A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Cuento : El encuentro de las águilas....

 
  
Había una vez en las altas montañas del Pirineo español, unas águilas imperiales que sobre volaban excitadas, porque se acercaba la época del apareamiento; los jóvenes que todavía no tenían pareja, comentaban entre sí, las bondades del águila que buscaban para ser su pareja por el resto de sus vida, unos decían que querían que fuera buena cazadora, otros que fuera fuerte y le gustara volar largos tramos para conocer nuevos sitios, sin embargo había uno más tímido, que no quería hablar al respecto, pues su padre que era un águila ya mayor,tenía cerca de 20años,le decía,que cuando viera por primera vez a la joven águila sabría cuál era la que estaba destinada para él.
 
- ¿Qué significa destinada padre?- le dijo el águila joven al padre- pues, que nada ocurre por azar, cuando llegue la época del apareamiento cientos de águilas jóvenes comenzarán a volar, y ustedes alrededor de ellas, pero tu sabrás enseguida cuál va a ser tu pareja, cuando sus miradas se crucen por primera vez- le dijo el viejo sabio.
 
- Los chicos dicen que deben tener tal y cual característica, pero a mí me gustaría que al volar juntos, los dos sintiéramos los rayos del sol sobre nuestra espalda y la brisa de las montañas, y que eso nos hiciera volar con más alegría, si cabe-
 
- También está lo del nido, hay que construirlo lo más alto y protegido posible, lo construiré solo, o ella me ayudará-dijo el joven águila- y el padre le dijo- hay jóvenes a las que les gusta que su pareja haya preparado el nido,el cual debe ser grande, pues somos aves grandes, y nos turnaremos para cuidar a los polluelos, pero, siempre ella aportará algún arreglo adicional, siempre ha sido así y continuará haciéndolo por todo el tiempo.
 
- Ya he comenzado a construirlo entre las ramas de un ciprés gigante que hay cerca de un acantilado, difícil de ser visto, pero seguro, aún me faltan algunos detalles, pero espero que a a ella le guste.
 
-Padre, ¿es cierto que cuando las águilas forman pareja,es para toda la vida?- preguntó el joven
 
- Sí hijo, así es,una vez nos hemos encontrado, solo la muerte podrá separarnos, y aún así, si uno de los dos muere antes,el que queda sigue su vuelo en solitario, y se convierte en un águila solitaria o en el maestro de los aguiluchos, si los padres lo permiten.
 
- ¿Y extrañas mucho a mamá?- hace dos inviernos que ya no está con nosotros-dijo el joven con temor de abrir una herida en el corazón del padre.
 
- Siempre la extraño, porque fue la mejor compañera que un águila puede tener,volaba a alturas insospechables, era gran cazadora,y como madre, formó a cada uno de nuestros hijos hasta que ya tenía suficiente fuerza para empezar su propio camino, como lo harás tu muy pronto, y siempre estuvo orgullosa de su progenie.- dijo el padre con voz entrecortada.
 
- Era hermosa, enorme con unas alas que al desplegarlas tenían una gran envergadura, su plumaje era una calidoscopio de colores entre el ámbar  y el marrón oscuro, no había otra más elegante en el vuelo, y mas diestra en la cacería, pero un buen día enfermó, por algún tipo de veneno que habían puesto los tramperos, y apenas logró llegar al nido, donde falleció. Yo tapé con ramas y musgos su tumba,para que ningún ave carroñera descubriera su cuerpo, y busqué un nuevo sitio para construir nuestro nido.
 
- ¿ Padre crees que yo tendré la misma suerte?- no muy convencido-y el padre que ya había observado a las águilas jóvenes que pronto empezarían el celo, le dijo- estoy seguro- la vida siempre nos pone en el camino o en el aire a ese ser especial que nos va a acompañar, y a ti te pasará igual- no te preocupes y cree en ti mismo, es lo más importante, la seguridad, que te permitirá sobrevivir, y la destreza  para cazar.
 
- Vamos a descansar que mañana comienza la temporada de celo, y ya verás cómo encontrarás a tu pareja, y no olvides nunca lo que te ha aconsejado este viejo padre tuyo.
 
-No padre, nunca lo olvidaré.
 
La noche fue de luna llena, y en los riscos más altos y los árboles más altos,se podía ver dónde anidaban las águilas, pero no había temor de que un cazador las viera, pues estaban camufladas entre el follaje de los árboles y los salientes y grutas pequeñas de los riscos. Todos los jovenzuelos estaban exitados, por el gran día que se presentaría mañana o en los próximos días, y nuestro joven pensó, -madre donde quiera que estés iluminame para encontrar mi pareja ideal,como lo fuiste para papá.-
 
Y el gran día llegó, alrededor de unas veinte o treinta águilas jóvenes emprendieron el vuelo, seguidas por los aguiluchos, lo cuales fueron a medida que se acercaban a ellas, haciendo su propia elección; también nuestro joven se había fijado en una, de pecho blanco,enormes alas entre doradas y mostaza y con un porte en su cuello y cabeza que a él,le parecía, única.
 
 Ahora la cosa estaba en si ella lo aceptaría, voló lo más fuerte que pudo y se acercó a ella, y empezó su danza de cortejo, al principio ella hacía el amague de escaparse, como si él no le convenciera, pero él siguió con su esquema de conquista, hizo arabescos al volar,se lanzó en picada,hizo alarde del control del vuelo al soplar la brisa, y así estuvo alrededor de un tiempo que le pareció muy largo, hasta que por  fin, sus miradas se cruzaron, y el joven sintió un golpe en el corazón que le decía que había logrado su propósito, esta joven águila tan hermosa le había aceptado, y entonces los dos emprendieron el vuelo juntos por varios kilómetros, y luego regresaron,felices, hasta el nido, el cual ella revisó con mucha intuición, y por supuesto hizo algunas observaciones para mejorar la estructura y así proteger a los poyuelos que tendrían en el futuro, el joven no cabía de gozo, en eso se acordó de su padre, y levantó la cabeza para saber si lo había visto y si aprobaba a la pareja que había escogido, pero no estaba por ningún lado,no se preocupó por él porque era un águila sabia y habría preferido dejar a los jóvenes comenzar su nueva vida.
 
En realidad el padre lo había visto, pero ahora tenía otra misión que cumplir y emprendió el vuelo hacia tierras lejanas, el Dios de los cielos le había encomendado una misión y tenía ahora que buscar al objeto de la misma, no era la primera que le encomendara desde su viudez, pero esta era especial, y quería comenzar en cuanto fuera posible, dio una última mirada a la nueva pareja, y los bendijo desde el fondo de su corazón.
 
Cuento  de Mireya Pérez R. 4/12/2013.
 
 

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