A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Un breve recorrido a este Año que se va










Este Año 2014, ha sido particularmente singular, en todos los sentidos.

Comenzó como todos los años, con un gran número de acertijos, de incertidumbres, por el devenir de los días y los meses que se presentaban como un libro en blanco, donde a día a día, se irían escribiendo, ellos mismos, sus propias vivencias y singularidades.

En lo particular, tenía por delante un año incierto, con una ¨ceguera parcial¨, provocada por una catarata muy avanzada en mi ojo izquierdo, que ameritaba operación, pero estaba en lista de espera, y yo siempre confío en que las cosas se dan, cuando el Cielo y los Ángeles nos permiten que así sea, de otra manera, si me apuro, las cosas no salen  todo lo bien que deberían ser. Y así fue, en febrero, me operaron, y fue maravilloso, el doctor que me operó, lo hizo con tanta sabiduría y tanta experiencia, que a pesar de que utilizo gafas para leer, para mi eso no ha sido un impedimento para hacer las cosas que amo en realidad, y siempre estaré eternamente agradecida a las personas que me apoyaron y ayudaron en esos día, en especial a mi amiga de toda la vida, que como siempre estuvo ahí para apoyarme y cuidarme, nunca le agradeceré lo  suficiente su amor y dedicación.

También fue un Año de preparación académica, he pasado casi todo el Año en cursos de formación muy interesantes, e importantes para mi evolución como ser humano que soy. Gracias a estos cursos, he hecho nuevos amigos y amigas, he conocido a gente maravillosa que me han abierto las puertas a sus corazones, y estoy infinitamente agradecida a la vida por esto.

He dicho adiós a gente increíble, tan especiales algunos, que Dios los ha mandado a llamar muy jóvenes, pero creo que en el Cielo hacen falta ángeles con esas características que los hacían únicos, siempre los recordaré, además de estar infinitamente agradecida por haberlos encontrado en mi camino, en alguna etapa de este tren de mi vida. Dios los tenga en su Gloria.

En este año, he editado por fin , mi libro Mi Hijo Pródigo. Y trabajo cada día en buscar la forma de hacerlo llegar a todas y cada una de las personas que puedan hacer posible su mayor distribución, pues estoy convencida que su divulgación permitirá que el mensaje llegue a más y más familias que como nosotros, en su día, necesitábamos toda la ayuda que podíamos recibir.

Ha sido también un año de re encuentros, gracias a la redes sociales, personas que no veía desde hace muchos años, hemos podido retomar nuestra amistad, como si hubiéramos dejado de vernos ayer, y estoy totalmente agradecida a Dios y a esta forma tan dinámica de hacer las cosas, por esta posibilidad, es maravilloso compartir con ellos y ellas sus pequeños grandes logros, sus alegrías y alguna que otra pena, que la vida también es eso, compartir lo bueno y lo menos bueno. Dios me los bendiga a todos.

Ha sido un Año para disfrutar de los pequeños grandes pasos de mis nietos, la luz de mi vida, esos enanos tan especiales para mi corazón, que cuando me dicen Tati, o abuela, el corazón se me hincha de emoción, y todos los achaques se me quitan y vuelvo a a tener quince años, a recordar juegos que incluso no le enseñé a su madre, pero que con esa ¨vitamina¨especial, me han recordado, y he sido feliz enseñándoles a jugar esos pequeños juegos del patio de mi colegio.

Es y ha sido un Año de pequeñas grandes pruebas emocionales, algunas superadas, otras en proceso, porque hay etapas en la vida para las cuales no nos preparamos nunca, y todavía no estoy preparada. Sin embargo, trato de quitarle importancia y levanto la frente y enfoco la mirada hacia el futuro por venir, por ahora me centro en el próximo año, cuando llegaré a mi edad de Diamantes, jajaja. esos 60 años... No me intimidan, van a ser los mejores años de mi vida, porque he dejado atrás muchas cosas que eran para mi un lastre, un yunque amarrado a mi cuello. 

No todo  va a ser color de rosas, pero voy a dejar lo mejor de mí en cada día. Voy a tratar de extender mi mano para ayudar, y para aceptar la ayuda, voy a escuchar y a guardar silencio, aunque reconozco que es casi imposible en mí, pero es una de las tareas por aprender este próximo año, hacer silencios, meditar cada día, leer todo lo que pueda, aprender todo lo que pueda, transmitir todo lo que pueda, compartir todo lo que pueda. 

Que no queden talentos sin usar, ni talentos sin explorar, quiero vivir a plenitud, lo que Dios me tenga destinado, no quiero quedarme con nada por compartir, quiero transmitirle a los demás la importancia de las pequeñas cosas de la vida, caminar descalza, sentir la brisa en el rostro, jugar y cantar con los nietos, abrazar y amapuchar a la hija, amar y ser amada o querida. Escribir y publicar mis libros, y que estos lleguen a muchos lectores, en diferentes partes del planeta, quiero dar charlas de motivación, de apoyo, de superación. Si yo lo logré, otros pueden lograrlo.

Dentro de unos días, redactaré una nueva carta a los Reyes Magos, veremos qué dicta mi intelecto en ese día. 

Por ahora, con todo mi amor, que Dios los bendiga.

Mireya Pérez.



sábado, 6 de diciembre de 2014

Esos pequeños detalles tan nuestros... y sin embargo son todo un mundo para otros...










Cuando actuamos en nuestro día a día, hacemos cosas sin pensar, simplemente del corazón a la acción, de una forma tan normal y tan lógica, a nuestra manera, sin darnos cuenta que a nuestro alrededor hay algunos ojos que nos observan y que guardan en su memoria, cada gesto, cada palabra, cada accionar del día a día, y no estamos conscientes para nada de que esto está ocurriendo a escasos metros de nosotros mismos, simplemente porque el día a día nos lleva en su vorágine y  cuando pasan los años, y alguien hace alusión a ese tiempo, es cuando de repente recuerdas, pequeñas cosas, quizás hasta detalles nimios, pero que sin embargo, han sido y significan un Mundo de cosas para esos ojos que nos miraban con atención.

Por supuesto que esos ojos pertenecen a esos locos bajitos que llamamos hijos, y que son nuestra locura, nuestro amor infinito, nuestros sueños y desvelos y para mí el Sol y la Luna: Mis Hijos, adorados, amados, soñados y queridos infinitamente...

