajajaja.

Mi etapa profesional, se divide en tres etapas:la docente, la de tecnóloga y la de Producción en tres grandes compañías de seguros. De cada etapa guardo recuerdos memorables, hice amigos, que aún conservo, conocí a gente fantástica, pero también aprendí una lección que no conocía: la competencia feroz por destacar; esa parte no me gusta y no me gustó. Pero siempre mantuve el norte en una misión que para mí era la más importante, el bien de mis chicos, no importa si eran alumnos, compañeros de laboratorio o Productores y Corredores de Seguros o mis coordinadores de producción o mi secretaria, siempre antepuse sus necesidades a las mías, y sus triunfos por encima de cualquier otra cosa, era y es importante para mí, la meritocracia, y los animaba a seguir trabajando en aras de un bien personal y colectivo, y siempre lo lográbamos, eramos la sucursal con mayor producción después de la Oficina Principal de la empresa, y a los productores los llamaba Los Magníficos, y les ponía el ranking de los 50 mejores en una pizarra para que ellos vieran sus logros y trataran de mejorarse a ellos mismos y entre sí, en sana competencia.

La etapa más hermosa ha sido, es y será siempre, por encima de todo, la de ser madre, lo máximo!!!!!. No se, ni quiero saber si he sido o soy una buena madre, eso Dios lo dirá cuando entregue mi carga, pero si puedo decir que no hay minuto de mi vida que no piense en mis hijos, y en mis nietos, ellos son la razón de mi ser, el amor de mi vida, y la luz de mis ojos. Atesoro cada minuto que estoy con ellos, no importa si pasan días o semanas, pero el momento del reencuentro, es siempre para mí, la gloria infinita, y es mi fiesta emocional particular. 

Para mi, es importante la Calidad del tiempo y el Tiempo de Calidad. Si sólo los veo por un momento, que ese momento sea memorable, por lo menos para mí. 

Yo soy la Tati, la abuelita Tati, y me encanta ser abuela, lo disfruto a montones y soy la abuela más besucona del mundo, tengo tantos besos y abrazos para dar que cuando los agarro, les doy besos repiqueteados, jajajajajajaj. No importa si después se quejan, cuando ya no esté, los extrañarán, pero yo no. Los amo, y son mi mejor obra y mi sueño realizado, la pintura más bella jamás realizada y el amor más grande de mi vida: ayer, hoy y mañana. No importa donde el destino me lleve, ellos siempre van en mi paquete existencial, con todo mi amor.

Mis padres, han sido, y son un amor único e indivisible,  me dieron un ejemplo de amor incondicional, entregado y vivido, de una manera que sin conocer su historia de amor, no podrían comprender, pero ellos me enseñaron la importancia de cuidarnos el uno al otro, el de ser no solo pareja, sino amigos, compañeros, cómplices, novios siempre, y padres por encima de todo. Mi padre se fue cuando yo tenía quince años, hace ya 44 años, y ese duelo, todavía me mata y hace aflorar a mi garganta un nudo, que me ahoga y las lágrimas contenidas, se quedan en mis ojos empañados, era un ser maravilloso, padre, amigo, hijo, hermano, esposo... Pero Dios lo necesitaba y se lo llevó... Y mi madre, una mujer abnegada y luchadora, me espera con paciencia, sabe que debo cumplir una promesa, y cuando Dios me lo permita podré darle todos los achuchones que le debo, pero gracias a Dios tiene a dos ángeles de la guarda que la cuidan, mi hermano y mi primo hermano. Dios me los bendiga.

Y ahora, que ya he hecho todos los mandados que tenía que hacer, y que cumplo cada día con los que Dios dispone para mí, me he dado a la tarea de cumplir uno de mis sueños, el de escribir, y lo hago con frecuencia, le doy gracias a las personas que les gusta lo que escribo, y por ello sigo haciéndolo, soñando con el próximo libro, con el próximo cuento que voy a escribir, dándole gracias a Dios, por haberme dado tiempo para leer, para aprender y seguir aprendiendo, por los maestros de la vida que aparecen en cada momento, para darme apoyo, ilustrarme o conducirme. Por los angelitos del camino que aparecen en el momento oportuno para brindarme su apoyo o su comprensión.

Mis amigas y amigos, algunos me han acompañado por lo menos 55 años, otros, son nuevos, pero todos y cada uno de ellos me aportan cosas nuevas, una visión desinteresada, una perspectiva de la vida que no conozco o que desconozco, pero siempre encuentro la palabra de aliento, el apoyo y la sinceridad que necesito para aterrizar, porque a veces esta frágil paloma que se ha ido convirtiendo en águila, no está totalmente lista, o no ha aprendido lo suficiente, gracias a Dios, y mi gente lo sabe, me conoce, me perdona, me aupa y me reconforta. Dios los bendiga, ustedes saben cuánto y cómo los quiero a todos y cada uno de ustedes, sin importar su género, pues para mí la amistad no tiene género, ni raza, ni color, ni credo. Los acepto, tal y como son y los amor por ser ustedes mismos, que es en realidad lo más importante.

En mi vida han habido tiempos dulces, tristes, dolorosos, amargos... Pero aún las cicatrices, ahora que las veo, son hermosas, me han hecho el ser humano que soy, y mi vida ha sido buena y perfecta en su imperfección. Cada etapa del camino significa una lección aprendida o por aprender, y de todas las crisis he salido siempre con más energías y con ganas de seguir luchando, mil batallas peleadas codo a codo con la vida y mil ganadas...

 No está nada mal !!!!.

Bienvenidos sean esos 60 años, que Dios me de alegría para compartir, fe para seguir mi camino, esperanza para compartir y amor para dar y recibir. Yo estoy total y profundamente agradecida a Dios y a mi Virgen del Carmen, por darme siempre el consuelo en las horas bajas y la luz en las tinieblas.

Amigos, familia, hijos, nietos, marido... Dios me los bendiga siempre, espero que tengamos muchos años por compartir, ilusiones y sueños por realizar y alegría en nuestros corazones, siempre. Los amo, los respeto y siempre están en mi corazón, el de la amiga, la madre, la abuela y la mujer que soy yo.

Mireya Pérez.



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