A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

jueves, 29 de mayo de 2014

Recogiendo pedazos de un corazón de madre...










¿ Cómo le pides a la vida, que te devuelva atrás en el tiempo?¿Cómo le pides que te devuelva a la parte de la película, donde se cometieron errores, para enmendarlos, y seguir de nuevo? ¿ Cómo le pides a la vida, que te permita ver a esa persona tan especial, que para ti, es una de las personas más importantes de tu vida, y que ingenuamente creías, que sin él no podrías vivir? Y te das cuenta, que a pesar de todo, la vida sigue, que cada día hay un nuevo amanecer, pero tienes tantas preguntas sin respuestas...

Hace un año, escuché, quizás por última vez, su voz, llamándome mamá, para mí la palabra más dulce del mundo. Se que mi dolor no es el único, que no es el primero y que desgraciadamente, tampoco será el último. He preguntado a Cielo y Tierra, he buscado y preguntado a cuanto ser humano con algo de poder en este mundo tan convulso, en que vivimos, y sólo he encontrado silencio, alguien en su forma fría y distante me respondió que mi baby no estaba alojado en la Morgue, tampoco en los hospitales, ni en las cárceles, de repente, simplemente, desapareció, nadie lo echó en falta, y yo que estoy a Kilómetros de distancia, sólo esperaba la llamada de la semana o la de la quincena, o la conexión a Skype, dónde podía verlo y acariciarlo en la pantalla...

No tengo una tumba a donde ir a poner flores, tampoco una playa desierta en donde quizás hubiera esparcido tus cenizas, como espero que hagan mañana conmigo, al principio de este año tan difícil, encendía velas por ti, pero me dijeron que no lo hiciera, porque a lo mejor estabas con los Evangélicos, a los cuales estabas pidiendo ayuda, para encontrar tu camino, pero yo que sé lo fácil con que  convences a la gente, me pregunto por qué nadie me ha llamado o me ha mandado un sms diciéndome que estás bien. Cuando abro el Facebook, a veces entre los miles de mensajes que recibimos aparece uno que dice CONFÍA EN MI, y a ello me he agarrado, como a un clavo ardiente, no he perdido la Fe, y espero que en algún momento me lleguen las respuestas, sólo quiero eso, tener una respuesta...

No he podido escribir en toda esta semana, y quizás hoy tampoco debí hacerlo, pero como dice el refrán ¨Consuelo de muchos, consuelo de tontos¨, sé que mi dolor no es único, que desgraciadamente cientos de mujeres como yo, ven partir a sus hijos, y de repente les llaman para darle la noticia más dolorosa y desgarrante de la vida, pero yo no tengo ni siquiera ese consuelo, sólo tengo un silencio por respuesta.

Y quizás por eso, porque a nadie le debe pasar jamás una desgracia como ésta, es que yo levanto mi voz, en memoria de todas esas madres y mujeres que han perdido a alguien muy querido, y que ha desaparecido, sin dejar huella, como si nunca hubiera existido, pero tu sabes que no estás loca, que lo tuviste durante nueve meses en tu vientre, que le enseñaste sus primeras palabras, y que eras el centro de su vida, porque madre solo hay una sola, y me celabas de todos, y me hacía gracia, solías decir que las madres debíamos ser gorditas y dulces, no te gustaban que me dijeran algún piropo, porque para ti yo era sagrada, y no entendías cómo tus amigos podían decirte algún piropo de chicos, y eso te molestaba....

Ha pasado un año, pero te prometo, que nunca dejaré de buscarte, y que en algún momento, Dios me dará una señal o enviará a un ángel en forma humana, que me allanará el camino, y si tengo que cruzar la selva lo haré, te prometí que iría a buscarte, y aunque no lo creas, no he dejado de hacerlo, Dios sabe porqué no puedo hacerlo en estos momentos, hay alguien que me necesita y es otra promesa que estoy cumpliendo, pero donde quiera que estés si puedes ver las estrellas, piensa en mí y mándame un mensaje, reza, como yo rezo por ti todos los días, te amo hijo mío y nunca, nunca dejaré de buscarte.

A veces Dios nos pone pruebas, quizás demasiado duras, pero mientras tenga fuerzas, mientras pueda pensar con claridad y expresarme, pediré ayuda, seguiré buscando hasta encontrarte, yo no te olvido, y nunca te olvidaré.

Alma de mi alma, carne de mi carne, luz de mis entrañas, cielo de mi vida, luz de mi vida, amor inmenso de mi corazón, te quiero y te amaré hasta mi último suspiro....

Que Dios te Bendiga y te proteja, allá dondequiera que estés.


Mireya Pérez





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