Pues bien, ayer en una pequeña reunión familiar, pues mi marido ha llegado, gracias a Dios a sus 70 cumpleaños, vinieron a casa la hija, el yerno y los nietos, y después de cenar y cantarle al abuelo el Cumpleaños Feliz, en la sobre mesa, hablando de todo y de nada, vino a colación este tema, del cual les estoy hablando, porque a mi yerno, que ya tiene cinco años de casado, los cumplían ayer precisamente, le extrañaba sobremanera algunos cuentos que mi hija le confía sobre nuestra vida familiar, y una de esas cosas que le extrañan, porque lo vivió en alguna oportunidad, es el que mi marido y yo nunca hayamos peleado, ni siquiera en momentos de crisis fuerte, y mi yerno me contaba que mi hija no discutía nunca con él, aunque a veces el buscara la ocasión, solo para ver su reacción, y me preguntó:

- Suegra, ¿Es verdad que usted y el suegro nunca han peleado en 40 años de casados?-
Y yo le respondí sonriendo:

- Nunca hemos peleado...

La cara de asombro de él era un poema, y procedí a explicarle por qué nunca lo he hecho, y por qué eludo las peleas:

- La verdad es que me dan terror!!!!.

- A lo largo de mi vida he visto pelear a personas, de distintos niveles socio culturales y socio económicos, y nunca, nunca, he visto que alguno haya salido ganando. El que levanta la voz y grita, apabulla y hace sentirse muy mal al otro, al punto que en un momento dado, se siente tan mal, que hasta puede destruirse para siempre su propia auto estima, y el aparentemente vencedor, después no sabe cómo arreglar el entuerto producido en un arranque de rabia ciega.

Y entonces yo me pregunto, ¿Por qué si dos personas se aman, no deben respetarse mutuamente?. En mi vida de novia y de casada, que son ya casi 43 años, nunca peleé, aunque Dios sabe que ha habido momentos en que si hubiera tenido más agallas me habría bajado del tren, pero mi sentido de la responsabilidad, mi amor hacia él, hacia mis hijos, me hizo siempre pensar las cosas dos y tres veces, antes de que en un arranque de rabia, destruyera lo que con tanto esfuerzo, amor y paciencia había construido.

Han habido momentos muy duros, crueles incluso, sin embargo, antes que mi alter ego herido, antepuse lo que para mí era y es sagrado, la felicidad de mis hijos.

Recuerdo siempre las palabras sabias de la madre de mi comadre, cuando el día de mi boda, mientras mis amigas me ayudaban a vestirme, en ese torbellino de chicas emocionadas, me tomó de la mano un momento y me dio unos sabios consejos, que siempre he llevado a la práctica:

  • Nunca, pero nunca te acuestes sin haber hecho las pases con tu marido, recuerda siempre que si no lo haces, dormirás no con el hombre que amas, sino con un extraño, y entonces se habrá roto el hilo especial que los unes. No permitas nunca que ese hilo especial se rompa.
  • Recuerda ser siempre la novia, aunque tengas cincuenta años de casados... el hombre necesita sentirse siempre el conquistador, deja siempre algo de ¨intriga¨especial, de coquetería, que él siempre esté pendiente de la sorpresa que le vas a preparar en tal o cual fecha, especial sólo para ustedes. Y yo confieso, que siempre lo hice...
  • Cuando algo no sea como creías que debía ser, piensa antes de hablar o responder, escucha, razona mentalmente, y espera el momento oportuno para aclarar las cosas, pero siempre desde el corazón. 
  • Nunca grites, no hace falta, recuerda que mañana habrá hijos, que serán espectadores silenciosos y atemorizados, que nunca van a entender qué sucede y posiblemente lleguen a creer que son culpables de esas peleas. Protégelos de ti misma, de tu mal humor o de tus celos, si los padecieras en algún momento, si dedicas unos minutos a pensar en la situación, y no te dejas llevar por la rabia, ganarás tiempo, razonarás y verás la respuesta, sin perder lo más importante de una relación, que es el respeto mutuo.
  • Ama y dale libertad, no creas que controlandolo todo, vas a ser feliz y hacer feliz  a esa persona, al contrario estarás cavando tu propia tumba. Esboza siempre una sonrisa y da amor a raudales, también lo recibirás. Y cuando el tiempo pase, tus hijos recordarán siempre esa armonía infinita que vivieron en su hogar y la llevarán al suyo propio.
Quizás esas no fueron las palabras exactas de la mamá de mi amiga, pero así es como yo se las doy hoy.

En una relación de pareja, el tercero en discordia no puede ser el Ego, ni mucho menos el autoestima herida. No cabe en esta ecuación de dos. Yo suelo decir que :

- Entre dos que bien se quieren el tercero está de sobra- y añado- El undécimo mandamiento es no molestar!!!.

Que Dios los bendiga.

Mireya Pérez.


miércoles, 3 de diciembre de 2014

Respetando mi espacio...tu espacio...










Hoy quiero compartir algo que siempre ha ocupado mucha energía de mi parte, y ha sido el derecho a tener mi propio espacio vital, mental, espiritual...Ese sitio donde soy yo misma, donde acudo cada día a renovar mis energías, mis ilusiones, mis esperanzas. También acudo a él para sanar mis heridas, para recuperarme mentalmente de algo que en algún momento causó zozobra a mi alma, o que simplemente me inquieta, bien porque en mi alma siempre está ¨la madre¨ presente, que trata de estar en todos y en cada uno de los sitios donde están sus polluelos, bien sean mis propios hijos, mis hijas putativas, mis amigos y amigas, o la gente que significa algo para mí. No lo puedo evitar, asi soy yo...

Ese momento a solas con mis pensamientos, que a veces me es reclamado, como si por el simple derecho de ser humano o esposa o compañera, no tuviera razón de ser. Y me revelé y me he revelado muchas veces, porque nunca entenderé a las personas que no respetan la individualidad de cada quien, a los que no toleran que seamos diferentes, o que simplemente quieren que cambiemos completamente nuestra forma de ser o de pensar. Acaso no intuyen que los cambios vienen cuando la persona o el alma está lista, que por más que queramos no podemos hacerlo hasta que nuestro sentido común nos señala que ha llegado el momento, antes es imposible, aunque queramos, todo, absolutamente todo, llega cuando debe llegar, ni un momento antes, ni un momento después.

Una de las cosas que más me ha irritado siempre, y con el tiempo he tenido que aceptar a regañadientes, pero sin que por ello signifique que estoy de acuerdo en ello, es el derecho a tener mis propios gustos en cuanto a lo que leo, escribo o llega a mis manos. Más de una vez sorprendí a alguien agarrando una de mis cosas, para revisarlas, leerlas y hacer algún gesto de desaprobación... Y yo me preguntaba ¿ Por qué deben aprobar mi derecho a ser yo?. Acaso no he aceptado a la gente tal cual es y las amo por ser ellas o ellos mismos. Entonces ¿por qué yo no puedo reclamar el mismo derecho?.¿Acaso  soy un ciudadano de segunda o de tercera categoría?. 

