A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

jueves, 20 de febrero de 2020

Esos caminos transitados...Adiós.... Adiós...








Al pasar el tiempo, ese tiempo de nuestras vidas, cuando después de haber recorrido, por espacios de tiempo que nos parecen eones... Largos tramos de un camino, que a veces parece demasiado largo, espinoso o incluso, quizás, un camino truncado...

Cuántos caminos¡¡¡¡...Cuántas miradas intercambiadas, sin apenas mirar, sólo a veces, una mirada o un atisbo de mirada, o sólo la vista puesta en el infinito, mirando sin ver, ausentes, conscientes apenas del ritmo de los pies, cansados, pesados, sin energía...Otras veces, ligeros como si en vez de pies, lleváramos plumas, leves, sin peso, pero veloces y rápidas, llevándonos por encima de ese mundo que nos lleva atravesando la vida, esa vida, que ha vivido mucho, o poco, dependiendo del personaje... De cada uno de nosotros.

El poeta de Cantares, decía que el Camino se hace al andar, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca volveremos a pisar.... Antonio Machado/Serrat..

Lo que hemos vivido, no podemos repetirlo, ni siquiera cuando tratamos de repetir un plato, un dibujo, un detalle... Cuando volvemos a hacer algo, de forma manual, nunca vuelve a ser igual, ni siquiera el sabor es el mismo, será semejante, se parecerá mucho, pero tendrá una vida propia, una experiencia nueva, algo que lo hace sutilmente distinto, aunque nos parezca idéntico, pero no, no lo es, nunca podrá ser más que una imagen o una copia del original...

Eso es lo que hace único al ser humano, su incapacidad de replicar de forma exacta algo, por más que lo intentemos, y ahí radica quizás el mayor milagro de la vida, en el continuo crear y ensayar, errar y rectificar, y así entre sueños y juegos, entre ilusiones y desilusiones, entre ganancias y pérdidas, nos hacemos nuevos y viejos...

A veces, a ese caminante, que necesita hacer una parada en el trayecto, que se acerca al borde del camino y mira oteando el horizonte, evaluando el trayecto que falta para llegar a su destino, si lo tiene definido, le parecerá extenuante todo lo que falta o muy por el contrario, se emocionará al ver que falta muy poco... Pero otros, muy a su pesar, miran lo recorrido, caminado, gateado y hasta sufrido, puede incluso que no sepa  ni a dónde va, o por qué, y en ese instante, de repente, se ha dado cuenta que el camino no era el que pensaba, y se pregunta molesto consigo mismo por qué no reconoció las señales que le indicaban que ese no era el camino correcto ?

Quizás se estrello, o sólo se cayó, se raspó las rodillas o su amor propio, pero nada más, y pudo, después de recomponer su amor propio, agitar sus ropas para quitar el polvo adherido en la caída, respirar y levantar de nuevo la mirada, para desandar el tramo equivocado  e intentar un nuevo curso...

Si la experiencia fue desastrosa se habrá jurado a sí mismo no volver a transitar ese espacio, o a esas gentes, o aceptar que muy posiblemente lo ocurrido  era parte del aprendizaje que le correspondía, y de no haber cometido esos errores, no habría crecido o aprendido lo que ahora le da un nuevo valor o sentido a su vida...

Como ven hay miles de posibilidades en los ¨MIL SI HUBIERA¨de la vida...

Después de tanto andar, quizás lo que necesitamos es tomar una bocanada de aire, mirar, asentir y volverlo a intentar...

Yo lo hago cada día, a veces con mucha energía, otras como si me faltara energía solar, pero cada mañana al despertar y mirar la luz a través de la ventana, lo vuelvo a hacer, y me animo a intentar de nuevo, a pensar de nuevo, a crear, a compartir, a aprender algo nuevo, hacia ese mañana que desconozco, pero que está más allá de ese horizonte de color azul, como el Atlántico que me separa o me une a lo que amo...

Dios nos bendiga amigos, somos afortunados, podemos ver el sol, sentir la brisa y disfrutar de los maravillosos colores de la naturaleza...

Mireya Pérez 









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