A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

lunes, 23 de mayo de 2016

Hacer las pases con nuestro pasado....









Todos y cada uno de nosotros, tenemos un camino por el cual hemos transitado, a veces hemos estado de alguna manera tutelados, por otros, generalmente nuestra familia más cercana, los padres, los abuelos; otros sin embargo, su transitar ha sido casi en solitario, y digo casi, porque en realidad, nunca estamos realmente solos, tenemos no sólo la presencia física de personas que en algún momento se cruzan con nuestro camino, lo transitan por un tiempo determinado, luego siguen su camino o deciden, de repente, seguir un tiempo más, pero siempre, siempre, tenemos la compañía de ángeles y de nuestra Fe, que no nos debe abandonar nunca, aún cuando creamos que la vida está siendo hostil con nosotros.

Hoy he querido compartir con ustedes, un ejercicio de Humildad, para llevar a cabo la ¨reconciliación con nuestro pasado¨... 

Dirán, con razón, ¿Por Qué?...

Por algo tan sencillo..., a veces al hablar sacamos a relucir cosas, que sin darnos cuenta nos aprisionan el alma, un recuerdo tal vez, una frase dicha en un momento inoportuno, algo que a pesar de hablar del¨Perdón¨, no hemos perdonado del todo... Y es aquí donde debemos hacer una parada técnica, evaluar ese momento que nos causa dolor y pedir perdón o perdonar.

No nos damos cuenta de lo profundo de esa herida, hasta que sale en una conversación, y si tenemos la suerte de tener alguien comprensivo y amoroso a nuestro lado, nos lo hará ver e incluso nos ayudará a buscar la técnica que podemos utilizar para llevar a cabo ese Perdón pospuesto quizás por más tiempo del que pensábamos.

Mi amiga me sugirió hacer una ¨plana¨como las del colegio, y elaborar una frase donde incluyera el perdón a esa persona, situación o circunstancia, a la vez que, de ese modo me otorgaba, a la vez, cierto sentido de  liberación, era un lastre para mí, diría incluso que puede serlo para todos nosotros.

Por eso yo he titulado este escrito ¨hacer las pases con nuestro pasado¨, porque es algo que necesitamos más de uno de nosotros, aunque no nos hayamos dado cuenta. Si analizamos aquello que nos hace sentir tristes, que mina nuestras energías, debemos analizarlo, ver de dónde viene y trabajar sobre ese perdón, aunque la persona o personas que lo hicieron ya no estén en nuestro entorno más cercano, somos nosotros en realidad  los que vamos a realizar el ejercicio y los primeros realmente beneficiados.

Si vamos haciendo esto con cada una de las piedras o guijarros que en algún momento nos debilitaron, saldremos fortalecidas, las energías fluirán mejor y sonreiremos más. No hay nada más hermoso que una sonrisa que se asoma o llega a la mirada, de hecho existen personas que se han enamorado de una sonrisa... Aunque no lo crean.

Dios nos bendiga a todos y cada uno de nosotros y nosotras, que podamos ser capaces de levantarnos de nuestras cenizas, de perdonar, y de hacer las pases con ese pasado, que ya pasó, que no va a volver... Hoy es el mejor momento de nuestras vidas.

Mireya Pérez


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