A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

viernes, 9 de junio de 2017

Algo importante... Cree y ámate a tí mismo...



Uno de los fallos más grandes que cometemos los seres humanos, incluyéndome, es que no creemos en nuestras propias capacidades, o les restamos importancia, bien por humildad, bien porque el auto estima está por los suelos, o porque simplemente no creemos en lo valiosos e interesantes que somos, para otras personas, ajenas quizás a nuestro entorno.

Pero cuando conectamos con la gente, y ellos notan ese algo especial que nos caracteriza a cada uno, sin lugar a dudas, pareciera que la ¨vida¨, de repente, nos dice:

_ Epa amigo que estoy aquí!..._ Y no te habías dado cuenta..._

Caemos en cuenta, de repente, en que en verdad, sí estamos, sí notan nuestra presencia, y lo mejor de todo: Tenemos valor y mucho que aportar.

¿Por qué sucede esto?... Hay muchas respuestas posibles, pero quizás la más real sea que, estamos tan acostumbrados a dar a manos llenas, que nunca nos paramos a observar y mucho menos a recibir, lo que otros pueden darnos, hasta que alguien que sí acepta todo y da muy poco, te dá la bofetada definitiva y entonces te dices...

_ Okey, hasta aquí nos trajo el río...- Una cosa es ser generoso y otra bobo..._

La parada es en seco, es una lección que cuesta aprender, pero te la da, a lo mejor, la persona que menos lo esperabas, así te pone o te hace parar y observar lo que estaba ocurriendo, y entonces, ahora sí, reaccionas. Sin dolor, sin amargura, con madurez y con criterio y decides qué camino coger. Si estás en una etapa de madurez emocional, tu reacción será concreta, pero sin aspavientos ni palabras soeces, ni salidas de todo, simplemente, tomas distancia por un tiempo, con tranquilidad, con serenidad y desde la paz que te habita.

Puede que las personas no lo noten, pero aquí el realmente importante eres tú y tu paz emocional, que no debes permitir que nadie pisotee, ni siquiera alguien a a quien amas, no, no hay excusas para hacer daño o mofa de los sentimientos ajenos, y aquel que así actúa, no merece nada de tu parte, es así y nada más, aunque duela reconocerlo.

Al principio, la fuerza de la costumbre y el afecto, hará que te dirijas al teléfono o al correo, a ver si tienes mensajes, pero en la medida que pongas distancia y aceptes que ese es el mejor camino, será más fácil mantenerte en tu posición, desde el respeto hacia tu persona y la del otro, que lo cortés no quita lo valiente. Pero realmente el que importa eres tú, sólo tú vas a estar contigo mismo hasta el final y nadie te acompañará ni te amará más de lo que tú te ames.

Con el tiempo, cuando ya hayas cicatrizado y hasta borrado la herida, quizás reanudes la relación con la persona, pero lo harás desde un punto diferente, desde la madurez emocional y el control de tí mismo. Sin entregarte como mártir, pero tampoco siendo indiferente, un punto medio, se podría decir. Internamente quizás nunca dejarás de sentir afecto por esa persona, pero ya no te dejarás manipular, ni sacrificarte en aras del otro, anteponiendo a la persona que debe ser primero en tu lista, Tú.

Los errores que hemos cometido, son parte del pasado, ya no los podemos solucionar, pero somos dueños de nuestro presente y ahí es donde debemos tomar decisiones, hacer los cambios que creamos oportunos y seguir el camino, con optimismo, con Fe, con amor por tí y por la gente, que hay gente realmente maravillosa que está esperando a conocernos y a que los conozcamos. Sin miedo, siendo nosotros mismos y respetando a los demás, para que también nos respeten. 

Sigamos pues adelante y pongamos buena cara a la vida.

Dios nos bendiga a todos y cada uno de nosotros, feliz fin de semana.

Mireya Pérez





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