A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

domingo, 6 de abril de 2014

Incertidumbre....











Hay días en que el alma amanece como apagada, como si pesara un quintal y no los 21 gramos que dicen que perdemos, al exhalar el último suspiro. También es cierto que hay días, en que algún suceso, un recuerdo de algo o de alguien te produce un estado de desasosiego inmenso, no es fácil pensar en alguien que no tienes cerca y que sabes que posiblemente no volverás a ver, y que tus brazos de madre se han quedado vacíos, sin ese querer tan importante, cuántos abrazos sin dar, cuántas caricias de madre sin entregar, cuantos te quiero lanzados al vacío, en espera de que las alas del amor se los haga llegar.

He hecho todo lo que creo que humanamente, en mis circunstancias actuales, he podido hacer, he pedido ayuda, he llamado, he escrito, pero solo he recibido el silencio por respuesta, se que en estos momentos están desapareciendo personas y nadie las encuentra, en verdad no es un consuelo, es un dolor compartido, sé lo que es estar la su piel de cientos de miles de mujeres y madres, que no saben de un hijo o hija, porque yo lo vivo hace casi cuatro años, quizás porque se acerca la fecha en que lo escuché hablar conmigo por última vez, los recuerdos hoy me hagan esta mala pasada.

Las madres somos así, el dolor de los hijos es nuestro dolor, sus alegrías y sus logros, son también un poquito nuestros, sus sueños y sus esperanzas, también las compartimos con ellos, los apoyamos, tratamos de guiarlos, aunque a veces no nos escuchen porque están en la edad en la que según ellos, los padres no saben nada...y yo les diría que ¨más sabe el diablo por viejo que por diablo¨... Hoy mi alma se siente como la de un anciano, que ha caminado muchos caminos, y todavía le queda un trecho por recorrer, pero que sabe que ya no falta tanto...

Si alguna vez pasan por una angustia tan grande, hagan como yo, rezar, es para mi el único  calmante; en la oración encuentro la tranquilidad y el sosiego, en las manos del Señor pongo mis cuitas y él sabe que son unas cuantas, suelo decir que ¨he recibido más palos que una gata ladrona..¨.sin embargo lo peor es que no he robado a nadie, ni siquiera un mal pensamiento, he tratado y trato todos los días de Dios, de ser una persona honesta, primero conmigo misma, y luego con los demás, sencilla y humilde, estoy consciente de que vine a este mundo sin nada y sin nada me voy a ir, no tengo apego a nada material, me gustan la naturaleza, los animales, los niños, le doy gracias a Dios por la familia en la que nací, por mis padres adorados, por mis hermanos, por la familia que construí, por mis hijos y mis nietos, y por mis amigas que siempre están ahí cuando ya no puedo conmigo misma, y tengo como hoy, que confesarme un poquito cansada. Pero sólo hoy, en estos momentos, prometo, dentro de un rato, estarme quieta y respirar profundamente varias veces, cantar mi Loado seas Oh mi Señor, una de las hermosas oraciones que nos dejó nuestro padre San Francisco de Asís.

Perdonen que hoy sea mi alma de madre la que ha hablado, pero también es una parte de mí, quizás la más importante.


Dios los Bendiga


Mireya Pérez





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