Pues no, un buen día me armé de paciencia infinita, como la de Job, mi modelo, y hablé con la persona sobre mis derechos como mujer, amiga, esposa, madre, compañera, etc., reconociendo a la vez mis deberes, a los cuales nunca he faltado, pues los tengo muy asumidos, a veces más de los que me correspondían, pero asumidos y aceptados como parte del ¨paquete todo incluido de la Vida¨.

Todavía, habiendo pasado ya muchos años, desde mi ¨locura de independencia ideológica¨ a veces sorprendo a la persona leyendo alguna carta, o algún libro, solo que ya no me molesta, a veces sonrío para mis adentros y pienso que es una lástima que no estemos en el mismo nivel de evolución espiritual, sería tan feliz!!, pero nunca logré que se interesara por las mismas cosas que yo, a duras penas ha aceptado que no puedo ser una cera moldeable a su antojo, porque soy yo misma, con mis defectos y mis virtudes, y creo que así me deben aceptar, como yo acepto y amo a la gente tal cual es. No quiero que cambien, sólo que sean ellos mismos.

Me preocupa hoy en día sobre manera, la actitud de la gente ante las nuevas tecnologías, porque las parejas tienden a tratar de conocer hasta los más ínfimos detalles del otro, incluso llegan al colmo de saberse las contraseñas del correo electrónico, del facebook, revisan el chat, leen todo lo que les llega al otro u otra, celándolos hasta del pensamiento. Y yo que he sufrido por ello, me conduelo, de ambos... El que cela sufre muchísimo, ve monstruos donde no los hay, pierde energía vital en los mil si hubiera, donde no hay ni siquiera un tal vez, pero en su ofuscación, presta atención y lee entre líneas lo que no hay, hace del objeto de su amor una persona desgraciada, ahogada, inestable, que camina por un campo minado de huevos con miedo a pisar uno y que le marquen la ropa o el alma...

¡Cuanta energía desperdiciada!!!!!. A mi me celaban hasta de mis hijos... Mi madre me celaba de las mamás de mis amigas, y tuve la suerte de conocer madres de amigas maravillosas que fueron grandes consejeras: La Sra. María, La Sra. Posada, la Sra. Beatriz, la Sra. Pierina, la Sra. Angeles, mi suegra Nieves...Dios me las bendiga a todas, y mi madre las celaba, nunca lo entendí, yo le he dado las gracias a las madres de las amigas de mi hija, cuando han amado y aceptado a mi hija en sus hogares y corazones, y no he sentido para nada que me hayan quitado ni siquiera un cachito de su amor.

En cuanto a mi pareja, jamás le he revisado los bolsillos, la billetera y mucho menos el móvil, el facebook o los correo electrónicos, tampoco leo los chat que tiene con amigas y amigos. Tengo una anécdota de cuando estaba recién casada y llevaba sus trajes a la tintorería Momento, en Chacaito, que al ir a buscarlos, la dueña entre sonriendo y extrañada me daba siempre una bolsita con las cosas que habían encontrado en los bolsillos y un día me preguntó -¿por qué no revisa los bolsillos?- Y no supe qué responder, y llegaba a casa y le decía a mi marido: _ Cielo, antes de que yo lleve la ropa a la tintorería, por favor saca las cosas de los bolsillos... Me negué siempre a revisarlos, eso hubiera sido como si quisiera controlar todas y cada una de las etapas de su vida, y para mi era absurdo.

Por eso, hoy que este medio me permite compartir con ustedes, vivencias e inquietudes, quisiera como madre, esposa, amiga y abuela, darles unos simples consejos, ya saben que el refrán dice: - ¨Más sabe el diablo por viejo que por diablo¨...

  • Respeten el espacio interior de su pareja, de sus hijos, de las personas que aman.
  • Déjenlos crecer  a su lado, observándolos para ayudarlos, guiarlos o apoyarlos, pero sin limitar su derecho al libre albedrío.
  • Respeten su intimidad, el hecho de que haya otras personas, amigos, intereses diferentes, no significa que nos amen menos, sólo que todos y cada uno de nosotros somos una unidad indivisible y única, y al fin y al cabo, los amamos por ser eso mismo.
  • Apoyen y cuiden al que aman, sean los hijos, los padres, los amigos o la pareja. Pero cuidar no es ahogar, porque también se puede llegar a sofocar al ser amado. Dice un dicho popular: - Cuando se ama se deja en libertad al ser amado, si regresa es porque se siente en su hogar. Las aves siempre regresan a su nido...
  • Amen a raudales, sean como el manantial de donde brota la Vida, siempre constante, siempre alegre, siempre en armonía con la vida, con la existencia, den gracias a Dios por todas las cosas hermosas que los rodean, por la gente que llegó un buen día a sus vidas, por los que se marcharon, por los que han de venir. Todo absolutamente todo, llega a nuestras vidas en el momento oportuno y maravilloso que Dios tiene planeado para nosotros.

Que Dios nos bendiga a todos.

Mireya Pérez.









martes, 2 de diciembre de 2014

Caminaré descalza por los caminos...




Una de las cosas que, aunque parezcan mentira, me gustan más que nada en la vida, es caminar descalza por la arena en una playa desierta, o por el césped recién cortado o bañado de rocío...Es una sensación de estar Viva indescriptible!!!!.

Una vez leí, que si caminas por una playa desierta, haciéndote consciente de cómo tus pies se hunden en la fina arena, y van dejando unas huellas, que luego las olas en su eterno vaivén, desdibujan, te cargas de energía... e igual ocurre cuando te sientas en un jardín, o un parque y sientes la energía de la Madre Tierra que fluye a través de tus poros. Es una sensación de paz, de tranquilidad, de armonía con el todo que nos rodea y con el mundo que palpita en la punta de nuestros dedos, a flor de piel. Y me siento viva de nuevo, con energías renovadas, para incorporarme y seguir de nuevo mi camino, sea como sea el mismo. 

Hace algún tiempo decidí aceptar lo que estaba destinado, y no luchar, solo vivir el día a día, como Dios me lo presentara. Pero dado mi carácter de mujer hiperkinética, no ha sido fácil. He sido casi un alma indómita, queriendo hacer las cosas a su manera, pero la vida me ha enseñado que cada momento tiene su tiempo, y cada recodo en el camino tiene una enseñanza para mi, y que debo aceptarla, tal como se presentan, porque es justo lo que necesito para seguir mi camino.

