A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

lunes, 11 de mayo de 2015

El Jardinero ... Poema de Rabindranath Tagore






Rebuscando entre mis libros maravillosos, he encontrado una recopilación de la obra de Rabindranath Tagore, nacido en Bengala ciudad de la India el 6 de mayo de 1861, miembro de una familia de eruditos, aunque perdió a su madre siendo niño, su educación es amplia, domina su lengua natal el bengalí, música y posteriormente es enviado a Inglaterra a estudiar Derecho, sin embargo regresa a la India, sin terminar la carrera y se casa a través de matrimonio concertado, con Miralini Devi, nombre escogido por el autor, por considerarlo más poético, con ella tuvo cinco hijos, y fue una pareja enamorada hasta el final de su vida, agosto de 1941.

Del libro Obras Escogidas de Rabindranath Tagore, Editorial Arte y Literatura, La Habana 1985.

Tomo sus palabras y compartiré con ustedes este breve relato sobre El Jardinero, con Prólogo de Juan Ramón Jimenez (Platero y yo)...

¡ Qué a gusto se se halla el alma en el jardín, jardinero! Van los pies desnudos por su tierra, con la misma dulzura con que iban las alas en la niñez ignorantes, por la ilusión pura.

- Así no cabe duda de que tu vergel, divino Paraíso terrenal, pende del cielo. Pensil al que sólo puede entrar, abiertos los sentidos por la embriaguez de las rosas colgantes, quien vuela, dueño de su carne mejor, por el azul de oro y por el azul de plata.

Jardinero, tu jardín es como una noche feliz de vivos sueños - no sé si larga o corta -, cuyo amanecer le dejara el alma todavía, en los ojos del cuerpo, la realidad alegre de las estrellas. (Juan Ramón Jimenez.)


..._¡ Ten piedad de mí, reina mía!.

_ ¿ Pero como vienes ahora, dí, cuando ya todos se han ido?.

_ Por eso, porque mi hora es la última de todas. Y te vengo a preguntar qué te queda por mandar a tu último esclavo.

_ Y ? Qué quieres que te diga tan tarde, dí ?

_ Pues hazme jardinero de tu jardín.

_ ¡ Jardinero de mi jardín!... ¿Te has vuelto loco?.

_ No... Dejaré todo lo demás. Tiraré espadas y lanzas. ¡ Y no me mandes a cortes lejanas, ni me pidas nuevas conquistas! ¡Yo no quiero ser más que jardinero de tu jardín!.

_ Y ¿ Qué vas a hacer, dí?

_ Te serviré en tus días ociosos: tendré fresca la yerba del sendero por donde vas cada mañana, y mis flores, ansiosas de morir bajo tus pies, te los colmarán de bendiciones. Te meceré en un columpio que haré para ti entre las ramas del saptaparna, y la luna del anochecer se estremará en besar el vuelo de tu falda entre las hojas. Renovaré el aceite perfumado de la lámpara de tu alcoba. Adornaré maravillosamente tu cascabel con pinturas de azafrán y sándalo...

_Y ¿ Qué querrás por recompensa?.

_ Que me dejes tener entre mis manos los capullos de loto de tus manos y enlazar tus muñecas con cadenas de flores; que me dejes pintar las plantas de tus pies con sangre de ashoka y quitar con mis besos el polvillo que cojan al azar...

_....Bueno; desde hoy eres jardinero de mi jardín.


En este relato tan romántico, y con palabras veladas, el joven enamorado le pide a su amada, le permita ser el hombre que la cuida, que la venera, que la protege, y solo pide a cambio, poder besar sus pies y cuidarla y llenar el cascabel de su risa con los besos de su boca...

Hoy lamentablemente hay pocos hombres románticos, y también mujeres que no saben apreciar estas cosas, no porque no sientan el amor, sino porque el mundo gira muy aprisa y no hay tiempo para dedicar a las cosas simples y hermosas de la vida. El trajín de cada día, el tráfico, los problemas, etc., hace que poco a poco vayamos descuidando esa parte esencial de nuestras vidas, y cortemos a veces, de cuajo, el intento amoroso y dulce del amado, bien porque no hay tiempo, bien porque la vida se ha llevado la ilusión de paseo... 

Pero si ponen de su parte, y ven que la relación vale la pena, que es importante en vuestras vidas, nunca es tarde para empezar de nuevo y rescatar lo que no se ha perdido del todo. No hay que usar palabras remilgadas, ni acciones heroicas, no, simplemente un  gesto, un te quiero, una flor comprada en el camino a casa, la invitación a ver la película, que saben tanto quiere ver, una cena para dos, en casa, con velas y vino, tantas cosas... 

Sólo hay que poner en la balanza de la vida, lo que es importante, y lo que no, e ir tras ello, no pierdan a su jardinero, ni dejen perder a la doncella, aunque ya tengan muchos años juntos, quizás toda la vida, no, siempre hay lugar para el amor, para soñar, para amar y ser amados.

Que Dios nos bendiga a todos, y cuidemos del jardinero y de la doncella...

Mireya Pérez

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