A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

domingo, 26 de julio de 2015

El aroma de la piel... algo muy personal e intransferible...






No se si a la gente le pasa igual, pero yo suelo asociar el aroma de una colonia o esencia determinada, con cada una de las personas que conozco o que están más arraigadas en mi corazón.

Por algunos libros que he leído, y sobre todo en biología, el aroma de la piel al mezclarse con ciertos compuestos o aceites naturales, contenidos en perfumes, colonias y cremas corporales, dan a la persona que los usa, un aroma característico y único, de tal manera que aunque tres o cuatro personas usen la misma fragancia, a cada una de ellas les olerá diferente, e incluso, el tiempo en que dure en su piel será también diferente.

Esto tiene que ver con las glándulas sudoríparas, con el tipo de aceite natural que lleve junto al sudor y del poder de absorción de la fragancia que usen. Así por ejemplo, se ha dicho siempre que las mujeres rubias, de piel muy blanca deberían usar perfumes o agua de colonia con bases de flores y cítricos y las mujeres de cabellos oscuros o piel morena, agua de colonia o perfumes con bases en maderas como el sándalo, etc.

Pero conozco mujeres que rompen todos los esquemas, e incluso hombres que también rompen moldes y usan agua de colonia que para nada serían ideales para ellos, pero que sin embargo, son perfectos con ellas.

Creo que la razón de todo esto está, no sólo en el tipo de piel: seca, mixta o grasosa; sino en la personalidad del que la lleva, y en su seguridad en sí mismos. No hay nada más agradable que hablar con un hombre que huele rico!!!, y que incluso si llegas a bailar con él, o a ser saludada con un abrazo, su aroma te envuelve y te sientes mucho más femenina, sin que eso implique un atractivo sexual, sólo que tus pituitarias nasales son estimuladas por el agradable aroma que llega a las fosas nasales. 

No hay nada como un hombre o una mujer que huele a limpio, a recién bañado o recién afeitado, es divina la sensación, sin imágenes mentales de ningún otro tipo, solo esa fuerza natural de las personas que se aman y se sienten bien con ellas o ellos mismos.

Recuerdo a un joven enamorado que por motivos de trabajo, debía estar ausente de su casa por algunos días en la semana y su novia, inteligente por demás, le dejaba en la maleta alguna prenda con su aroma, de forma que al rozar cualquier prenda, el perfume de su novia le llegara y le hiciera recordar la ausencia y le hiciera terminar más pronto lo que tenía que hacer, para así regresar a los brazos de su amada. Es muy bonito conservar la ilusión, el enamoramiento y el romance en una pareja así tengan 20, 30 o 50 años de casados o de convivencia, porque es algo que siempre debe estar ahí para ser conquistado, amado y perfeccionado.

Cuando me iba a casar, una de las mamás de mis amigas me dio un consejo muy adelantado a su época y era que al hacer la cama, rociara algo de mi colonia en las sábanas, de manera que en la noche al irnos a acostar, ese aroma nos envolviera, y en verdad la sensación era maravillosa!!!.

Cuando era niña,mi padre que era un hombre capaz de bañarse tres veces al día, ponía siempre algo de su colonia en el pañuelo, y yo me preguntaba por qué, y años después, cuando tuve un incidente en la calle, pues me desmayé, recordé ese gesto de él, en otro señor que me auxilió y me prestó su pañuelo para que yo secara el sudor frío de mi frente, y me llegó el aroma del perfume que el señor usaba, me pareció un gesto galante y de caballero sin par...

No somos conscientes de las cosas que aprendemos, o de las cosas que se quedan grabadas en nuestra mente, como imágenes de una película, hasta que en algún momento, un aroma hace volcar las alarmas y el recuerdo surge de las profundidades de nuestra mente y nos lleva en un viaje al pasado o al presente inmediato, y muchas veces nos hará sonreír y otras, pocas en verdad, hará que gesticulemos con alguna mueca, porque el personaje oliera muy bien, pero fuera un pesado!!!, que los hay...

En el colegio teníamos a un profesor joven, guapo, elegante e interesante y todas lo recordamos como al protagonista de la película ¨Al Profe con cariño¨... y usaba una colonia muy parecida a la de mi novio y esposo, Aramis de Estee Lauder, que después se llamaría Toscany... Qué de recuerdos trae ese aroma!!!!, jajajaja.

En lo personal he probado con varios perfumes y aunque soy blanca y rubia, me gustan más las colonias o perfumes que tengan aceites de maderas, musk y sándalo... Pero también eso trae algunos problemas... jajajaj

Tuve un compañero de clases en la universidad que le encantaba embromarme y me hacía ponerme roja hasta la raíz de mi cabello, cuando hablaba de mi perfume, hasta que un día me armé de valor, compré un frasco pequeño y se lo entregué para que se lo diera a su esposa, que también era compañera de clases... Santo remedio!!!, ya no me fastidió más con el tema, jajajaj.

A veces cuando vamos a una perfumería, aunque solemos ser muy directas al escoger el perfume que usamos, otras no, y compran el que está de moda o se guían por la vendedora, sin darse tiempo a analizar si ese perfume va con ellas o no. Y es algo importante, porque el perfume es lo primero que llega al otro o los otros, y es parte de nuestra tarjeta de presentación, e incluso les diría que yo tengo perfumes para todos los días; otro para salir a cenar e incluso uno muy especial para las fiestas más formales, porque estoy consciente de que ese perfume es mi seña de identidad y me gusta causar buena impresión en la gente, no solo tener una imagen pulcra y aseada, sino también la imagen de alguien que cuida los detalles, y el perfume es un elemento que en silencio, puede definirnos.

Así que amigas y amigos, la próxima vez que vayan a la perfumería con ganas de buscar una colonia o un perfume, tomen su tiempo, olfateen bien, aunque les parezca de animales, pero es que si no nos gusta cómo huele, o si no estamos seguros, lo vamos a traslucir, es parte del lenguaje corporal silencioso pero valedero, y nos define en una parte, que es importante. Imagínense que han diseñado la tarjeta de visita, con las letras, el logotipo, etc, pero oh, se olvidaron de escoger el tipo de papel o cartulina, y no escogieron la que va más con ustedes, y aunque su diseño sea bueno, la letra preciosa, cada vez que agarran la tarjeta, algo les dice que no, que no era como querían... pues el agua de colonia o el perfume es lo mismo.

Tomense su tiempo y si no están seguros, metanse en el bolsillo el muestrario que le entregó la chica de la perfumería y dos o tres horas después vuelvanlo a oler, y si les agrada y sienten que se adapta a su forma de ser, vayan a la perfumería y comprenlo, no se van a arrepentir.

Un abrazo grande de corazón a corazón. Que Dios los bendiga.


Mireya Pérez.



No hay comentarios:

Publicar un comentario