Ese continuo aprendizaje, al que somos sometidos todos y cada uno de los seres humanos que habitamos este planeta, tiene diferentes lecciones, así como existen diversas disciplinas del saber humano conocidas  como las lecciones que cada uno debe aprender. 

Se podría aplicar aquí la metáfora de un grupo de estudiantes que comienza el primer semestre de la carrera y ve que hay materias obligatorias y materias electivas: las obligatorias, son imprescindibles para lograr el objetivo de obtener el grado académico, pero las electivas, nos permiten acumular créditos, que son también un requisito para aprobar la carrera. Así que, cada joven, según sus gustos y preferencias, hará un paquete de materias para cursar ese primer semestre, y los sucesivos. 

Aunque todos tienen el mismo objetivo general, cada uno, según sus gustos, criterios o inclinaciones escogerán diferentes formas de hacer cada semestre, finalizando después de algún tiempo con el número de créditos exigidos por la facultad y la carrera, pero con una variedad de herramientas cognitivas particulares y diferenciadoras. Lo que los hará el día de mañana más o menos competitivos, dependiendo del área del saber en que más se destacan.

Yo escogí Biología, pero siempre me gustó leer y escribir, una de las materias lectivas que cursé en la facultad fue Dialéctica, y mi profesor, que era del área de Literatura me decía que nunca entendería que hacía una persona tan inclinada a las palabras, estudiando Biología, y yo le respondí, con mis 18 años muy ufanos:

- Fácil profesor, la Biología es la Ciencia que se alimenta de todas las otras!!!-
- Se necesita saber de Historia, de Geografía, de Física, Química, etc, pero también requiere que nos guste leer, analizar y describir lo que vemos, y eso me lo dan las palabras-

No creo haberlo convencido del todo, y creo que si le hubiera dicho que me cambiaba de carrera, hubiera sido muy feliz, pero yo no. jajajajaj.

A menudo, en el transcurrir de mi vida, he encontrado personas que me han acompañado, me han mostrado una parte del camino, o incluso me han dicho que ése era el único camino, reconozco ahora, que siendo como fui, más de una vez hice lo que se me decía, porque era tal el poder que tenían sobre mi, que no podía hacer otra cosa, pero también pienso que era necesario que aprendiera también sobre esa forma autoritaria de ser de algunas personas, para que yo los tomara como ejemplo de lo que no debemos hacer, y así yo no cometer ese mismo error. 

Sin embargo, también es cierto que en algunas oportunidades me faltó valor para luchar por las cosas que creía justas, aunque al final, en algunos casos pude hacerlo. En otros, lamentablemente, quedan en mi caja de zapatos, como obstáculos sin vencer o como tareas pendientes por resolver. 

Conociendo al que está allá arriba, se que no voy a partir de este mundo, sin haber completado la misión encomendada, aunque  a veces haya errado el camino.

Ahora, es el tiempo de preparar la ruta, de mirar los mapas, de estudiar las diferentes opciones que se pueden presentar y estudio, rezo, escribo, tomo notas, observo, miro, callo. En algún momento, me harán la señal de que debo reiniciar el camino, a lo mejor dando algunos pasos hacia atrás, o simplemente saltando algún charco que en un momento dado no crucé creyendo que era un caudaloso río, solo porque no me había acercado lo suficiente para explorarlo y analizarlo a fondo. 

Me preparo mentalmente para realizar el camino, a veces con un buen calzado y protegida, otras descalza, sin temor a hacerme daño, pues el limo del río de la vida, lamerá mis heridas y curará mis pies desnudos, y podré seguir el sendero que Dios me tiene trazado, y del cual no conozco nada. Pero lo haré con Fe, con Esperanza y con un profundo agradecimiento en el alma, por todos esos grandes y maravillosos seres humanos o no, que me pondrá en el sendero para acompañarme, enseñarme y guiarme.

Que Dios nos bendiga a todos, y sepamos ver las señales del camino que nos lleva a la felicidad.

Mireya Pérez.



viernes, 28 de noviembre de 2014

Un intangible llamado Amor....












Para los que hemos trabajado por algún tiempo en el área de los servicios financieros y de seguros, este término  Intangible, les resultará conocido, pues intangible es todo aquello que no puedo ver, ni tocar, ni alcanzar. En Seguros el intangible se convierte en tangible, cuando cumple la promesa de proteger tus bienes y tu salud o tu vida, y el siniestro es cubierto por la póliza contratada previamente. Siempre y cuando cumpla con todos los requisitos previos, establecidos por la empresa aseguradora: prima suficiente, sumas aseguradas reales, actualización de patrimonio, buena Fe, etc. Si hemos cumplido con todo esto, en el momento del siniestro estaremos cubiertos.

Pero el Amor, que no se ve, ni se toca, ni compra, ni se vende... Esta ahí, en la pequeñas y grandes cosas del día a día. En la sonrisa al despertar, en la caricia para retirar el mechón de cabello rebelde que cubre su frente en la mañana, en la barba crecida que hace cosquillas, en la sonrisa pícara que recuerda algo muy íntimo y cercano, que sólo se comparte con el ser amado. En la taza de café o el té que te llevan a la cama, que dice sin palabras, lo feliz que son cada día. En el compartir el amanecer desde la ventana o el atardecer en algún sitio particular y especial. Único para los que lo comparten, y es su lugar secreto.

Pero el Amor no es sólo para las cosas buenas y  gratas, también hay amor y quizás  se nota más, cuando se comparten las cosas que no son tan gratas, cuando hay tristezas, cuando alguien ya no está, o cuando uno de los dos está enfermo, y entonces redoblas los esfuerzos para que sea feliz, para que no le falte nada, para que tenga Calidad de Todo, Calidad de Tiempo, Calidad de Cuidados, Calidad de Compañía, Calidad de Amor, todo en mayúsculas, porque es en esos momentos cuando el intangible, se hace tangible y se nota sin palabras, sin alharacas, sin hacer aparentemente mucho, y si, un mundo infinito de muchos, que se suman sin darnos cuenta...

A veces, desde afuera alguien bien intencionado te dirá: 
- No te entregues tanto!!!- Recuerda tal o cual ocasión!!!!- 

Y tu que estás envuelta en el día a día, ya no recordabas nada, porque parte del amor, o gran parte del amor, es Perdonar y Olvidar... Y ese ser intencionado, seguramente no sabe ni de la existencia de esas palabras, porque no están en su horizonte, porque no las conoce, o sencillamente porque no pasa una ofensa, por pequeña que sea, sin dar una respuesta, a la que cree debe darle. Pero tu estás en otro mundo, hace tiempo que pasaste por un camino que se le parecía y decidiste cruzar a la otra orilla y seguir un curso distinto, quizás menos plano, más complicado, pero que te brindó hermosos amaneceres y paisajes espectaculares que aún inundan tu retina en la memoria arcana de tu vida.

