A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

jueves, 9 de marzo de 2017

Una Historia .... Alondra y su búsqueda especial....









Hace cuarenta y cinco años, más o menos, conocí a una mujer increíble, a la que quise y quiero un montón, aunque ya no esté entre nosotros, para ella escribí, cuando se marchó, un poema que se llama Alondra, dónde vas?...

Pero hoy sólo quiero compartir con ustedes, respetando su identidad, una lucha, la de ella, por buscar la forma de ayudar a su hija mayor, que al nacer tuvo problemas de oxigenación en la sangre, debido al rechazo o incompatibilidad del RH en su sangre... Ella era RH negativo y la bebé RH positivo, pero cuando nació su hija, estábamos apenas en el año 1954 y poco o nada se sabía sobre el problema de la incompatibilidad anti RH, que podían tener las mujeres, al nacer sus hijos si éstos tenían un RH diferente...

Alondra era una mujer jovial, alegre, inocente y buena hasta la raíz de su cabellos, por supuesto era una mujer crédula, y muy religiosa, siempre rezaba pidiendo a Dios que su hija se curara, gracias a Dios, la niña, hoy es una adulta, que se vale por sí misma, que habla y camina, que ayuda en las labores del hogar, y que sigue siendo la alegría de su padre, a pesar de tener ella 63 años...

¿Que hizo Alondra para ser tan especial?...

Dar amor a manos llenas, y creer no sólo en Dios, sino en la gente. A lo largo de su vida, ayudó y tendió la mano a quien lo necesitara, pero también peregrinó, por cuanto sitio o apariciones Marianas le dijeran, tratando con ahínco de buscar la ¨sanación¨de este lucero, que es su hija mayor.

En este peregrinar llegaría a viajar a países como Perú, Ecuador, Colombia, España, concretamente a Madrid, a donde le dijeran que alguien hablaba con la Virgen, allí iba ella a buscar el milagro que tanto anhelaba su corazón... 

Como comprenderán, mucha gente, de los que se aprovechan de la ingenuidad y buen hacer de las personas nobles, se aprovecharon de ella, le solicitaban dinero, y otras cosas, para ¨ayudar¨a la vidente, para que pudiera conectar con la Virgen y así ella, poder solicitar su milagro especial...

La familia se angustiaba, pues ella lo dejaba todo y salía rauda y veloz a buscar ese milagro, una vez, cuando hablábamos por teléfono sobre su ultima peregrinación, en su afán de encontrar esa luz divina, le pareció ver a la Virgen entre unos matorrales, y ella lo contaba con una alegría inmensa, y así se lo hizo saber a sus compañeros de viaje, quienes por supuesto, se burlaban de ella, sin que ella lo supiera, y le daban la mano, se la besaban y decían que ella estaba ¨tocada por Dios...¨

Sus familiares directos llegaron a preocuparse, porque esas ¨personas desinteresadas¨, le sacaron grandes sumas de dinero, a lo largo de más de treinta años, y ella sonreía, decía que sí que los entendía, pero que la Virgen le había dicho que ayudara, que no importaba, que era su forma de compartir lo que Dios le había dado, con los más necesitados...

Creo que Dios, en su inmensa generosidad, protegió a Alondra, en cada uno de esos viajes interminables, de peregrinación, a pesar de la mezquindad de la gente y del abuso que hacían de su inocencia y generosidad, sin embargo, ella nunca se quejó, de cada viaje, mientras su fuerzas físicas se lo permitieron, venía llena de alegría, de entusiasmo y de felicidad.

Sus periplos por sitios y pueblos alejados, dejaron huellas en su piel, que a la largo, le causarían problemas de salud, importantes, pero ella, mantuvo su sonrisa, miraba a su hija con ese amor infinito que siempre prodigó, y se marchó una buena mañana, como vino, en silencio, tranquila y en paz.

Alondra eres un ejemplo de vida y amor de madre, de amiga y compañera, ser de luz y alma buena. Sé que el Señor te tiene muy cerca, allí en el Cielo.

Yo sólo puedo decir una vez más: Gracias!!!!

Alondra ¿Dónde vas?...

Dulce Alondra, 
a dónde han ido tus cantos de aurora..
A dónde se han ido tus ojos de mar
a dónde amiga, madre, tía, abuela, compañera
a dónde? 
quisiera yo tu alma acompañar.

Alondra que con tus suaves trinos
llenabas de amor tu dulce nido
Compañera fiel y entregada, a dónde fuiste, a dónde
Dime dónde estás...?

Alondra del camino,
Alondra del espino
Alondra de la vida
Alondra dónde estás?

Amiga cómplice y risueña
siempre afable, nunca un respingo
siempre un suspiro,
siempre un soñar...

Alondra, madre de tres hijos,
cada uno con su orfandad
ahora, desde el Cielo,
sus sueños cuidarás...

Alondra, tejedora de nidos
con tus sabias manos a todos ayudabas
con tus oraciones siempre a la Virgen implorabas
por velar sus sueños hasta el final.

Ya son grandes, tienen nido propio
ya puedes volar, al infinito y más allá
coronando tus sueños de madre ejemplar
Alondra amiga, dónde te he de encontrar?....

Con amor 

Mireya Pérez

Que Dios nos bendiga a todos y cada uno de nosotros, a nuestros hijos, a nuestra familia y amigos.



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