A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

jueves, 9 de abril de 2015

Mentiras que destruyen las relaciones...







Una de las cosas más difíciles de entender en una relación: de amistad, de pareja, entre jefe y empleados, etc., son las mentiras, incluso aquellas ¨mentiras blancas¨o ¨medias verdades¨, porque sin darnos cuenta, como decía mi madre, - Más rápido se agarra a un mentiroso que a un cojo- Pues el cojo, adaptado a su realidad, puede correr aunque sea rengueando, pero el mentiroso, generalmente no se acuerda de cual mentira dijo, y la gente que se precia de tener buena memoria, se acuerda de la falsedad y quizás diga algo, o simplemente se calle, pero anotará mentalmente que no podrá creer lo que el otro u otra diga, en relación a tal o cual contexto.

El mentiroso, puede ser un mentiroso patológico, que siempre dice mentiras; o una persona que a veces dice cosas producto de su fantasía, pero que al fin y al cabo, el que no lo conoce, toma como mentira pura y dura.

Hay personas que mienten para safarse de un problema; otros lo hacen para pavonearse de algo o echarse las de algo en concreto, e incluso llegan a creer su mentira y vivir su historia personal, basados en esa mentira, que en su mente es una realidad, aunque en la vida real, sea solo un castillo de naipes que se derrumba al primer golpe de viento. Hay muchas personas que son así, y no son malas personas, solo que a veces se esconden en esa falsa realidad para no dar a conocer su triste presente o pasado, su soledad, o la falta de afectos.

A veces hay personas, que sin venir a cuento te hablan de sus conquistas, de amores de papel, de posesiones o riquezas, que quizás existan o no, pero que al interlocutor no le llama la atención para nada, sobre todo si no ha preguntado sobre el tema, y entonces sospecha con razón o no, de una posible mentira.

Existen personas incluso, que llegan a mentir a tal punto, que son capaces de robar las ideas de otros y hacerlas ver como propias, se le llama ¨robo de conocimientos¨, o como dice el saber popular: ¨ Ganar indulgencias con el escapulario ajeno¨. Suele ocurrir mucho en el ámbito laboral, sobre todo cuando hay un empleado que se destaca de otros, y posiblemente haya un compañero en el mismo nivel, que por envidia o celos, empiece a boicotear la labor del compañero, e incluso robarle o tomar ideas del otro y presentarlas como propias, solo que al final, el jefe o supervisor inmediato se da cuenta, porque las ideas, como las huellas dactilares, les pertenecen a quienes las crean y tarde o temprano, el mentiroso es agarrado en la mentira o no puede hacer frente a la segunda parte de la idea, que sólo tiene el que la creó. Lo vi muchas veces en las empresas en que trabajé, e incluso llegué a tener una persona cercana a mi, que tenía esa mala costumbre, al principio ganó y engañó, pero más temprano que tarde, la mentira salió a flote, pues el destino siempre nos alcanza, aunque tratemos de esquivarlo.

Existen en la relaciones de pareja, las mentiras que a veces se dicen unos a otros, para safarse de una realidad en la que si le hicieran frente, tendrían que decir algo, que están seguros, rompería los esquemas en los que está basada la relación, sobre todo cuando la relación de pareja empieza a tener problemas graves, bien por falta de comunicación, bien por la presencia de una tercera persona,o simplemente porque sin saber por qué, la relación dejó de significar lo que era hasta ayer. Muy pocas personas son capaces de reconocer que han fallado o que ya no pueden más, y esperan a que sea el otro o la otra, el que tome la decisión de separarse, e incluso si llega el momento, se sienten ofendidos e insultados, y entonces el amor propio habla por ellos, y posiblemente recurran a los insultos o al descrédito personal, para no quedar como el perdedor, cuando en realidad ambos han perdido, no sólo uno. 

Cuando una relación acaba, hay un duelo entre los dos, por algo que se ha muerto, por el afecto y el compañerismo compartido y perdido. Con el tiempo, cuando las heridas sanen, quizás si son lo suficientemente adultos y maduros, puedan incluso llegar a ser amigos, pero al principio son enemigos acérrimos, y si hay hijos de por medio, llegarán a utilizarlos contra el otro, para vengarse. Es en realidad la parte más triste de una ruptura sentimental y la más baja.

Ante tantos problemas, las personas debemos tener el suficiente dominio sobre nuestras emociones, como para reconocer nuestros errores, pedir disculpas o perdón, y si hay que seguir solos, bueno, no hay problema, no somos los primeros, ni seremos los últimos. Creo que siempre, aún en aquellos momentos en los que nos jugamos cosas tan importantes como el aprecio de alguien a quien amamos y respetamos, debemos decir la verdad, reconocer nuestros fallos, aunque nos vaya la vida en ello, si no lo hacemos, habremos creado un edificio sin bases sólidas, que al primer sacudón, se derrumbará como si hubiera sido construido con bases muy débiles, como en realidad lo son las medias verdades o las mentiras.

Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos cometido errores, y quizás hasta hayamos mentido, pero lo importante no es caerse, sino saber levantarse. Ahí está el secreto de la vida, el saber reconocer nuestras flaquezas y trabajar sobre ellas, para poder ser cada día mejores, para nosotros y para los demás.

Espero que todos tengamos el tiempo de vida suficiente como para poder subsanar nuestros errores, para que podamos sanar las heridas que nos hayan infringido o que hayamos hecho, y sobre todo, para que podamos perdonar y ser perdonados, sólo así tendremos la tan ansiada Paz mental que todos, sin importar nuestro credo, edad o razón social necesitamos.

Que Dios nos bendiga y nos brinde oportunidades para enmendarnos y ser mejores seres humanos, para el disfrute de nuestra familia y seres queridos y para nosotros mismos.

Mireya Pérez


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