El Perdón llenó tu vida de alegría, y trasmutó el llanto en alegría, la tristeza en música y las tinieblas en luz iridiscentes... En tu vida no hay cabida para nada que no sea esa forma de amar, a manos llenas, como el manantial armonioso que día a día nutre con sus aguas a los fuentes, que nacen en el transcurso de su viaje ladera abajo, hasta llegar al mar.

La vida, con el tiempo te hizo más serena, más tranquila, más firme en tus convicciones, quizás hasta más humana y un poco más sabia. Aprendiste que nada te pertenece, que nadie te pertenece, ni tus hijos, mucho menos la persona que decidió un día elegirte como compañera de viaje, así como tu tampoco le perteneces a alguien. 

Son dos que forman un complemento, pero que no han perdido sus cualidades únicas e indivisibles, al contrario, en hermosa armonía comparten y se complementan, de forma maravillosa. Como los acordes de una sinfonía, como las cuerdas de un arpa, o de una guitarra.

A veces, seguramente cuando estás sola, recuerdas otras épocas de la vida, y te ríes a solas, porque te das cuenta de que ocupaste tiempo y energía en cosas o situaciones que no valían la pena, pero a la vez, te alegras de haber sabido surgir de las mismas, con más inteligencia, no porque en realidad seas más inteligente, sino porque esas situaciones te hicieron aprender y conocerte. Y a fin de cuentas, la vida se trata de eso.

Aprendiste a ser la imagen en el espejo, de Alicia en el País de Las Maravillas, a ser el reflejo en el agua cristalina del arroyo, a ser, a veces el Sombrero Loco, pero nunca la Reina de Corazones!!!!!.

Y hoy, al igual que ayer, solo quieres ser la amiga y la compañera, la madre, la esposa, la confidente, la secretaria, la maestra y la alumna... Todo y nada...

Haz hecho una promesa de que en un momento dado, cuando lo necesite, estarás ahí para apoyarle, para darle tu mano, tus abrazos, tu amor incondicional, tu sonrisa y tu alegría, le escucharás y le apoyarás. Todo lo que como ser humano puedes dar y quizás hasta un poco más. Estás dispuesta a caminar siempre un kilómetro de más. Hasta que el Señor diga otra cosa, quizás en ese momento puedas rezar y decir: 

-¿ Lo hice bien Señor?... 


Que Dios nos bendiga, y nos de fuerzas cuando creemos que ya no las tenemos.


Mireya Pérez




jueves, 27 de noviembre de 2014

El río de la vida...










Si existe en la naturaleza algo que nos sirva para hablar de lo continuo, de lo que discurre eternamente, es el cauce de un río. 

Los que hemos tenido la suerte de ver el nacimiento de un río, desde el momento que brota de entre las piedras, a través de la montaña, o por el deshielo de las nieves de la cordillera, hasta el mágico momento de su desembocadura en el mar. Se habrán quedado enamorados de esa maravilla de la naturaleza, siempre corriendo, siempre hacia abajo, llenando con su riqueza y minerales, los diferentes sitios por donde va surcando, y va ayudando a que la vida se desarrolle, porque sin el agua que lo conforma, no habría vida en este planeta que llamamos Tierra, cuando más del 75% de su superficie está cubierta por el agua. Nosotros mismos, los seres humanos somos 75% agua, en nuestras células, en nuestros músculos, en nuestra sangre...

El río de la vida, es una hermosa metáfora de la naturaleza, porque las grandes civilizaciones antiguas, surgieron alrededor o a lo largo de las grandes corrientes de ríos, tan conocidos en la antigüedad como El Nilo, El Eufrates, El Tigris, etc. Los arqueólogos han llegado a descubrir distintos asentamientos humanos que surgieron , se desarrollaron, y algunos desaparecieron, en los márgenes de estos ríos tan famosos.

Del Nilo se dice por ejemplo, que cuando habían las crecidas del río, e inundaba los pueblos y ciudades, el limo que luego dejaba a su paso, era de tal calidad que hacía más fértiles sus tierras, y la riqueza de su trigo y de los cereales, el campo, la agricultura y la ganadería, los hacía inmensamente ricos. De ahí, la gloria y el esplendor de la era faraónica.

También en cierto que a veces los ríos anegan e inundan todo, y destruyen todo, sobre todo cuando lo hacen en zonas que están por debajo del nivel del mar, y producen tal devastación, que los pueblos a veces desaparecen, y sólo después de un tiempo, cuando el río vuelve a su nivel y los campos están en condiciones, el hombre vuelve y trata de recomponer y sembrar de nuevo, es el ciclo de la vida. Y el hombre de esas tierras entiende que es así, que el río es amigo, pero que también se puede convertir en un enemigo, que hay que cuidar su cauce, que no se puede ni se debe contaminar, porque del mal uso que hagan del mismo, depende la subsistencia de su pueblo y de su raza.

A veces el hombre en su afán de poder, de dominio, en su avaricia, cambia el curso del río, e impide que los pueblos que están más abajo, hacia la desembocadura no les llegue este preciado tesoro, pero la naturaleza, que es muy sabia, un día, se arrebata y vienen los aguaceros, las inundaciones, y se dice que el río vuelve a correr por el cauce original, anegando, lo que el hombre le había robado. Tenemos muchos ejemplos en la actualidad, sobre todo en aquellas zonas donde los urbanistas o constructores, se han adueñado de zonas que eran lechos de ríos, para construir y luego, al cabo de 25 o 40 años, con una tormenta, se destruye todo lo hecho en esa época. Lo malo, son los inocentes que pagan por este delito ecológico y urbanístico.

Para mí, la vida y la salud de un río es importante, sobre todo cuando transcurre a través de diferentes zonas y alimenta a tantas y tantas criaturas.

Ojalá el hombre entendiera la responsabilidad de cuidar los recursos naturales que tenemos, que de nuestro accionar hoy, depende el futuro del planeta mañana.

Siempre recuerdo el cuento de José y sus hermanos, de la Biblia, cuando el faraón le dio a José la potestad de gobernar y administrar los bienes de Egipto durante los años de vacas gordas, y el buen hacer de José, al administrar el trigo y los cereales, en la época de las vacas flacas...

Lástima que muchos de nuestros gobernantes, se hayan leído más a Maquiavelo y El Príncipe, y no a José y sus hermanos en la Biblia. Quizás la historia de nuestros pueblos sería diferente.

Hagamos buen uso de nuestros recursos naturales, demos gracias a Dios por todas las maravillas que nos ofrece cada día, y ayudemos en lo posible a no contaminar el medio ambiente, si todos ponemos un poco de nuestra parte, haremos una gran diferencia.

Que Dios los bendiga.


Mireya Pérez


miércoles, 26 de noviembre de 2014

En tu recuerdo...





La vida en las vueltas incesantes que da, nos otorga parabienes, pero también pruebas y tristezas. Para una madre, la más dolorosa de ellas es la ausencia del hijo, o la pérdida definitiva del mismo. Porque parte hacia otra dimensión antes que nosotros, que en nuestra ignorancia humana, entendemos que el orden natural sería que fuera primero la partida del padre o madre, y luego la de los hijos. Pero la vida tiene otros planes, como millones de seres humanos hemos comprobado a lo largo de la historia de nuestra mal llamada humanidad.

Nada, absolutamente nada, nos prepara para la pérdida de un ser querido, pero si se trata de un hijo, ese ser maravilloso que llevaste en tu vientre durante 8 o 9 meses, que te llenó de inmensos ratos de alegría y alguna que otra lágrima, no hay palabra de consuelo alguno. Ni siquiera el pensar que dejó de sufrir, que su alma descansó en paz. Pero ¿Y tu Paz?. ¿Quién te la da?. ¿Dónde hayas el consuelo, para esa madre, que siente su nido vacío, sus brazos vacíos?....

La experiencia nos dice que ese consuelo se encuentra en la Palabra de Dios, en la Fe,  en la promesa de que mañana será mejor, de que nada en este mundo ocurre de forma gratuita, que todo tiene una razón de ser.

Yo encontré consuelo a mi dolor, a mi lucha por salvar a mi hijo, en mi libro Mi Hijo Pródigo, editado por PINGUIN RANDOM HOUSE EDITORIAL. Y por supuesto en la oración, sin la Fe no hubiera podido sobrellevar este camino.

¿Fue fácil escribirlo?. No. Absolutamente no. Desnudar el alma, no es fácil. Contar tu secreto, eso que te avergonzaba, no por el qué dirán, sino porque fuiste señalada y juzgada por personas que no tenían ni la más remota idea del dolor, de la lucha incesante, de la búsqueda de una cura, para alguien que tomó una decisión, que nunca entenderás. 

No fue fácil y no es fácil vivir el cada día, de esta verdad que forma parte de mi historia como madre y como ser humano.

De lo que sí estoy orgullosa o tranquila, es de que no hubo sitio a donde no acudiera, puerta que no tocara o apoyo que no buscara. Donde me decían que había una institución que me podría dar apoyo o luz para encontrar el camino hacia su recuperación, hacia allí corría con alas en los pies y con el alma ilusionada porque en esa puerta encontraríamos el camino para su curación definitiva.

No fue así, mi hijo no está, ni siquiera se donde está, no porque no lo haya buscado, sino porque desapareció de la faz de la tierra, sin dejar huella, como si nunca hubiera existido. Como si yo fuera una pobre mujer loca, que sueña con algo que no existió, pero yo se que si existió. Porque lo abracé y acuné en mis brazos millones de veces. Porque me dijo mamá, millones de veces. Y millones de veces le dije que lo amaba y lo amo. Siempre lo amaré. Nunca lo olvidaré. Dios sabe que sólo espero el momento de poder volar a buscarlo, de empezar esa búsqueda aplazada por un tiempo...

Pero mi libro también habla de esperanza, porque la hay, si sabemos descubrir las claves de este entramado tan difícil, porque si estamos a tiempo, y ellos quieren, se pueden curar, porque hay instituciones maravillosas donde buscar ayuda:
Reto a la Esperanza, Hogares Crea, Fundación José Felix Rivas, Proyecto Hombre, Madres Coraje, Mediterraneum, etc. 

Miles de ellas, a lo largo y ancho del planeta, se encargan de brindar apoyo y ayuda a cientos de miles de jóvenes y padres y familiares, que buscan en la sombra un faro de luz que los lleve a encontrar el camino de regreso al hogar, al amor, al perdón, a la alegría, a los brazos de la familia que los quiere sanos y felices. Porque la familia solo quiere eso, que nos devuelvan al hijo o hija al seno familiar, al amor que nunca les ha faltado, pero que ellos, no sabemos por qué, no se han dado cuenta que tenían a raudales.

Por todo ello, hoy hago publicidad a mi libro, en la certeza de que muchas personas encontrarán en él la clave para ayudar y ayudarse. Siempre hay una esperanza. Aún yo la tengo, sueño con que esté en algún sitio apartado, con algún grupo de Testigos de Jehová o Evangélicos, que en latino América dedican tiempo y esfuerzo en ayudar a estos jóvenes.

En mi corazón, abrigo la esperanza de encontrarlo, de abrazarlo... pero si no es así, espero de todo corazón, que haya encontrado la paz para su alma atormentada.

Dios bendiga a todos y cada uno de los hijos e hijas de nuestro corazón, a los que son sanos, a los que están enfermos, no nos importa, los amamos tal como sean, sólo queremos que sean felices, que estén en paz consigo mismos, y que sean útiles para ellos mismos. Ellos siempre tendrán nuestro amor, hasta que ya no estemos en este plano.

Que Dios nos de fortaleza, voluntad y amor, para seguir este camino, y ojalá en algún momento podamos decir:

...¨Hagamos una fiesta, porque mi hijo estaba muerto y ha resucitado...¨




martes, 25 de noviembre de 2014

No a la Violencia de Género



Hoy el mundo entero dedica un día a algo que no debería ser ¨especial¨, pues la Violencia de Género, en pleno siglo XXI, es hoy tan cruel y despiadada como lo fue ayer y como lo ha sido a lo largo de la humanidad.

Creo sin temor a duda, que desde que existe la humanidad, el macho de la camada de Homo erectus en adelante, consideró a la hembra como de su propiedad, recuerdo con desagrado una tira cómica de allá por los años 60, donde un troglodita llevaba a rastras a una mujer por el camino empedrado, jalándola de los cabellos. Quizás a mucha gente le hiciera gracia, pero es una imagen y un ejemplo para los niños y los hombres de todas las edades de lo poco que valoraba ese dibujante a la mujer como tal. ¿Sería quizás un misógino?.¿ Quien sabe?.

Mi padre solía decir: ¨ A la mujer, ni con el pétalo de una rosa...!!!!. Queriendo decir con esto, que a la mujer se le respetaba, y ni siquiera se le podía tratar de hacer daño con el pétalo de una rosa, a pesar de lo fragante y hermosa de esta flor....

Claro que él siempre fue un hombre muy especial, que siempre estaba pendiente de las mujeres de su casa, para las que siempre tenía una palabra de cariño, una caricia, una acción, era tan caballero y tan gentil, que nadie ha podido jamás ocupar su lugar, como caballero, como padre, como esposo, hijo, hermano, tío y amigo.

Pero hoy nos toca hablar de este síndrome de la Humanidad, tan generalizado... Existen países donde la mujer es apenas un objeto, una pieza de recambio, una moneda de poco valor, sólo servible para ¨eso¨ y sólo algunas, las que dan hijos varones, son mejor consideradas... Porque en algunas sociedades, cuando la mujer sólo da hembras, la culpan a ella, cuando de todos es sabido, que la mujer tiene apenas un 50% de la capacidad para engendrar macho o hembra, pero necesita del cromosoma masculino Y, el otro 50% para dar un varón. Pero claro está, si el marido, o la pareja, o el ¨dueño¨, no tiene ninguna clase de estudios, es más fácil culpar al eslabón más débil de la cadena.

La mujer aunque más débil que el hombre, en cuanto a constitución física, es mucho más fuerte, internamente, genéticamente. Pues la Naturaleza la ha dotado de información suficiente como para que supere el dolor de un parto, asi sea en zonas paupérrimas,  o en condiciones aparentemente inhumanas: Las indias parían al lado del río, y con una piedra, ellas mismas cortaban el cordón umbilical y expulsaban la placenta...Luego, se levantaban y con su criatura envuelta en pieles de animales, recorría sola la distancia que la separaba hasta la aldea. Si había tenido un varón, las ancianas la cuidaban y protegían, pero si lo que había tenido era una hembra, se las tenía que arreglar sola. Porque el ser madre de un varón significaba un par de manos más para conseguir alimentos, para cazar, para defender a la tribu... A pesar de que la mujer también representaba la subsistencia, el hogar, la que sembraba y recolectaba, la que hacía la comida, la que cuidaba a los enfermos...

Nuestra situación hoy en día, a pesar de los grandes cambios sufridos en los últimos 50 años, no ha sido tan grande, la mujer sigue encargándose de los hijos, de la casa, del trabajo, de los viejos. Según en qué tipo de sociedad estés desempeñándote.

Hemos aprendido a enseñar a nuestros hijos varones a que sean más colaboradores en la casa, y con la crianza de los hijos, e incluso hoy en día, muchas parejas jóvenes comparten los oficios del hogar, y es posible en algunas ciudades ver al hombre cómo se encarga de tareas, antaño asociadas a la mujer, como la cocina, la colada (montar la lavadora) o ayudar con los hijos. Esto es el ideal, pues la pareja es un compromiso de dos, y los hijos son el fruto de dos.

Sin embargo, en el Tercer Mundo, donde la religión, la sociedad, las costumbres, las ideas siguen enraizadas en el pasado, la mujer sigue trabajando, y luchando por salir adelante con sus hijos, sin apoyo institucional, y mucho menos de la sociedad o de la familia misma. Es carne de cañón, cuando hay guerras o alzamientos militares, pues son el objetivo más vulnerable. Son violadas, atacadas, ultrajadas y asesinadas, engruesan largas listas de desaparecidos, donde nadie las busca, ni siquiera son tomadas en cuenta. Si por casualidad tiene la valentía de ir ante la autoridad y hacer la declaración sobre el ultraje del que fue víctima, es posible que hasta termine presa o sometida a nuevos vejámenes, e incluso su familia la repudie, por haberlos puesto en la palestra pública. Y si se toma la justicia por su mano, es asesinada por la turba, después de someterla de nuevo a más ultrajes y vejaciones, como si fuera un ciudadano de tercera o cuarta categoría...

Tampoco, en algunas sociedades, se les permite tener acceso a la enseñanza, porque eso les abriría la mente, y de todos es sabido que es más fácil dominar a alguien que no sepa pensar... Por eso, en este mal llamado Tercer Mundo las historias de jóvenes como la jovencísima  Malala Yousafzai estudiante, activista y bloguera pakistaní. Ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2014,  agredida en su escuela por querer estudiar. Esta joven de apenas 16 años, ha llevado su mensaje incluso ante la Asamblea General de la ONU. Lucha y sigue luchando porque las jóvenes de todo el mundo tengan acceso a la educación

Sin embargo, y a pesar de todo, el maltrato de género no se suscribe solamente al espacio de la educación, de la violencia física. La Violencia de Género también es violencia Psicológica, porque cuando el otro impide que la mujer sea ella misma, porque la denigra y dice que no sirve para nada, que no sabe hacer nada, que todo lo daña, que le ofende el sólo mirarla, que no le hable porque su voz le irrita; cuando tira la comida al piso, porque no le gusta; cuando arruga la camisa, que ella con esfuerzo y a pesar del mal tiempo ha lavado y planchado, porque a lo mejor el puño no quedó como a él le gusta; cuando se empeña en ponerse justamente la camisa, que no ha sido lavada, y la mujer a la hora que sea, debe dejar de hacer lo que esté haciendo, lavar la camisa, secarla, así sea con el secador del cabello y plancharla, porque si no los gritos de este cavernícola social no hay quien lo aguante, pero ella si, por los hijos, por el qué dirán, porque la madre siempre le recuerda que en su familia nadie se ha divorciado, porque si se separa no tiene a donde ir con sus hijos... Y aguanta hoy, mañana, pasado... hasta que ya no puede más, y empieza a enfermarse de tristeza, de impotencia, sin poder elevar su voz, y su voz de apaga, y se secan sus lágrimas, y deja de sonreír, de cantar, de soñar...

Elevo mi voz y mis oraciones por todas y cada una de las mujeres, mayores y jóvenes y por las que están creciendo, a las que gracias a Dios estamos criando más seguras de sí mismas, más preparadas, más fuertes, para que el día de mañana tengan las herramientas necesarias para saber defenderse y combatir con las ideas, con las palabras, con las acciones, que no se dejen avasallar por nadie. Que nunca dejen de ser ellas mismas, porque la Mujer es un Valor importante para el Mundo, sin la mujer no habría raza humana. Somos la simiente, el trigo, la semilla de la humanidad, pero también el árbol, el sol, la luna, las estrellas, lo somos todo. Representamos el valor más auténtico de la humanidad, el Amor, en mayúsculas, y nadie puede robarnos eso.

Dios nos bendiga a todas.

Mireya Pérez.




domingo, 23 de noviembre de 2014

Esperaré en la orilla al Velero de Cristal...





Todos los seres humanos tenemos sueños más a o menos conocidos. Algunos sueñan con ser adinerados, con poseer grandes riquezas, una familia feliz, una hermosa esposa y unos hijos perfectos. Las mujeres suelen soñar con el Príncipe Azul, que generalmente ni es azul, ni es príncipe, pero al cual le otorgan características de Hidalgo y con armadura reluciente, que las rescate de la vida y las lleve cabalgando hacia la felicidad y la fortuna de saberse amadas, protegidas e incluso veneradas. Para ellas no hay felicidad mayor.

Otras en cambio, tienen sueños aparentemente más realistas, encontrar a su media naranja, formar una hogar, criar a sus hijos, y poder ver llegar a los nietos...

Todos los sueños son válidos, dependen generalmente de la escala de valores de cada quien. Suele ocurrir que lo que para unos es ideal, para otros no lo es.

Por ejemplo: Para la mujer feminista a ultranza, la idea de encontrar a una ¨media naranja¨ es ilógica, pues ella es completa tal como es. Incluso la idea de adoptar el apellido de su pareja como propio, es un insulto a su condición, pues no pertenece a nadie, más que a si misma. No siente que nadie deba completarla, ni ella completar a nadie. Sin embargo, y aunque no lo confiese jamás, muy posiblemente le gustaría contar con una pareja (hombre o mujer) con quien compartir sus éxitos y sus ambiciones. No todas sueñan con tener hijos, existen personas para las cuales los hijos no forman parte de la ecuación, y hay que respetar la opinión de todos y cada uno de nosotros.

Otras personas (sean hombres o mujeres), les aterra tener todo el día a una persona observándolos (as) o compartiendo el día a día. No porque amen la soledad, sólo que se aman tanto a sí mismos, que no sienten la necesidad abrumadora de compartir su espacio. Generalmente piensan que ¨cada quien en su casa y Dios en la de todos¨ es la mejor versión del individualismo. Si le apetece compartir con alguien un momento dado, lo hacen, no faltaba más!!!, pero eso de amanecer todos los días con el rostro de otro(a) a su lado, no es la mejor versión de lo que ellos consideran su sueño existencial. Pero breves encuentros no están mal. Sin embargo, siguen defendiendo a capa y espada su necesidad de ser ellos mismos y solos...

Existen los grandes soñadores, los idealistas, los que piensan que no hay nada más hermoso que encontrar por azar del destino o porque la vida es así, a una persona especialmente cautivadora, de buen talante, inteligente, que nos enamore con su verbo, que nos cautive con su buen hacer de las cosas sencillas, incluso que nos enamore de sus errores, porque esos la (lo) convierten en ese ser único e irrepetible. No quieren seres perfectos. Sólo perfectamente humanos, absolutamente enamorables, tiernamente imperfectos, cautivadores totales, bien sea por la forma de mirar, por su sonrisa, por alguna frase o muletilla que usan que los hace absurdamente geniales. Quizás para otros (as) serían totalmente insignificantes, no llamarían la atención, pero para la persona idónea, son ¨la persona especial¨. Y es ahí donde surge el enamorarse de alguien sin ser especialmente distinto, sólo único para cada quien.

Creo sin lugar a dudas que eso es como esperar al Velero de Cristal, capitaneado por alguien muy sui generis, diferente, único. Sin ser idealista, creo que en algún lugar está aquel o aquella que corresponde como en una llave y su cerradura a cada ser que está destinado a formar su pareja. Y uso la palabra de estar destinado, porque siento que también hay personas que o bien están destinadas a pasar parte de su vida en soledad de pareja o en ausencia de pareja, incluyendo aquellos que por motus propio decidieron destinar su vida a la contemplación, al amor de Dios, a la oración, al prójimo en general.

Igualmente pienso que la vida siempre da vueltas de timón insospechadas, y que cosas que jamás hubiéramos soñado, se suceden, como en una película de las de blanco y negro, con Carry Grant y Deborah Kerr...

A veces los sueños se cumplen, y las cosas suceden de forma mágica y maravillosa, y no necesariamente a gente especial. Le suceden a seres humanos normales, comunes y corrientes. El mundo gira cada día, y en cada giro ocurren cosas que damos por sentadas como el amanecer y el anochecer, como las mareas y la aparición de la Luna. Sin embargo, son pequeños grandes milagros de la naturaleza, y dentro de cada 24 horas, ocurren cientos de pequeños y maravillosos milagros. Pues la vida es una pequeño gran milagro en sí misma.

A veces tenemos miedo de acercarnos a la orilla del mar, o del río, porque nos podemos caer y ahogarnos en la quietud de sus aguas o en los remolinos que a veces enturbian su tranquilo movimiento. 

Pero nada, absolutamente nada, ocurre sin que la mano de nuestro Creador esté Omnipresente. Lo que ha de ser será. No nos angustiemos, tampoco hagamos de la búsqueda un afán, dicen que ¨El tiempo de Dios es perfecto¨. 

Y así es en realidad, incluso los momentos de dolor y angustia, son parte del aprendizaje de nuestras almas, aunque a veces nos parezca cruel e inhumano, pero todos venimos a aprender algo, y a enseñar algo. Aunque nos parezca mentira. 

Me conformo con enseñar a Amar, y se que debo aprender a Recibir, en mi caso es el aprendizaje más difícil, generalmente me escondo mentalmente en mi caparazón de cristal, creyendo ilusamente que nadie me verá, pero sí lo hacen, sólo que yo estoy muy metida en mi papel de persona asustada, porque tengo miedo muchas veces, a cosas que no debería o a situaciones que pienso que no voy a superar, aunque muy dentro de mí esté consciente de que sí lo haré, de que me superaré a mi misma y superaré mis miedos.

Quizás pasado el tiempo, yo misma me plante a la orilla de ese mar a mirar el Velero de Cristal, puede que sólo venga el navío con sus velas desplegadas, esperando a una sola tripulante, para emprender un viaje muy distinto.

No siempre el viaje ha de ser compartido, puede ser que, como a los grandes navegantes solitarios, mi velero me lleve a surcar el mar en busca de nuevos horizontes o en la búsqueda de alguien que me espera más allá del Horizonte...

Todavía no lo sé, es para mi una gran incógnita. Por ahora, como mujer guerrera y batalladora, sólo vivo el día a día, con sus luces y sus sombras. Pero teniendo muy claro que en algún momento el Velero de Cristal puede llegar a mi puerto. Y bajaré a recibirlo con alas de niña y la mirada de la mujer adulta y serena que soy, en Paz conmigo misma y con el mundo que me rodea.


Que Dios los bendiga

Mireya Pérez